Vie, 01/05/2018 - 07:03

Cuidado con esta trampa

La palabra "Cuando", bórrala de tu diccionario. Sólo sirve para decir estas frases: Cuando tenga dinero haré... Cuando me cambie de trabajo intentaré... Cuando tenga más tiempo, me meteré en ese proyecto... Cuando esté más tranquilo, me leeré ese libro... Cuando me encuentre mejor haré más deporte... Cuando tenga más confianza me atreveré a hablar con... Cuando... Cuando... Cuando...

El momento ideal no llega nunca.

Nunca. Pero No te preocupes por eso.

Nunca es el momento perfecto para ese proyecto. Nunca es el momento perfecto para hablar con esa persona. Tienes que actuar ya, sin pensarlo.

La trampa de esperar el momento ideal es mortal. (Una trampa muy efectiva porque es silenciosa.)

Pero esperar al momento en que todo sea favorable es la perdición.

Porque en las películas el momento perfecto existe. En los anuncios de televisión también. Pero en la vida real no.

Fracasarás miserablemente si buscas seguridad. Lo siento pero alguien tiene que decírtelo.

Si quieres algo tienes que actuar ya. Pase lo que pase.

Serás infeliz toda tu vida si esperas a la oportunidad perfecta. Porque la oportunidad perfecta nunca llega. Si esperas a la seguridad de un trabajo mejor o a ganar más dinero para perseguir tu gran meta nunca conseguirás nada.

Pero cuando te lances sin buscar el momento perfecto te saldrán las cosas.

Seguro que conoces a alguien conservador con una vida penosa.

Y seguro que tu también atraviesas malos momentos por no haberte atrevido a algo. "¡Tenía que haberlo intentado antes!" La historia de siempre.

Pero sé un buen estratega: No esperes al momento exacto porque nunca se va a producir.

Todos mis clientes que probaron no esperar al momento perfecto están impactados. Cuando vieron lo que ganaron sin esperar al momento ideal, empezaron a conseguir sus objetivos: conocieron a su pareja, encontraron un trabajo mejor y el dinero empezó a entrar.

El error que cometían antes era controlar. Me decían: "No estoy contento con mi trabajo. No estoy contento con mi casa. Pero al menos puedo manejarlo…"

Hasta que vieron el error y se lanzaron al cambio aunque no controlaran al 100% (ni al 20%).

Haz como ellos: todo lo que no controles significa que estás creciendo.

Y tranquilo que ya lo controlarás más tarde. No se trata de que empieces cien proyectos distintos, sino de profundizar más. Un poco más. Que se te vaya un poco de las manos. Un poco incómodo. Entonces es que vas bien.

Por ejemplo, si no haces deporte, ¿por qué no intentas arrancar hoy cinco minutos? No controlas, crees que no tienes tiempo. Y además te cansas. ¡Perfecto!

Vas bien si estás incómodo.

La incomodidad es tu mente creciendo y ensamblando piezas.

Si por ejemplo haces deporte aunque te cueste, esa incomodad está preparando tu cuerpo para vivir 30 años más.

Inténtalo, un poco incómodo siempre. Te faltaba el aire, pero ya has dado el paso definitivo para cambiar tu vida. Haz como mis clientes que aprendieron otros idiomas, se formaron más y dispararon sus habilidades sociales.

- Quizás no controles ese idioma, pero aprende unas pocas palabras y lánzate aunque no lo hagas perfecto.

- Quizás no entiendas todos los conceptos de un libro. Pero léelo igualmente y extraerás mucha información que te servirá.

- Quizás no controles ese grupo al tratar con ellos. Pero igualmente inténtalo y aprenderás mucho por el camino. Nunca digas "como no lo controlo, no hablo con ellos".

- Quizás no controles tu nuevo horario con sitio para formación adicional, ejercicio y meditación. No lo dominarás en un día ni en una semana. Pero inténtalo igualmente. (Yo cambié así mi horario). Muchos días serán un caos y no podrás con todo. Perfecto. Sigue intentándolo. Sin miedo. No te rindas que tarde o temprano lo dominarás y tu crecimiento será espectacular.

Cada vez que “no controlas”, te acercas a tus objetivos. Si no controlas vas bien, estás creciendo.

Cuando no controlas subes, y cuando controlas estás tomando aire en un rellano. Sigue a por pequeñas cimas.

El buen estratega busca el no-control. Al revés de lo que parece. Es mentira que los estrategas vayan sobre seguro y tengan todo dominado. Es al revés.

Pero la diferencia es que saben cómo actuar en los momentos de no-control y avanzan más que nadie.

Y así crecerás sin parar. Sin miedo a las alturas. Gestionarás grupos, te atreverás con cualquier reto y seguirás beneficiándote del "un poco más difícil".

Por tu éxito.

David Valois

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