Dom, 04/29/2018 - 09:39
Francia Márquez, ganadora del Premio Medioambiental Goldman.

Francia Márquez, una historia de valentía y esperanza

Una formidable líder de la comunidad afrocolombiana, Francia Márquez organizó a las mujeres de La Toma y detuvo la extracción ilegal de oro en sus tierras ancestrales. Ella ejerció una presión constante sobre el gobierno colombiano y encabezó una marcha de 10 días y 350 millas con 80 mujeres a la capital de la nación, lo que resultó en la eliminación de todos los mineros y equipos ilegales de su comunidad. Hablamos con ella sobre sus inicios y lo que significa este premio para Colombia.

La extracción ilegal de oro es un problema creciente en Colombia, donde el 80% del oro se extrae ilegalmente, lo que tiene un impacto devastador en el medio ambiente, incluso la deforestación y la contaminación de las fuentes de agua. Se estima que los mineros de oro ilegales vierten más de 30 toneladas de mercurio en los ríos y lagos de la región del Amazonas cada año, envenenando a los peces y la gente hasta 250 millas (400 kilómetros) río abajo.

La Toma se encuentra en las montañas del Cauca, en el suroeste de Colombia, en el epicentro de la epidemia de minería de oro ilegal en el país. La región es hogar para un cuarto de millón de afrocolombianos, una población que originalmente fue traída como esclavos de África para trabajar en las minas y haciendas coloniales de Colombia. La comunidad afrocolombiana ha practicado la agricultura y la minería artesanal por generaciones, utilizando picos y paneo para pepitas de oro en el río Ovejas. El río Ovejas es el alma de la comunidad, que proporciona agua para beber y pescar durante todo el año.

En el 2014, los mineros ilegales comenzaron a operar 14 retroexcavadoras en las orillas del río Ovejas, cerca de La Toma, causando devastación al medio ambiente local. Despejaron bosques y cavaron pozos profundos, destruyendo el flujo natural del río y matando a los peces. Se estima que 2,000 de esas retroexcavadoras salpican la región del Cauca.

Hordas de mineros ilegales, siendo ya miles, descendieron a las fosas abiertas en una estampida por obtener el oro. Los mineros ilegales usaron mercurio y cianuro para extraer el oro de la tierra y la roca. Estos químicos tóxicos fluyeron directamente al río Ovejas, contaminando la única fuente de agua dulce de la comunidad. Los campos mineros se transformaron en pequeñas ciudades, muy parecido a las ciudades en auge del Gold Rush de California. Con poblaciones de hasta 5.000 personas, estas ciudades provocaron la prostitución, el uso de drogas ilegales y la violencia desenfrenada cuando los mineros atacaban y se enfrentaban con los residentes locales.

Revista Enfoque: Francia ¿Qué significa para usted obtener este premio ambiental?

Francia Márquez: Yo creo que este premio no es sólo para mí sino para toda Colombia, es un desafío en estos momentos frente a los conflictos ambientales que hay en el país y que están poniendo muertos, que están desplazando gente de territorios y que están envenenando el agua. Yo creo que es un desafío y lo miro como un reconocimiento a la lucha colectiva que hemos hecho por muchos años las comunidades afrodescendientes, la población campesina, los pueblos indígenas por defender sus territorios como espacio de vida. Es la fuerza también de las mujeres que han usado su amor maternal para defender sus territorios, sus ríos así como cuidan sus hijos. 

Nace la líder: el lugar más feliz del mundo

Francia Márquez, de 36 años, es madre soltera de dos hijos nacida en Yolombó, un pueblo de la región del Cauca. Fue activista por primera vez a los 13 años, cuando su comunidad fue amenazada por la construcción de una presa y ha empleado la música y el baile afrocolombiano como elementos clave de su expresión cultural y política.

Revista Enfoque: ¿Cuál fue ese hecho que la impulsó a convertirse en defensora de la tierra, en activista?

