Lun, 08/20/2018 - 08:32
Olga Cecilia Vega. Foto: Hugo Celso Meza.

"Pluma bajo fuego", el baúl de los secretos del conflicto armado en Colombia

La historia de la periodista, Olga Cecilia Vega, es única y relevante. Por lo espectacular e inverosímil de su narración, algunos la catalogan como una historia de ciencia ficción, pero lo que ella vivió desde el momento en el cuál aceptó conocer la realidad de lo que pasaba al interior de la selva con las FARC, es una realidad que pocos como ella, pueden contar. En “Pluma Bajo Fuego” están impresas las líneas que describen valiosos secretos con altos dirigentes de la organización guerrillera más poderosa del país y la segunda más antigua del mundo.

La historia de la guerra en Colombia ha vivido momentos tan desgarradores que por más que deseáramos que se alejaran, pareciera que con más fuerza quisieran regresar. Es por esto que en esta autobiografía de Olga Cecilia Vega, podemos conocer y entender más a fondo aquellas circunstancias que han encerrado el pasado lastimoso de Colombia que muy poco dista del momento actual.

G.P ¿Cómo define su experiencia de vida en el conflicto armado de Colombia?

O.C. Fui una periodista muy osada. Yo creo que dejé de vivir mi propia vida para poder investigar lo que es realmente el conflicto interno colombiano en donde se manejan intereses dobles por todos los lados. En Colombia siempre se habla con la palabra “guerra” porque es el mayor ingreso financiero que se tiene para el país.

G.P ¿Por qué las FARC perdieron su horizonte de luchar por la igualdad de clases sociales?

O.C. La ambición. El tener el control sobre el narcotráfico en Colombia les cambió su ideología. Comprobado por los organismos de inteligencia el control del narcotráfico desde la década de los ochenta ha sido total por parte de las FARC. Con todos los narcotraficantes se aliaron a excepción de Gonzalo Rodríguez Gacha “El Mexicano”. Cuando empiezan a secuestrar, a negociar con el narcotráfico, cuando crean la ley 002 para secuestrar a los grandes empresarios y grandes magnates ahí no hay ideología de nada. Si hubieran conservado sus ideales le hubieran enseñado al campesino a cultivar y vivir de los cultivos lícitos no de los ilícitos.

Hay que entender también que generalmente se habla de narcotráfico y se deja de lado la explotación de minería ilegal. Los medios poco hablan de esto cuando las FARC también se financian con esta actividad.

G.P ¿Desde su óptica y con su experiencia en este tema cómo ve el futuro de Colombia con el nuevo presidente Iván Duque y la influencia que todavía ejerce en buena parte del país el ex presidente Álvaro Uribe Vélez?

O.C. El ex presidente Alvaro Uribe Vélez controló y le dio un cambio total al país. Con sus errores o aciertos le dio un vuelco total a lo que estaba sucediendo en Colombia.

El nuevo gobierno tendrá una oposición demasiado grande y fuerte por parte de la izquierda con Gustavo Petro.

Será un gobierno difícil y ya lo estamos viendo porque nuevamente se está viviendo la etapa de la década de los noventas. Se están viendo secuestros y mucho derramamiento de sangre. Las FARC no se desmovilizaron en su totalidad y se están rearmando. Aquellos que no dieron cara en los medios de comunicación siguen luchando desde el monte.

Los colombianos tenemos que prepararnos para una etapa difícil donde viene un derramamiento de sangre muy fuerte y en donde los grupos de inteligencia del estado se acabaron o disminuyeron considerablemente durante el gobierno de Juan Manuel Santos criticado arduamente por un gran sector de los colombianos. Pero no podemos olvidar que fue un presidente que lo puso Alvaro Uribe Vélez y no importara con que presidente, SI o SI se necesitaba un dialogo y un proceso de paz.

