Lun, 07/30/2018 - 07:59
Foto: Deportes RCN.

No se borró con el codo ni con el pie el gran ciclismo de Colombia

Dejaron para la historia triunfos inobjetables. Rotundos. ¡Asombrosos! No se borró nada, --ni con el codo ni con los pedales, o con el pie--, de lo que se había hecho en otras vueltas a Francia. Y en el resto del mundo. Ganaron quienes apostaron a su favor.

No está escrito en los manuales del éxito y menos en el de ciclismo, lo que les sucedió a Nairo y a Urán. Ni a Gaviria. Tobillo inflamado, cadera maltrecha, dolor intenso que les bajó no solo las defensas sino que estuvo a punto de acabarles la moral (aclaramos: la deportiva). Porque estos gladiadores son hombres con moral y honor a toda prueba. Ejemplo para jóvenes y viejos.

Los contratiempos, el Pur (la suerte), no estaban en su mejor instante. Ese eclipse momentáneo de las fuerzas desconocidas no fue obstáculo para que todo el país, lleno de esperanza, estuviese pendiente del acto de fortaleza, de orgullo y valentía de Nairo Quintana, Rigoberto Urán, Fernando Gaviria, Egan Bernal, Darwin Atapuma y Daniel Martínez.

Y en sus hogares, los familiares de estos luchadores, se hallaban conmovidos como lo estaban la señora madre de Nairo y su esposo que, sentado en especial taburete, pontificaba boyacensemente lo que podrá sucederle a su hijo en años venideros. Bien por las familias unidas; por Boyacá , por Cómbita; Cundinamarca, Antioquia, Nariño y por Colombia que cree y tiene fe en sus deportistas.

Y a esta batalla del ciclismo debemos agregarle las de los jóvenes ganadores en los Juegos del Caribe. Ellos, a plena luz del Sol barranquillero, del Sol que baila la cumbia con la música de Mario Gareña y de otros tantos compositores de magistrales ritmos para sus carnavales y del Sol que hace más brillante cada medalla de Oro, y que al bronce lo hace Oro, a ellos, repetimos, debemos aplaudir hasta el cansancio por lo logrado con su esfuerzo bajo la Dirección de un Comité Olímpico que engrandece el deporte cada día.

Esas medallas de oro, plata y bronce que solo las da el tesón de innumerables hijos de Colombia. De aquellos de quienes no es fácil escribir las proezas que necesitan hacer para sobresalir en las disciplinas elegidas para matar el hambre y la pobreza y darle vida a la Esperanza de tener una Patria mejor. Un abrazo.

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