Mar, 06/12/2018 - 08:26
FOTO: FIFA.com

MI MUNDIAL, no pretende pontificar

“Estos son los apuntes de un televidente y lector que amasa sus recuerdos futboleros del pasado con lo que sucede hoy. Escríbanos. Un abrazo”.

Ya estoy preparado para mi mundial. Ese mundial que llevamos dentro y en el que somos técnicos, jugadores, críticos, peleadores y mienta madres al árbitro y al rival sin tener en cuenta la honradez de tantas mamacitas que tienen un hijo número 10.

-Ya recordé mi historia como arquero del Rosario Central de Girardot en 1944. Debía tapar un penalty. Cobraba Antenor Rodríguez, poderoso defensa de aquel Millonarios. El árbitro pitó. Yo, con frialdad que me desconocía y lleno de valor corrí y me paré detrás de un vertical. La afición enardecida gritó “!Que lo maten!”

Una caritativa señora me tiró un pañolón encima. Hizo lo que yo no hice: ¡Me tapó! Y salvó mi vida que no tuvo un minuto más en la gramilla sino en la mesa de café para criticar y desaprobar todo cuanto hacen los que sí saben.

-Ya le pregunté a mi dietista si podía comer maíz pira cada vez que juegue Colombia en este mundial de Rusia.

-Preparé los cojines para que en ellos reposen mis enflaquecidas posaderas.

-Di orden de no recibir ni hacer llamadas cada vez que juegue Colombia.

-No contaré a cuánto ascienden en las apuestas virtuales mis ganancias o mi inversión.

-Aplaudo al Tolima campeón.

-El partido de Brasil y Austria me hizo recordar el balompié que alguna vez se practicó en Colombia. Pedernera la pasaba y… ¡gol! Juego de equipo. No hay egoísmo. La pelota es para quien esté mejor colocado.

-Y ese Neymar, con esa calma parecida a la mia cuando no quise tapar el penalty, hace goles brillantes, luminosos. Y Brasil, como dicen los técnicos ¡arrasador!

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