Lun, 03/05/2018 - 07:31
Davide Astori, QEPD.

La muerte súbita, el fantasma que aún acecha las canchas

Este fin de semana se conoció una triste noticia que sacudió el mundo del fútbol, especialmente al Calcio Italiano. El capitán de la Fiorentina, Davide Astori, fue encontrado muerto en el hotel donde su equipo se concentraba para enfrentar al Udinese. Los reportes indicaron que el defensa de 31 años murió a causa de una falla cardiaca mientras descansaba en su habitación.

Lamentablemente, las muertes súbitas en los futbolistas se han repetido con frecuencia y han impactado este deporte fuertemente. El caso más reciente antes del fallecimiento de Astori fue el del jugador de Costa de Marfil, Cheikh Tioté. En junio de 2017, el jugador en ese momento del Beijing Enterprises se desmayó durante un entrenamiento y nunca se volvió a levantar.

Uno de los casos más impactantes, y que es recordado especialmente en nuestro país fue el de Marc Vivien Foe. El jugador camerunés sufrió un colapso en el partido en que su selección nacional enfrentaba a Colombia por la Copa Confederaciones de 2003 y falleció posteriormente al no poder ser reanimado. Otros casos recordados fueron el de los españoles Antonio Puerta y Dani Jarque, además del ecuatoriano Cristian “Chucho” Benítez y el húngaro Miklos Feher.

Marc Vivien Foe permanece en el suelo ante la mirada incrédula de los jugadores colombianos. Imagen tomada de AP

Todos estos jugadores tienen algo en común; eran jóvenes, estaban en la plenitud de sus carreras y competían en altísimo nivel. Esto nos pone a reflexionar acerca de qué se está haciendo para evitar que este tipo de tragedias siga sucediendo. No es un secreto que las temporadas cada vez son más extenuantes y exigentes para los futbolistas. Además de los incontables viajes que deben realizar, también deben cumplir con los complejos calendarios que incluso puede hacerlos jugar hasta 3 partidos en una semana.

Miklos Feher se desploma mientras jugaba para el Benfica. Tomada del diario Marca.

Como punto positivo, en 2012 la FIFA exigió que todos los estadios deben tener un desfibrilador, debido a todos los casos de muerte súbita que se habían presentado hasta ese momento. “En los últimos cinco años se produjeron 84 casos de muerte súbita en el fútbol. Y sólo en el 20 por ciento de los casos había un desfibrilador en el terreno de juego”, aseguró en ese momento el presidente de la comisión médica de la FIFA Michel D'Hooghe.

Y precisamente, un desfibrilador fue lo que ayudó a salvarle la vida a Fabrice Muamba. En marzo de 2012, el jugador del Bolton Wanderers cayó inconsciente mientras jugaba contra el Tottenham por un partido de la FA Cup en Inglaterra. Su corazón dejó de latir por 78 minutos, pero afortunadamente fue asistido por un equipo de médicos presentes en el estadio y un cardiólogo que asistió como espectador al partido. Con el tiempo, Muamba pudo recuperarse, aunque tuvo que retirarse y abandonar su carrera como futbolista a los 24 años. Claramente, su vida era mucho más valiosa que cualquier éxito deportivo que pudiera lograr si seguía jugando al fútbol.

Fabrice Muamba yace en el suelo mientras es atendido por el equipo médico. Tomada de Getty.

A pesar de que los equipos profesionales deben contar con un equipo médico profesional para evaluar a los jugadores, es necesario que se hagan pruebas más extensas al momento de decidir si una persona es apta para un deporte de alto rendimiento. También, los equipos deben comenzar a considerar cómo la sobrecarga de esfuerzo físico puede afectar a sus jugadores. Aunque sean atletas de alto rendimiento y entrenan constantemente, siguen siendo seres humanos y sus cuerpos se desgastan como los de cualquier otra persona. Es responsabilidad tanto de los clubes, como de los entes que rigen el fútbol mundial, evitar que este tipo de tragedias vuelvan a suceder.

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