Jue, 07/20/2017 - 15:21

La Ley Naranja, una oportunidad para aumentar la industria creativa

La llamada Ley Naranja, aprobada por el Congreso de la República en abril de 2017, tiene como objeto desarrollar, fomentar, incentivar y proteger las industrias creativas en el país. Sin embargo pocos son los que conocen los verdaderos alcances de la misma. Hace unos días el Concejo de Fusagasugá invitó al Senador Ivan Duque, uno de los autores de la iniciativa quien explicó de qué se trata.

La denominada “Economía Naranja” en América Latina y el Caribe genera 175.000 millones de dólares de los cuales 18.800 millones circulan en el comercio mundial, además de crear 10 millones de empleos en la región.

En Colombia, la industria creativa aporta cerca del 4.5% del PIB, cifra que es similar a la que aporta a la economía el sector cafetero. 

Las industrias culturales y de entretenimientos son una oportunidad para establecer una nueva economía, pero al mismo tiempo, organizaciones sociales que promueven el arte y la cultura como espacio para la inclusión social, se preguntan cómo los nuevos negocios consolidarán un nuevo paradigma económico si no se logra una ruptura cultural. Algunas razones por las cuales Latinoamérica puede marcar un nuevo rumbo.

Desde el reciente estudio “La economía naranja. Una oportunidad infinita”, publicación a cargo de Felipe Buitrago Restrepo, consultor de la División de Asuntos Culturales, Solidaridad y Creatividad del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se hace un interesante aporte que permite dimensionar desde datos concretos el impacto de la economía creativa (industrias culturales, artísticas y de entretenimiento) en la economía mundial y de América Latina y el Caribe.

El color naranja suele asociarse a la cultura, la creatividad y la identidad. Buitrago la define como “el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual.  El universo naranja está compuesto por: i) la economía cultural y las industrias creativas, en cuya intersección se encuentran las industrias culturales convencionales y ii) las áreas de soporte para la creatividad.

Según datos de dicho estudio, el XXII Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, en el 2010, reunió a 3´900.000 personas. El Carnaval de Río de Janeiro recibió 850.000 visitantes en 2012 quienes consumieron 828 millones de dólares. Más de 100 horas de video son subidas cada minuto a You Tube, acumulando en agosto de 2013, se registraron 6 mil millones de horas de video visitadas por más de mil millones de personas.

Para explicar los alcances de la Ley Naranja aprobada en Colombia por el Congreso de la República, el Senador Ivan Duque, visitó el Concejo Municipal de Fusagasugá.

Revista Enfoque: Senador ¿En qué consiste la Ley Naranja?

Ivan Duque: Es una iniciativa que promueve las iniciativas culturales y creativas que generan empleo, que moviliza inversión hacia la infraestructura cultural, que desarrolla mercados para nuestros artistas y que le permite a los municipios como Fusagasugá apostarle a una nueva fuente de empleo para la juventud.

R.E.: ¿Este tipo de estímulos pueden equipararse con los portafolios ya existentes en el ministerio de cultura?

I.D.: No, aquí lo que se está buscando primero es el fortalecimiento de la base de información del DANE. Segundo, que Findeter pueda destinar recursos de crédito y cooperación técnica para la construcción de infraestructura cultural. Tercero, que tengamos estímulos a través del fondo iNNpulsa Colombia, del Fondo Emprender y de los recursos de las regalías. Cuarto, que se integren los mercados para nuestros prosuctos culturales. Quinto, que tengamos la posibilidad de darle al sello creación colombiana una identidad internacional. Sexto, que apoyemos a la cultura como un factor de inclusión y que se empiecen a hacer políticas de talento desde edad temprana. Y lo más importante, que nos pongamos la meta en una década de ese sector, un sector que represente el 7% del PIB. 

R.E: Según cifras de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, la industria cultural en Colombia llega al 5.8 % de contribución al desarrollo económico del país. ¿A qué porcentaje se aspira a llegar con la aplicación de la Ley Naranja?

I.D.: Nosotros deberíamos ponernos una meta y por lo menos duplicarnos durante la próxima década. Estamos hablando de más de 600 mil empleos hoy en todo el país. Deberíamos pensar en llegar a más de un millón en una década y tenerlos además formalizados. 

Para Manuel Lozano, arqueólogo del Municipio de Chía y representante de la Fundación Apalanchi, dedicada a la investigación y protección del patrimonio cultural y arqueológico de la nación, este tema es aún desconocido para los del gremio. Sin embargo, considera que se pueden desarrollar iniciativas de turismo cultural, étnico y generar ingresos o recursos para la población y no sólo para un círculo reducido como la academia. "El patrimonio cultural tiene uin altísimo potencial en todos los municipios del país, siempre hay algo que investigar, siempre hay algo que conocer y en esa medida esperamos que el gobierno de un mayor desarrollo en los campos culturales, históricos... que se puedan generar políticas de apoyo y de auxilios para incentivar este sector es benéfico para el país". 

El Ministerio de Cultura por su parte, cree que la Ley Naranja  "es un compromiso del Estado para perpetuar y fortalecer los estímulos que ya existen e incorporar la participación de otras instituciones diferentes al Ministerio de Cultura y empresas privadas... El artista no va a estar obligado a hacer parte de la Ley, ni a industrializarse, ni a reorganizarse en términos administrativos y económicos. Lo que se busca es que el entorno cultural del país y el ecosistema de las industrias creativas se fortalezcan, desde el más pequeño grupo cultural sin ánimo de lucro hasta el gran empresario. Por otro lado, el Ministerio va a seguir trabajando en los mecanismos de apoyo que ofrece al sector en sus líneas de fomento, creación, financiación, articulación, circulación y a través de las diferentes convocatorias públicas".

Hasta ahora las medidas de fortalecimiento del sector estaban impulsadas por el Gobierno a través del Ministerio de Cultura, con el riesgo de perder continuidad con los cambios de administración. Lo que permite la Ley, es que este fortalecimiento sea de largo plazo y, que independientemente de quién esté a la cabeza de las carteras o del Gobierno Nacional, sin duda va a haber una apuesta y un apoyo que generará crecimiento en el sector. 

Lo interesante de la Ley es que cualquier producción que sea el resultado de una manifestación de la creatividad y del derecho de autor, está incluida. El insumo base de las Industrias Culturales está protegido por el derecho de propiedad intelectual. No sólo las artes escénicas, audiovisuales y musicales están concernidas, también incluye al diseño, el software, la creación publicitaria y sus derivados. 

En un país cuyo promedio de edad no supera los 30 años, no podemos dejar a un lado a los jóvenes. Debemos saber explotar el potencial naranja y visibilizar las nuevas oportunidades para lograr un mercado que considere el valor de los bienes y servicios naranja para dar vuelta a viejos modelos de desarrollo que hasta hoy solo han demostrado su ineficiencia para adaptarse a la realidad nacional.

 

 

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