Lun, 11/26/2018 - 07:45
Foto: Mundo Deportivo.

¡Exageración! ¡Imprevision! ¡Improvisación! ¡América!

“¡El perfume de una flor/el ritmo de un tambor/en las praderas/danzas de guerra y paz/de un pueblo que aún/no ha roto sus cadenas/!” Los versos de América, cantados por Nino Bravo, retumbaban en mis oídos.

Ese río de seres humanos, de comunicadores, de policiales, de directivos de fútbol, cada cual haciendo lo propio de su oficio: gritando, hablando exageraciones y maravillas, cuidando sin cuidar, contando dinero  y esperando ver qué pasa para actuar,  escribieron el novelón que aún no termina  y que para quienes jugamos a lo virtual no implicó pérdidas en dinero, pero sí en la fe que se le otorga a quienes dirigen el deporte con el cual se ha querido sustituir las religiones y se han creado falsos dioses que un día asombraron con la jugada milagrosa que produce la artimaña y la trampa.  Resumimos sus capítulos así:

***Primer Capítulo: El Cielo llora por Argentina. Un diluvio de lágrimas inundó La Bombonera y obligó a que el primer super mega clásico Boca contra River fuese suspendido dejando sin propietario, por otros días, la Copa Libertadores.

***Segundo Capítulo: Los medios de comunicación dan conocer su creatividad y titulan en el mundo entero: EL PARTIDO MÁS GRANDE DE LA HISTORIA DEL FÚTBOL MUNDIAL.

***LA FINAL DEL MUNDO. EL FIN DEL MUNDO.

***Un locutor, que le da el carisma religioso al encuentro, nos recuerda que este es el partido definitorio para encontrar al amo de la Copa, y otro nos señala que los gestos hablan en cada uno de los aficionados. No hay en ellos caras de simpatía  ni de amor sino de odio.

***Tercer Capítulo: Locura. Pasión. Amor. Rivalidad. Los aficionados de ambos equipos lloran al ver los rostros de sus jugadores. Se les quiebran las miradas y entornan sus ojos con solo verlos, indefinidos, en la distancia. Se llenan las calles y los sitios desde se verán las acciones. Los vehículos que transportan los gladiadores, que le entregan su alma a las patadas, inician su viaje hacia el Monumental.

***Cuarto Capítulo: Policiales en vehículos con placas numeradas para jugar el chance, o la lotería, o en la ruleta,  3117, llevan a vigilantes inmersos en sus necesidades más no preocupados por la vida de sus protegidos. América es el edén y vamos a presenciar el encuentro más grande del mundo

***Quinto Capítulo:  Los hinchas, henchidos de amor por sus equipos entorpecen la libre marcha de los autobuses. Un oculto asesino que goza de buena puntería y fuerza brutal lanza, como si fuese un mortero, el certero bombazo que rompe vidrios  del carro en movimiento y deposita gases que hacen llorar de rabia y vomitar de odio para quienes cometen el intento homicida.

***Sexto Capítulo: Los locutores con inagotable léxico, hablan por horas y horas del encuentro más grande del mundo  que debió ser suspendido. Pacientes aficionados, ignorando todo lo que ha pasado y, lo peor, sin que surjan fuentes de información responsable, directivos veraces y que asuman su responsabilidad ante la multitud, solo pendientes de una mísera Copa, hacen que ésta sea la  culpable  de los desmanes y dimes y diretes que no le corresponden a hombres de bien que se dicen amos y señores del balompié del Continente.

***Séptimo Capítulo: Para no pasar de este cabalístico número, dejo el final de la historia para cuando los actores decidan asumir sus culpas y presentarle disculpas al mundo por no haber sido capaces de realizar el partido más grande de la historia del fútbol en el mundo, aunque sí estuvieron cerca de promover otra guerra, como aquella famosa de “Las 100 horas” que desataron Honduras y Salvador. Aquí habría sido: Boca y River Plate, artífices del fútbol argentino.  

***Estamos en presencia de otros clásicos en busca de campeones. Esperamos que lo de Buenos Aires  no sea un ejemplo a seguir sino para perseguir por quienes han hecho del fútbol su negocio lucrativo y la distracción y deporte de los rotos, los indios, los pobres, los malevos, y de quienes aún deben patear aquella pelota de trapo que buscaba la invisible portería imaginada por quienes calmaron su hambre con el polvo de una miserable cancha y ven en los costosos y grandes jugadores ese ser que ellos no pudieron ser.

*** ¡América! ¡América! No seas el edén de los apátridas que juegan al fútbol y aspiran a ganar copas desde los escritorios exponiendo la vida de tus hijos ya sea hinchas o entregados jugadores que se hicieron ídolos…     

***Y volvemos a lo virtual en donde hay claridad, hay transparencia, hay máquinas modernas de empresas que transforman el mundo y en donde hay un juego responsable que divierte de múltiples maneras, que le permite a todos por igual aspirar a celebrar un triunfo.

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