No soy partidaria de ningún grupo político. Renuncié a mis derechos patrios porque no me ha convencido ningún candidato presidencial. Lo único que quiero es que haya paz para Colombia pero esta no se logra cuando no hay control del narcotráfico y cuando nos matamos mutuamente y tristemente los periodistas hoy en día son mercaderes de información.

Debo resaltar que como colombiana y desde mi punto de vista periodístico fue muy importante que el presidente Juan Manuel Santos lograra firmar un proceso de paz con la segunda guerrilla más antigua del mundo. Es el acierto más grande que hasta el momento haya tenido un presidente en la historia de Colombia. Con críticas, errores, aciertos y desaciertos, lo logró y disminuyó ostensiblemente las muertes de militares, policías y gente inocente.

G.P ¿Cómo comenzó su interés por conocer a fondo las actividades de las FARC? 

O.C. Yo prácticamente hago periodismo desde los 17 años. Trabajando para RCN los actores del conflicto al ver mi objetividad y la imparcialidad con la que yo manejaba mis noticias, que no me sesgaba hacia ningún lado, no agregaba ni quitaba ninguna coma de las cosas e informaba realmente, eso llamó mucho la atención a  aquellos altos mandos de las FARC, en especial a Raúl Reyes.

Por la objetividad de mi trabajo, Raúl Reyes me mandó a contactar con unos emisarios de las FARC uno de ellos llamado Adán Izquierdo, este fue mi primer contacto con esta guerrilla en un área rural de “Palermo Huila”.

Mi primer contacto con las FARC fue con emisarios de Raúl Reyes y el segundo fue directamente con él. Pero aún no se había iniciado el proceso de paz. ¿Cuál era el propósito de Raúl Reyes de contactarme? Y no solamente a mí. Tengo entendido que también comenzó a contactar otros periodistas del país. El me hizo la propuesta de informar sobre el proceso de paz que se iba a llevar a cabo con el futuro presidente de Colombia y que sería Andrés Pastrana. En ese entonces Raúl Reyes me aseguraba que Andrés Pastrana sería el presidente y todavía los medios desconocíamos quien iba a ser el nuevo presidente entre Horacio Serpa Uribe y Andrés Pastrana. La idea era que los periodistas informáramos sobre el proceso siendo muy aliados sobre el mismo y con una imparcialidad total en lo que se iba a divulgar. Íbamos a tener exclusivas periodísticas pero teníamos que manejar esto con mucho tacto.

Así comencé a involucrarme directamente en los temas del conflicto armado. Antes cubría informaciones de orden público.  Para mí no era suficiente basarme en los boletines de prensa. Nunca he sido de los periodistas que repiten la noticia que divulga otro medio. Para mí el periodismo tiene que ser periodismo de campo, ir directamente a la fuente de información y estar en las dos partes, o sea, preguntarse por el pro y por el contra. Todo esto me permitió tener exclusivas periodísticas y ganarme la confianza de esta organización con lo que pude tener información de primera mano sobre el proceso de paz en el Caguán antes de que llegara a otros medios de comunicación tanto en Colombia como del exterior.

En todo esto, con el machismo y la imponderancia de los medios de comunicación, de mis colegas y el morbo a la situación, empezaron  a señalarme que yo recibía las exclusivas periodísticas a cambio de algunas prebendas íntimas y como si esto no fuera suficiente me señalaban de ser la amante de Raúl Reyes.

Era la primera vez que un periodista entraba a un campamento de las FARC y conocer su forma de vida y de actuar. Todo esto me ayudó con el tiempo a formarme como una corresponsal de guerra. El trasegar en el monte, estar informando bajos los bombardeos me incitó a crear mi propia estrategia de protección y comencé a formarme como una corresponsal de guerra.

“Estoy viva porque no he recibido dinero de nadie. Por eso es que hoy en día me atrevo a hablar con honestidad.” Olga Cecilia Vega. Foto: Hugo Celso Meza.

¿En qué momento conoce el interior de las FARC?

