Mié, 06/27/2018 - 08:34
Ciudad de Kazán. Foto: Francisco Javier Méndez

Kazán: cuando perder no es ganar un poco

El domingo 24 de junio la “Tricolor” se enfrentó a Polonia en un partido donde se definía la posibilidad de pasar a octavos de final para ambos equipos. Después del duro golpe anímico que supuso la sorpresiva derrota en el primer partido, Colombia demostró otra cara en esta nueva jornada, tanto dentro como fuera del campo de juego.

El debut de la selección en esta Copa Del Mundo puede ser calificado como decepcionante. El equipo se vio desordenado y sin ideas, en especial en el segundo tiempo donde por momentos Japón tuvo el dominio absoluto del balón. En cuanto a las tribunas, la mayoría de los hinchas “cafeteros” permanecieron en silencio durante casi todo el encuentro, mientras los japoneses celebraban el buen desempeño de su equipo en medio de cánticos y aplausos. En la recta final el tradicional: “Sí se puede, sí se puede”  retumbó en el estadio. Pero no se pudo y tuvimos que dejar Saransk con la tristeza de haber viajado tantos kilómetros para perder. El fútbol es así, uno sufre o disfruta por algo que al final no está en sus manos.

Pero había que seguir. A Kazán llegué junto al grupo con el que viajo un día antes del partido, las condiciones con respecto a Saransk eran diferentes. Kazán es la tercera ciudad más importante de Rusia, por lo que era posible encontrar un Hotel disponible; de Saransk tuvimos que volver el mismo día del partido a Moscú por falta de alojamiento, pues es una urbe pequeña y no hay lugar para tantos visitantes.

Durante mi estadía en Rusia he tenido la oportunidad de asistir a dos Fan Fest, uno en Moscú y otro en Kazán, que son eventos al aire libre donde se proyectan los partidos en pantallas gigantes para miles de personas de todo el mundo. En ambos me he pasado el primer tiempo del partido intentando comprar cerveza, pues el sitio de ventas no suele dar abasto con la demanda. En esta ocasión el lugar tenía una gran cantidad de colombianos y polacos que habían asistido a la cita mundialista de sus respectivas selecciones. Durante la proyección del partido entre Alemania y Suecia las barras en apoyo a la “Tricolor” entraron en escena, había optimismo, a pesar de todo, y la fiesta acaba de empezar.

El día del encuentro era común ver hinchas colombianos cantando y mostrando su total apoyo al equipo por las calles del centro de la ciudad. También los polacos estaban allí e intercambiábamos sonrisas amistosas con ellos. Hubo que esperar hasta las nueve de la “noche”, hora local, para poder ver el comienzo de este nuevo capítulo de la campaña mundialista. Pongo la palabra noche entre comillas porque en esta época del año está oscureciendo hacia las once. La entrada al estadio fue tranquila, pues cabe destacar la eficiencia que han tenido los rusos para dar ingreso y acomodar a las más de 40.000 personas que han presenciado los dos partidos a los que he ido hasta ahora. Todo está bien señalado, las requisas se hacen sin mucha demora y en los pasillos hay voluntarios indicando el lugar hacia los asientos.

Estadio de Kazán antes del partido Colombia- Polonia 

Al igual que en el juego del 19 de junio, los colombianos éramos mayoría en las gradas del estadio. Esta vez la gente estaba animada y las barras de los europeos se perdían entre las miles de voces vestidas de amarillo y azul. La situación se fue acentuando a medida que Colombia marcaba cada uno de los tres goles con los que salió victoriosa. Cada tanto alejaba más el fantasma de aquel dos a uno contra Japón y aumentaba la esperanza de poder pasar de ronda, mientras el sueño mundialista de los polacos se apagaba conforme el cronometro avanzaba. Al final la hazaña de ganarle a Polonia fue posible. Ahora solo resta esperar para saber qué pasará en el próximo partido, Samara aquí vamos.

 

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