Mar, 12/11/2018 - 00:44
Foto: Cortesía

“Se le está pidiendo al humor que no transgreda”

Sergio “Checho” Leguizamón es una de las voces nuevas del stand up comedy en Colombia, irrumpiendo en un escenario cargado de corrección política -la televisión abierta: Checho participó en el reality “Colombia ríe” del canal RCN- con temas tan diversos y punzantes como la religión, los bebés y los abuelos, atreviéndose a decir cosas que quizás otros comediantes no se habían atrevido a decir en televisión nacional.

Además de su participación en Colombia ríe, Checho ha estado en las pantallas de Comedy Central, el canal de televisión especializado en humor con mayor impacto en América Latina. Actualmente, promociona su show “Checho stand up comedy” que tendrá lugar el próximo viernes 14 de diciembre a las 8:00 p.m. en el Teatro Cádiz (Carrera 25 #22A-13, frente a Corferias).

Revista Enfoque habló con él sobre las perspectivas el humor en Colombia, la censura y el papel de la comedia frente a la perpetuación de estereotipos.                   

Hace unos años en Colombia existía una industria del humor, aunque estaba  más relacionada con un programa de televisión muy reconocido. ¿Cómo ha sido la evolución del humor en Colombia con la aparición de los nuevos humoristas?      

Lo primero que se hizo estaba bien para su época, era lo que se podía consumir y estaba alineado con los programas que se emitían en este momento. Es un humor pensado para un segmento de gente que le gusta eso y no se puede decir que está bien o que está mal, simplemente cumple las expectativas de una parte de la población que quiere y entiende este humor. Esto no quiere decir que el stand up comedy sea la evolución porque es más bien otro tipo de humor. Si uno va al campo o a un pueblo con una rutina de stand up pues lo van a linchar porque no leo van a entender. Entonces este es un humor para otro público. Puede que también sirva para este público, pero cumple expectativas distintas.

La gente está pidiendo que el humor no sea solamente para entretener sino que sea una herramienta para transgredir, para poner en tela de juicio muchos temas que antes no se podían tocar. Tiene que ver también con la Internet, con las redes sociales que ha abierto esos canales para que la gente pida. Antes eso no pasaba, la gente que hacía un humor distinto no tenía manera de acceder a la opinión pública, entonces solamente consumían lo que había, y nadie podía opinar porque no existía un canal de comunicación. Pero ahora la gente sí opina sobre lo que existe, se puede saber más o menos qué quiere la gente.

¿Cómo ha sido enfrentarse a un público más exigente precisamente por la facilidad de acceder a productos que vienen de otras partes, y que por su formación exige otras cosas?   

Sí ha sido complicado satisfacer las necesidades del público porque la gente es cada vez más volátil, entonces lo que me gustó hoy en unos días ya es obsoleto y pienso que hay que estar constantemente generando contenido. La gente no para de pedir contenido de todo tipo. Creo que todo se desata por ejemplo desde Twitter, que se convirtió en una herramienta de opinión y luego YouTube donde se suben videos y la gente está pendiente de hacer malos comentarios, por ejemplo. Es decir, no se le puede dar gusto a todos. Siempre va a haber alguien que no está conforme con el trabajo de uno.

Me hubiera gustado tal vez estar en otra época donde no existieran las redes sociales, porque aquí quieren que uno sea comediante para televisión, comediante para Instagram, comediante para Facebook, comediante para YouTube, porque son públicos que no consumen lo mismo y uno tiene que tener presencia en todas las redes. Creo que en la actualidad se están configurando equipos de trabajo. Antes un comediante podía trabajar solo con su monólogo, con su sketch, presentándolo en el formato que fuera y ya. Era el comediante. Ahora hay que hacer alianzas porque no solamente es el comediante sino que debe hacer alguien que sepa editar, escribir, filmar. Entonces el comediante que quiera avanzar tiene que formar equipo, como unas alianzas interdisciplinares.

¿Qué pasa con los estereotipos? ¿Hay una responsabilidad del humor frente a este tipo de violencias, entendiendo nuestro contexto como una sociedad machista, clasista, violento, racista?        

Yo creo que no está mal señalar. Se le está pidiendo al humor cosas que no son propias del humor. Se le está pidiendo al humor que no transgreda, que no hiera, que no afecte siendo que el humor tiene esas características también. Hay que entender que el humor funciona no solamente como un bálsamo que me hace sentir bien sino que también me afecta un poco pero después me permite sanar. Entonces no se trata de evitar reafirmar estereotipos sino de saber decir los chistes. Porque el chiste típico de “un pastuso, un rolo y un caleño tal  cosa…”, este tipo de chistes, sí hablan de todos y están diciendo “todos los pastusos o los caleños o los rolos son así” y no es verdad. Lo que hace la comedia es señalar un malestar o un daño en una sociedad pero a través de el comediante, que es catalizador de el mensaje y este se reafirma o s eve representado en las personas que están escuchando.