O.C. Luego de mi segundo contacto con las FARC cuando conocí a Raúl Reyes empecé a conocer la cara oculta de la segunda guerrilla más antigua del mundo y esto me incitó para penetrar como periodista en lo profundo de las  FARC.

Oficializado el proceso de paz en el Caguán fui contactada por Alias “Camilo” para visitar la zona del despeje y así viajé en compañía de mi colega de trabajo en RCN, Germán Barrera Castañeda. Al llegar a uno de los campamentos para realizar las entrevistas periodísticas nos presentaron a alias “Fernando” y a alias “Iván Ríos”.

Sorpresivamente  reconocí inmediatamente a Manuel de Jesús Muñoz Ortiz con un aspecto muy distinto al que yo conocí en otra época de mi vida. Recuerdo que me apretó fuerte mi mano. Si para mí fue un duro impacto creo que fue más duro para él.

G.P ¿Siendo una sola persona cómo describe a Manuel de Jesús Muñoz Ortiz cuando lo conoció y al mismo personaje convertido en “Iván Ríos” cuando lo volvió a ver?

O.C. Antes de irme para la ciudad de Cali yo conocí en Bogotá a mi primer novio que se llamaba Manuel de Jesús Muñoz Ortiz. Cuando conocí a Manuel era un estudiante universitario bastante reservado en sus cosas. Muy alegre. Un hombre muy misterioso. Aparecía y desaparecía como un fantasma. No hablaba mucho de su vida privada. Muy estudioso, le gustaba leer muchísimo. Le encantaba la música de Mercedes Sosa, Santana, Eric Clapton, entre otros artistas. Yo era una niña y él un hombre que pese a su juventud porque tenía sólo 20 años, era muy inquieto con los temas sociales. Siempre hablaba de temas políticos, de la desigualdad social y a mí sólo me preocupaba como era que iba a salir adelante en mi vida.

No era la persona de los grandes regalos. Su primer regalo fue una cajita de chicles Adams que traía dos pastillitas. Era muy tierno, muy especial. Muy sano, muy decente. No le gustaba el licor pero era muy alegre y le encantaba cantar. Nunca decía te amo porque le parecía una palabra trillada.

Cuando yo me fui a vivir a Cali el me visitó y fue allí cuando tuve mis primeras relaciones íntimas con él y quedé embarazada. En ese entonces yo tenía 17 años. Cumplidos los 18 años cuando tuve a mi hijo debí regresar a casa porque sentía que no era capaz con esa responsabilidad y esto fue muy duro para mí y mi familia.

Manuel se había desaparecido, pero a través de un amigo suyo el se enteró que yo estaba embarazada. Su reacción fue preguntarme si ese hijo era de él. Luego se alegró pero me dijo que lamentaba no poder asumir esa responsabilidad y que no podía brindarme nada.

Con el tiempo yo me casé con un cantante brasilero y me fui a vivir a Brasil con mi  hijo y lamentablemente allí enviudé. Luego regresé a Colombia y seguí trabajando con los medios de comunicación cubriendo noticias de orden público.

G.P. ¿Cómo era el comportamiento de “Iván Ríos” cuando lo volvió a ver comparado al  Manuel de Jesús Muñoz Ortiz que usted había conocido?

O.C. “Iván Ríos” no era la persona que estaba de acuerdo que Olga Cecilia Vega estuviera cubriendo noticias de la guerrilla de las FARC. A los dos días de estar en ese campamento me dijo que evitara cubrir noticias de ellos porque esto iba a ser un problema para mí, que prefería escucharme en la radio y saber que estaba viva y no muerta por una noticia. El trató desde un comienzo de cuidar de mi vida.

El se dedicaba a controlar la economía de las FARC. Con Alfonso Cano se dedicaron a inculcar un proceso educativo para los guerrilleros. A publicitar la ideología de la organización creando la revista “RESISTENCIA” y más adelante a crear la revista que se llamó “NUEVA COLOMBIA”. Creaba estrategias para las emisoras “VOZ DE LA RESISTENCIA DE LAS FARC”. Era un tipo muy culto con una ideología que medía estrictamente los gastos de la guerrilla. El fue nombrado como el miembro del secretariado de las FARC más joven de la organización.