Francia Márquez: Yo vivo en un territorio rodeado por dos ríos el Río Cauca y el Río Ovejas, en el río Cauca ya se habia construido una represa, la represa Salvajina, que los pobladores tienen la memoria de que no les consultaron, que los gobiernos de turno tomaron la decisión y de que cuando ellos bajaron a buscar mercado y cuando subieron ya empezaron a llenar la represa y ya no encontraron los caminos para llegar a su casa. Entonces a mí escuchar todas esas historias de los mayores sobre lo injusto que fue que hayan construido Salvajina  y que no les consultaron y no los repararon, eso les cambió la vida estructuralmente la vida, eso es algo que me ha marcado mucho. Por eso cuando se planteó que se iba a desviar el río Ovejas a la represa Salvajina yo pensé ya han causado un daño muy grande a las comunidades, al medio ambiente y han afectado profundamente nuestras prácticas culturales'. Yo crecí en el río Ovejas y tengo imágenes de ir con mi abuelo por las noches a pescar. Tengo las imágenes de las noches de luna llá en el río, comiendo plátano y asando pescado. Eso no se me ha borrado porque para mí era lo más feliz del mundo. Después de eso, cuando desviaron el río, yo sentí que me arrancaban un pedazo del corazón. El solo hecho de pensar en que unos cuantos iban a dañar ese paisaje fue lo que me hizo empezar a pensar en qué podía hacer para que no nos quitaran ese paisaje. Fue cuando decidí que debía ir a la CVC para pedir explicaciones de los permisos que habían dado para construir esa represa y ahí fue cuando empezó la lucha".

De joven, Márquez asumió el papel de líder local encabezando la lucha por los derechos ambientales y de tierras ancestrales, luchando y rechazando incursiones en La Toma por parte de compañías mineras multinacionales. También educó a los agricultores de su región sobre técnicas agrícolas sustentables y se unió a la red nacional afrocolombiana para promover los derechos culturales y de tierra de los afrocolombianos. Actualmente estudia derecho en la Universidad de Santiago de Cali.

Desafiando la minería ilegal

En 2014, las primeras retroexcavadoras llegaron a La Toma. Al enterarse de la devastación, Márquez suspendió sus estudios legales y regresó a La Toma. Ella enfrentó directamente a los operadores de la retroexcavadora, pero fue en vano. Sin desalentarse, reunió a los miembros de la comunidad para planear una estrategia, sabiendo que ella tenía que unir a las mujeres de La Toma si iban a salvar su pueblo, su río y su gente.

Márquez recurrió al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Colombia y luego organizó una marcha de 10 días y 350 kilómetros con 80 mujeres que viajaron desde las montañas del Cauca a Bogotá en noviembre de 2014. La marcha atrajo la atención nacional hacia la destrucción ambiental y social que la minería ilegal estaba causando en La Toma y otras comunidades en la región del Cauca.

Una vez en Bogotá, Márquez y las mujeres pasaron 22 días protestando en las calles. En diciembre de 2014, Márquez y la comunidad de La Toma llegaron a un acuerdo con el gobierno colombiano. Los funcionarios acordaron tomar medidas para erradicar la minería ilegal en La Toma. Toda maquinaria y retroexcavadoras que se encontraran operando ilegalmente en la región serían incautadas y destruidas. En 2015, el gobierno creó un grupo de trabajo nacional sobre la minería ilegal, el primero de este tipo en Colombia. Como resultado directo del trabajo de Márquez, todas las operaciones mineras ilegales en La Toma cesaron. A fines de 2016, toda la maquinaria minera ilegal que operaba en La Toma había sido físicamente removida o destruida por las fuerzas de seguridad colombianas.

