Mié, 01/09/2019 - 09:23
Foto: Archivo Biblioteca Nacional

242 años de la Biblioteca Nacional de Colombia

La Biblioteca Nacional de Colombia, BNC, fue la primera biblioteca pública fundada en América. Fue fundada como Real Biblioteca por el virrey Manuel Guirior en 1776, aunque fue al virrey Manuel Antonio Flórez Maldonado a quien le correspondió abrir al público la biblioteca, el 9 de enero de 1777. Es la entidad encargada de preservar y catalogar el patrimonio bibliográfico y documental del país para ponerlo al servicio de investigadores, académicos y del público en general. He aquí un recuento de sus 242 años de historia.

La Biblioteca Nacional de Colombia fue fundada el 9 de enero de 1777. Su primer fondo bibliográfico estuvo conformado por una colección que perteneció a los padres jesuitas, expulsados de España por Carlos III en 1767. Nace así uno de los primeros esbozos de biblioteca pública que se dan en el continente, en momentos en que se debatía la necesidad de sustraer la enseñanza al dominio de la escolástica y de abrirse a las nuevas ideas de la Ilustración.

En 1822, el vicepresidente general Francisco de Paula Santander, ordenó mediante decreto del 12 de marzo, reorganizar la Biblioteca Pública e incorporar a ella la “librería que fue de la Expedición Botánica y que estuvo a cargo del difunto doctor José Mutis”. Le da entonces el nombre de Biblioteca Nacional, le asigna un sueldo al bibliotecario y la traslada a una sede más amplia.

El 25 de marzo de 1834 se dicta la primera ley de Depósito Legal, mediante la cual el Congreso obligó a los impresores de la Nueva Granada a remitir a la Biblioteca Nacional “un ejemplar de todo escrito que se imprimiera en su imprenta, bien fuera libro, cuaderno, periódico, hoja suelta o impreso de cualquier otra especie. Los impresores de fuera de la capital de la República remitirán al bibliotecario por los inmediatos correos ordinarios, después de la publicación, los libros, cuadernos y otros escritos que impriman cubiertos con dos fajas de manera que pueda verse que es impreso”.

De esta manera, la Biblioteca Nacional se convierte en la institución que custodia el patrimonio bibliográfico nacional, disposición que, con algunas enmiendas, se conserva hasta el presente.

Gracias a esta ley, a mecanismos como el canje o la compra de obras patrimoniales y a la donación de importantes fondos bibliográficos pertenecientes a coleccionistas particulares como Anselmo Pineda, Manuel Ancízar, Rufino José Cuervo, Jorge Isaacs y Germán Arciniegas, entre otros, la Biblioteca Nacional fue creciendo y consolidándose como la principal biblioteca patrimonial colombiana.

Los sucesivos equipos de trabajo que la Biblioteca ha tenido a lo largo de su historia han velado por su desarrollo, mejorando y actualizando los catálogos, adquiriendo y restaurando obras, y haciendo más eficiente y cómodo el servicio a los usuarios. En el siglo XXI, la biblioteca ha orientado sus esfuerzos a modernizar su infraestructura tecnológica y a incorporar tecnología de punta, para ampliar el alcance de sus servicios, llegar a un público más amplio dentro y fuera del país, y dar cuenta de los nuevos formatos en los que se produce y circula la información, mediante el desarrollo de su biblioteca digital.

Esta modernización busca, en últimas, mejorar la capacidad de la Biblioteca Nacional para seguir desarrollando, organizando y dando acceso a sus colecciones de manera que se conviertan en referentes útiles para apoyar la investigación y el conocimiento. De la misma manera, busca fortalecer la apropiación social del patrimonio para que todos los colombianos seamos cada día más conscientes del valor de conservar y poner al servicio público los registros de la memoria social, política y cultural colombiana.

El Edificio

El 1 de febrero de 1931, Daniel Samper Ortega se posesionó en el cargo de director de la Biblioteca Nacional, que en aquel entonces funcionaba en el edificio de Las Aulas, hoy Museo de Arte Colonial. Durante su administración, que duró hasta el año 1938, se construyó un edificio específicamente para su funcionamiento.

En junio de 1932, Alberto Wills Ferro presentó una propuesta para la construcción del nuevo edificio de la Biblioteca Nacional. Wills Ferro estudió cuidadosamente la construcción y funcionamiento de grandes bibliotecas del mundo, como la Biblioteca del Congreso en Washington y modernas bibliotecas alemanas. Su propuesta adaptaba la tradición arquitectónica del país a las necesidades de una biblioteca moderna: almacenamiento de material bibliográfico, áreas de estudio y traslado de material desde los depósitos bibliográficos hasta el usuario.

Lo más revolucionario de la propuesta de Wills Ferro fue la gran sala de estudio ubicada en la parte central del edificio, cubierta por un plafón que la baña de luz. Hoy es el hall central de la Biblioteca y es sede de exposiciones y eventos culturales. Los planos fueron enviados a la Dirección de Edificios Nacionales, donde los arquitectos Pablo de la Cruz y Eusebio Santamaría los reformaron parcialmente en cuanto a estructura y ornamentación, pero manteniendo su espíritu art decó. El 20 de julio de 1938 se inauguró la sede de la actual Biblioteca Nacional.

En junio de 1954, durante el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla, en las áreas del sótano, que en los planos de Wills Ferro estaban destinadas para cafetería y tipografía, se instaló la Televisora Nacional de Colombia que más tarde tomaría el nombre de Inravisión. Esta entidad permaneció allí hasta mediados de los años noventa, cuando se trasladó a una nueva sede en la Avenida 26.

La fuente más confiable

En la Biblioteca Nacional de Colombia podrá encontrar material sobre cualquier tema o autor colombiano. Son el centro de conservación de todo lo que se publica en el país y uno de los referentes de la historia y la cultura colombiana.

Allí podrá encontrar publicaciones de todo tipo, ediciones únicas y especiales que desde 1834 se han incrementado gracias a mecanismos como canje, compra, donación y, particularmente, depósito legal​. 

Con el objetivo de dar continuidad a la preservación del patrimonio nacional, y ante los nuevos retos que plantean los entornos digitales, a partir del año 2013 se implementó el depósito digital voluntario, una nueva modalidad para que los autores nacionales o productores en Colombia de documentos digitales y páginas web puedan entregar, voluntariamente, una copia de sus producciones en los formatos definidos por la Biblioteca Nacional.

El patrimonio bibliográfico y documental constituye la memoria histórica nacional que se materializa en documentos de carácter cultural, artístico, científico, político, religioso y social, conservados en múltiples soportes: manuscritos, impresos, fotografías, grabados, audiovisuales y material digital. Con el fin de preservarlos, actualmente estos documentos solo pueden ser consultados en la sala Daniel Samper Ortega de la Biblioteca Nacional o en la Biblioteca Digital.

 

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