Ahora, lo estratega que él era no quería decir lo criminal que fuera. Estamos hablando de un hombre que tenía una formación que era el morir por su revolución. No era alguien que fuera táctico en el combate, el era más ideólogo más no militar combatiente. Pero entró en un estado paranoico donde él tenía desconfianza por todo el mundo. Esto le provocó incurrir en el gravísimo error de mandar asesinar a más de 200 personas poco antes de su muerte. Podemos imaginarnos entonces que sucedió antes de esto.

G.P. ¿Sabe cómo logró el salir “Iván Ríos” del Caguán cuando terminó el proceso de paz?

O.C. Cuando terminó el proceso de paz del Caguán yo seguí en contacto con “Iván Ríos”. Para el poder salir del Caguán y desmovilizarse hacia la zona del Tolima en donde el asentó sus campamentos lo que hizo fue disfrazarse de sacerdote vestido con sotana y biblia debajo del brazo y así logró pasar retenes militares hasta confesando miembros del ejército, entre ellos algunos altos oficiales.

Cuando él me contaba esto yo no lo creía. Luego comandando el Conjunto… con control en  el Tolima, Huila y Cauca, el comenzó a tener injerencia para muchas cosas, entre ellas el secuestro y la extorsión. Luego fue nombrado miembro del Secretaria de las FARC.

G.P Menciona en su libro una fijación profunda por usted de parte del desaparecido Raúl Reyes al punto qué fue quién le ayudó a entrar en contacto con la cúpula de las FARC.  ¿Qué considera era lo que tanto le atraía de usted a Raúl Reyes?

O.C. Raúl Reyes fue una persona totalmente dedicada a defenderme ante las FARC pese a que el dió una orden para que me secuestraran y para que me fusilaran por malas informaciones.

Me iban a fusilar un sábado. Pero el jueves anterior pude enterarme de lo que iba a suceder a través de una comandante con el alias de ISABEL. Raúl Reyes para revertir esta orden creó una estrategia con supuestos desertores de las FARC para que me sacaran del campamento y así salvar mi vida.

Cuando una persona es secuestrada o lo van a fusilar y huye del lugar lo correcto es que se desaparezca de sus captores, yo esperé un mes, me recuperé y fui acompañada al Caguán para enfrentar a las FARC y decirles que habían cometido un error conmigo. A pedirles que aclararan las cosas porque yo no podía vivir escondida toda la vida. Y es lo que ahora estoy haciendo, buscando contacto con Iván Márquez y con alias “El Paisa” porque yo tengo una orden de ser fusilada  y necesito aclarar esto en Colombia. Ellos creen que la operación Fénix en donde murió Raúl Reyes fue por culpa mía.

Raúl Reyes todo el tiempo estuvo muy atento a mí. Yo pensé que él estaba enamorado pero nunca tuve una propuesta de hombre a mujer. Nunca fue indecente conmigo. Sus propuestas eran de que ingresara a las FARC como miembro de la comisión internacional y que me hiciera pasar como su hija. Había en el  tanto paternalismo de su parte que eso me confundió. Creo que él tenía una fijación en mí con su hija que somos casi de la misma edad.

G.P ¿Cuándo milagrosamente logró su liberación porqué no abandonó toda relación con el tema del conflicto armado?

O.C. No. Y si hoy tuviera que hacerlo lo haría mil veces. Yo soy una corresponsal de guerra y moriré siendo una corresponsal de guerra. Y si a mí me dicen hay que ayudar para la liberación de secuestrados voy y lo hago sin dudarlo dos veces.

G.P. Usted hace mención en su libro de acciones terroristas que involucran a grandes capitalistas que existieron y que aún existen en nuestro país.  También en entrevista dice que Estados Unidos ha estado muy pendiente de ayudar en el conflicto armado colombiano como un aliado. ¿Mencionando sólo a Estados Unidos como grande capitalista y participe del conflicto armado en Colombia considera que todo lo que han hecho es bueno o hay algo que criticarles?