A lo largo de la campaña 2014-2016 para combatir la minería ilegal en La Toma, Márquez fue hostigada, faltada al respeto y amenazada reiteradamente. Se vio obligada a mudarse a Cali por su seguridad. Márquez continúa presionando al gobierno para que estudie los efectos de la minería ilegal en la región norte del Cauca, especialmente la contaminación del río Ovejas y otros. Los informes independientes muestran niveles de mercurio de hasta 500 partes por mil millones en esas fuentes de agua críticas, mientras que las normas colombianas permiten hasta 1 parte por mil millones en agua potable. La contaminación del agua con mercurio y cianuro continúa causando serios problemas de salud para la gente de La Toma y la región en general.

El éxito de Márquez en La Toma ha sido un poderoso ejemplo para otros en la región, inspirando a los residentes a resistir la minería ilegal en sus comunidades. Ella superó el sexismo, el racismo y la corrupción para liderar la lucha de La Toma.

"Vemos una complicidad entre la ilegalidad y la legalidad"

Para Francia, el problema que afecta a las comunidades va más allá de la minería ilegal. "A mí me sorprende que después que hayan tantos títulos mineros en esos territorios se haya disparado la minería ilegal, después de que se entregaron títulos mineros a empresas. De hecho en estos territorios donde hay títulos mineros, cuando estaba la comunidad de La Toma haciendo su minería ancestral, que había hecho toda la vida, los dueños de los títulos solicitaron amparo administrativo porque nosotros éramos, según ellos, perturbadores de mala fe. Ahora que está la minería ilegal sobre esas zonas donde hay títulos mineros, ellos no son considerados perturbadores de mala fe, entonces vemos una complicidad entre la ilegalidad y la legalidad".

Pero Francia Márquez va más allá. Señala que los títulos mineros otorgados en el marco del conflicto armado son inconstitucionales porque vulneran sistemáticamente los derechos de las comunidades ancestrales sobre su territorio. "Para nosotros son inconstitucionales los títulos mineros que se han otorgado en el marco del conflicto armado y que han vulnerado nuestros derechos. El problema seguirá estando mientras nuestro territorio esté en manos de otras personas. Hasta que no nos devuelvan el territorio yo creo que la situación no va a parar. Hoy en los territorios nuestros de gran parte del norte del Cauca de comunidades negras e indígenas, por encima de los títulos colectivos, han otorgado títulos mineros a empresas sin consultarle a las comunidades y no han permitido que la gente decida qué hacer con su territorio. Y en zonas en donde las comunidades han empezado a hacer consultas populares para definir que no se hace minería, el Gobierno ha empezado a hacer unos proyectos de ley para reglamentar tanto la consulta previa con los pueblos étnicos, como las consultas populares con la comunidad que no es étnica. Eso es un problema porque está limitando la decisión constitucional, la Constitución estableció  el derecho a las consultas populares y la gente lo está usando para proteger sus territorios, pero están vetando hoy eoss procesos y el Gonierno está diciendo 'vamos a reglamentar', y eso significa realmente limitar el alcance y que esos derechos no sigan siendo un obstáculo para su visión de desarrollo, una visión de desarrollo que no nos garantiza bienestar a nosotros. En nombre deld esarrollo, del "interés general" no han empobrecido a nosotros. La Salvajina se construyó en nombre del desarollo y la gente no tiene una red eléctrica. La gente, por ejemplo, no pudo ver el premio porque no tiene energía, pese a que tenemos una de las represas más grandes".

El papel de los medios

"Creo que parte de las amenazas que me he ganado han sido por decir eso de frente y por hablarle de frente a la Institucionalidad", señala Francia, que se aferra a la Constitución para decir que el verdadero interés general es la salvaguarda del medio ambiente. "El problema es la inconstitucionalidad. Proteger el medio ambiente es el interés general de la Nación y está por encima del interés de la explotación minera", puntualiza.

Dice, finalmente, que el papel de los medios de comunicación en estos procesos en fundamental. "Cuidar el medio ambiente depende en gran medida del papel que desarrollen los medios de comunicación y de la educación que impartamos en el país y eso tiene que ver necesariamente con cual es la comunicación que le llega a la gente".   

Añadir nuevo comentario