Sáb, 06/30/2018 - 08:31
Jugadores de la Selección Colombia

Días espirituosos y juego del astrágalo

Espirituoso, en lugar de espiritual, resultó el descanso de los hinchas de la Selección de Colombia en el Mundial de Fifa Rusia 2018. Celebraciones con todos los fierros y yerros que pueden producir más de seis docenas de vodkas puros en un hígado acostumbrado al guaro de contrabando o al whisky chimbeado que se bebe por estos lares, no porque uno lo quiera, sino porque así se lo traen los importadores falsificados.

**Pero ya se acabó el descanso. A pensar en serio. Estrategas futboleros de pacotilla pueden empezar a mandarle órdenes a Pékerman de cómo deben ser las alineaciones de Colombia contra Inglaterra.

**Los comentaristas futboleros, autoridades de verdad, ellos sí tienen derecho a opinar y ordenar. Los hay veteranos en mundiales que merecen todo nuestro aprecio y admiración. Un sacrificado gremio que sufre cada metida de pata de nuestros cracks en el tobillo ajeno. O viceversa. Y de no ser por ellos no sabríamos ni pronunciar tanto nombre en jeringonza con que bautizaron en África y en Asia a estos rudos futbolistas que no juegan sino que destrozan a sus rivales.

**La FIFA seguramente implantará, como juego aleatorio del balompié, uno que se llamará: “A que te rompo el astrágalo, la tibia y el peroné” y los árbitros, ahora sí, serán invidentes del todo.

**Es bueno que los creativos se diviertan con memes sobre el mundial pero también es bueno que respeten a las damas. Nada tiene que ver Amparo Grisales, fuera de ser colombiana, con la antigüedad del fútbol. Tampoco Su Majestad la Reina de Inglaterra. Respetemos a las damas y como diría mi tía: “¡vayan a burlarse de su abuela!”.

**Ciento veinte- ochenta (120-80) me dijeron que tengo la tensión. He recuperado la calma. Ya sé que si Dios lo quiere, aguanto hasta la final. Y también seguiré con Mi Mundial que me divierte como lo hacen los enanos.

**He pensado en hacer una apuesta en cualquiera de las casas autorizadas por Coljuegos y con lo que me gane enviarle euros a quienes están sin recursos en Rusia para movilizarse. O mejor, nos vamos con Gloria y se los llevamos. ¿Por qué no? Obras de caridad son las que hacen falta y si alguien lo desea, también le llevamos su dinero a quienes nos indiquen. ¡A sus órdenes! y de ¡nada! Les prometo que vuelvo.

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