O.C. Colombia ha recibido de Estados Unidos apoyo económico y militar, estrategias para combatir el narcotráfico. Yo no puedo hablar mal de los Estados Unidos. No quiero meterme en temas políticos pero tampoco puedo decir que Estados Unidos ha provocado una guerra en Colombia. El derramamiento de sangre en Colombia ha sido entre nosotros mismos.

G.P. Expresa que por la ambición a la primicia los periodistas pueden caer en lo más bajo dejando de lado su ética como profesionales. ¿Usted siendo periodista cómo manejó esta situación cuando llegó a tener contactos tan importantes con altos mandos de las FARC?

O.C. Nunca me ha interesado el dinero. Tampoco digo que es bueno vivir mal.  ¿A quién no le gusta vivir bien? Pero si yo recibo 5 millones de dólares no los voy a disfrutar porque los muertos no disfrutan. Soy inteligente que es otra cosa. A mí no me envuelven con la palabra dinero. Estoy viva porque no he recibido dinero de nadie. Por eso es que hoy en día me atrevo a hablar con honestidad.

G.P Usted ha manifestado estar dispuesta a asumir las críticas y cuestionamientos por parte de los periodistas sobre su libro. ¿Considera que Julio Sánchez Cristo en la entrevista que le realizó para la W fue algo exagerado o duro cuando en un tono algo dudoso le dijo que su autobiografía parecía más salida de una historia de ciencia ficción o de su impresión hacia usted como alguien indulgente o suave hacia las FARC?

O.C. Yo utilizo un “lenguaje suave” para con mis entrevistados pero yo no puedo hablar “suave” de las FARC cuando ellos han causado tanto daño, dolor y tanto derramamiento de sangre en mi país. No comparto la ideología de las FARC.

Ahora, se debe entender que es la manera como Julio Sánchez Cristo hace periodismo, algo sensacionalista y controversial, pero es un buen periodista. Lo mismo me pasó cuando publiqué mi libro “Raúl Reyes: si la Montaña hablara” que él tuvo la exclusiva hace 10 años. El sabe quién soy. Ese es su estilo, su manera en la que él trabaja y hace periodismo.

G.P. Fué mediadora para la liberación de los americanos secuestrados, Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves, ¿Esto fue lo que le ocasionó su exilio?

O.C. Si. Pero también haber mediado no solamente para los tres norteamericanos. De los secuestrados en general. Yo estaba gestionando para la liberación de Orlando Beltrán, Jorge Eduardo Géchem Turbay, Consuelo González de Perdomo, Gloria Polanco de Losada, Ingrid Betancur, etc, de mucha gente que fueron liberados. Yo no salí a mostrarme como hizo Piedad Córdoba. Jamás hice protagonismo con esto. Yo exponía mi vida con bajo perfil, lo que quería era mi exclusiva periodística para algún día poder contar la verdad de todo.

G.P ¿Por qué dice que lo que quería la ex senadora Piedad Córdoba era mostrarse?

O.C. Piedad Córdoba no es ninguna auxiliadora de las FARC. Piedad Córdoba es una estratega política que bajo el sofisma del secuestro tendría una mediación publicitada. Ella fue a la embajada de Estados Unidos en Bogotá y contactó al grupo de federales con los que yo venía trabajando para la mediación y ofreció sus servicios. Quién aprobó que ella hiciera parte de este proceso fue directamente Washington. Ella trabajaba directamente con el gobierno norteamericano. A Raúl Reyes sólo lo vio una vez. Cuando ella sacó un video en donde salió con el periodista Jorge Botero por el río San Miguel en la región de Sucumbíos y por lo que se hizo tanto show mediático en Colombia, ese era el río que yo estaba acostumbrada a transitar cada vez que yo me metía a la selva en el proceso de mediación.

