Mié, 04/04/2018 - 08:31

¿Alguna vez te has sentido inferior?

Tengo una amiga que antes siempre se consideraba inferior a los demás. Se creía menos que el resto, como mucha gente. Era inteligente y con ganas de grandes cosas. Pero ella se consideraba no inteligente y no apta para grandes logros. Aunque le gustaba leer.

Y un día encontró en un libro (la lectura ha salvado a tantos) un truco para aumentar su autoestima.

Y empezó simplemente a decirse “¡Soy la mejor, soy la mejor, soy la mejor...!” Empezó a repetírselo varias veces .

Y durante unos días.

¿Qué pasó entonces? Que realmente se sentía estupenda y con ganas de comerse el mundo.

Y empezó a irradiar una energía contagiosa, yo fui testigo. Automáticamente se volvió una de las más guapas, alegres e inteligentes que se podía ver. ¿Qué utilizó para cambiar? Un ancla.

Un ancla es algo a lo que agarrarte para conseguir el estado que deseas. Y puedes beneficiarte tú también.

Cada vez que quieras estar alegre, confiado o en el estado que busques, recurrirás a tu ancla.

Mi amiga usó una afirmación, pero puedes elegir cualquier ancla que te dé poder. Te pondrá en el "estado" que buscas para llevarte a tu objetivo.

Si mi amiga pasó de una persona gris a increíblemente atractiva y magnética, tú también puedes. Observa a los deportistas de élite en una competición y verás cuando la cámara les enfoca cómo están concentrados en su ancla… para luego ganar.

Un ancla te dará resultados. Porque te pondrá en el estado que buscas. Es un movimiento condicionado porque esa palabra o gesto va ligado a un buen movimiento después.

Las anclas son la base de la Programación Neurolingüística (PNL) que tan buenos resultados da. Así que utuliza un ancla propia.

Cuando cambias el exterior, ese exterior te contagia y te hace sentir feliz por dentro. Un ancla te pondrá en estado total de confianza en ti mismo. Te llevará a aquella vez donde actuaste bien y automáticamente cambiará tu carácter… y tus resultados.

Por tu éxito

David Valois

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