Claro que estoy en contra de reforzar estereotipos pero también estoy en contra de que nos censuren y se nos evite hablar de cosas que están ahí. Por ejemplo que no se puede hablar de la gente de color. ¿Por qué no, si existen y están entre nosotros? Claro si uno va a decir que los negros venden chontaduro, eso sí es reforzar el estereotipo, pero si uno tiene un chiste distinto, ¿por qué no decirlo? En una rutina por ejemplo hablo de los cristianos y hago preguntas que me generan dudas pero no es con ánimo de destrucción. Por ejemplo les pregunto “¿Quién les dijo que la música cristiana le gusta a Jesús? ¿Qué tal que no le guste?” Además esa música es horrible. Entonces yo no digo cosas que otros no estén pensando. La comedia es esa voz de muchos otros que no están de acuerdo, así no sea la opinión más popular. Creo que hay que dejar que la comedia fluya. Pasará  mucho tiempo para que por televisión abierta nos dejen hablar de muchos temas. Además nos dicen: “es que usted tiene que dar ejemplo” y no, el ejemplo lo dan en la casa, ¿yo por qué debo tener esa responsabilidad? Es si yo deseo tenerla más no es mi obligación. Esa es una decisión personal del comediante.

En este sentido, ¿es más difícil hacer humor ahora? ¿Hay un público cada vez más propenso a sentirse ofendido?   

No, al contrario, creo que cada vez más gente empieza a entender y a seguir este tipo de humor. Incluso el que no era fan lo ha empezado a consumir y se ha dado cuenta de que aunque suene paradójico, este tipo de humor sana. Alguna vez escribí una rutina sobre abuelos y la escribí en un momento de mi vida en el que mis dos abuelas fallecieron y la gente al principio me tildaba, me decían que no podía burlarme de los abuelos, que era malo, y era porque no entendían el contexto de la rutina. Después hubo personas que me escribieron a decirme que les había gustado la rutina. Es gente que empieza a asimilar que el humor no está atacando a nadie. Que yo hable de un abuelo no quiere decir que esté hablando de el abuelo de alguien. creo que cada vez más gente está entendiendo este tipo de humor.

¿Está el público colombiano preparado para un humor más transgresor que hable de cosas que incomoden aún más como política y religión y cree que la televisión abierta estaría dispuesta a emitirlo?      

En el momento no para que se consuma de manera masiva, pero es un proceso normal. Aunque aquí el proceso fue diferente a como fue en Estados Unidos por ejemplo. Allá comenzaron en bares y se hicieron famosos y luego pasaron a la televisión, acá se hicieron populares en televisión y se saltaron una etapa. Creo que en la actualidad no se puede pretender un consumo masivo de este tipo de humor, no porque la gente no lo quiera, sino porque se censura. Es curioso porque la gente se comporta un tanto com le dice la televisión o los medios pero lo que censuran es lo que la gente quiere ver, es paradójico. Puede pasar que un papá prohiba ver una rutina porque habla de sexo o por ser agresiva, pero este mismo papá puede ser violento en su casa. No tiene sentido. El papá puede decir groserías pero dice “No vea eso porque es muy grosero”. Y la censura que promueven los medios la gente la asimila porque es el ideal de comportamiento, pero hay gente quiere este contenido y no hay una apertura por parte de los para que este contenido empiece a fluir, entonces aparece una plataforma como Netflix que dice: “A la porra la censura, acá podemos hablar de lo que queramos, bienvenidos”.

¿Cree que hay hipocresía al respecto y que la sociedad le está dejando la educación de los niños a la televisión y a Internet?   

Creo que un papá debe acompañar a sus hijos a ver estos contenidos. Hay gente que permite que sus hijos vean cosas pesadas pero con acompañamiento para que no se vea todo con sorpresa y con miedo. Los contenidos siempre van a estar ahí, a la mano y es más responsabilidad de los papás de acompañar a sus hijos para saber qué están viendo.

¿Cuál va a ser el desarrollo del humor en Colombia, teniendo en cuenta la variedad de contenidos, sobre todo en las plataformas de consumo masivo?  

Creo que va bien. Contenidos por ejemplo como La Tele Letal o La culpa es de Llorente que son divertidos, irreverentes y transgresores, van a ir de la mano con otros. Siempre va a haber contenido malo, regular, muy bueno. ¿Hasta cuándo  va a haber contenido basura? Hasta que la gente lo pida. La gente es el medidor, no uno. Uno tira contenidos, hay gente que lo toma, hay gente que no. ¿Hasta cuándo van a existir novelas de narcos? Hasta que la gente las pida, si la gente las deja de pedir se acaban. La decisión final está en el público, contenidos de todo tipo hay. Las posibilidades están y es la gente la que tiene que decidir qué quiere ver.     

                                                                                      

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