G.P. Ha reflexionado cual fue el motivo por el cual su hermano Baruch prácticamente la traicionó con agentes de la CIA y del FBI diciéndole que eran periodistas conocidos de él y a los cuales se les podía suministrar material periodístico suyo de sumo interés?

O.C. Yo pienso lo siguiente. Baruch siempre quiso reivindicarse con el gobierno norteamericano. La manera que él encontró fue utilizándome a través de agentes de la CIA y el FBI diciéndoles que él tenía grandes nexos con las FARC para poder liberar a los tres norteamericanos que tenían secuestrados, pero la de los nexos era yo.

Había publicado para el Nuevo Herald de Miami mí entrevista con Raúl Reyes en donde se notificaba que él estaba vivo y del estado de salud de los tres americanos, cuando Raúl Reyes ni las FARC, no le daban una entrevista a nadie.

Con la intención de mediar por la liberación de los norteamericanos yo accedí a encontrarme con los “periodistas amigos” de mi hermano y fue ahí que me enteré de que eran agentes federales de los Estados Unidos. Ellos pusieron al descubierto las tretas de mi hermano buscando figuración. Desde Washington dieron la orden que la persona indicada a colaborar en esa mediación era yo y él se resintió mucho. El se indignó porque el dejaba de ser figura ante el gobierno americano y la que pasaba a figurar en este caso tan delicado era yo.

G.P ¿Cuál es la relación actual con su hermano?

O.C. Después de que salió “Pluma Bajo Fuego”  yo creo que está echando fuego todavía.

Hay algo, cuando yo publiqué “Raúl Reyes, si la montaña hablara” yo le di mucho protagonismo a él y mucha gente incluyendo los agentes federales me preguntaban porque le daba tanto protagonismo a mi hermano si la protagonista era yo. Luego de que mi editor durante 10 años insistiera en que contara mi historia y la verdad de los hechos tome la decisión de publicar mi autobiografía titulada  “Pluma Bajo Fuego”.

G.P ¿Mi percepción es que mientras usted ejerció el periodismo y mantenía fuertes contactos con altos miembros de las FARC fue hasta que comenzó a escribir sus libros que creció su popularidad? ¿Me equivoco?

O.C. Siempre se conoció de mí. Sacaba muchas exclusivas periodísticas que incluían medios internacionales. Lo que ocurre es lo siguiente. Un buen periodista no tiene que estar haciendo tanta bulla si no mostrando trabajo. Yo era una periodista de campo y no de escritorio.

Tú sabes que si no son las figuras que están en Bogotá, entonces no les dan la relevancia. Por ejemplo, Don Juan Gossain siempre era el personaje principal porque él estaba desde Bogotá o desde Cartagena y sus periodistas desde Bogotá siempre eran Francisco Tulande y Jairo Tarazona. Entonces la chica, la que se metía al monte, la que lograba sacar exclusivas periodísticas no tenía la visibilidad de otros.

Fuera de contexto, te cuento esto que sirve como ejemplo. En alguna oportunidad yo logré “chiviar” a Carlos Antonio Vélez con una noticia de futbol en un partido amistoso entre Colombia y Brasil en Colombia. Estando concentrados en el Hotel Tequendama y yo desde mi escritorio de RCN, llamé al hotel y logré que me pasaran a Roberto Carlos y “chivié” a todo mundo con la exclusiva. Juan Gossain me regañó diciéndome que quién me había autorizado para que viniera a Bogotá al Hotel Tequendama si ahí estaba Carlos Antonio Vélez. Pero cuando se enteró que yo lo había entrevistado desde Neiva dio la orden de abrir el noticiero del mediodía con mi nota como si estuviera en el Hotel Tequendama. Yo hablo portugués y por eso lo logré. Y eso que no sé nada de futbol.

G.P. Diría que el comienzo de esta inimaginable experiencia de vida suya comenzó cuando decidió independizarse de su familia estando aún muy joven.  ¿Por qué se fue de su casa a la edad de 14 años?

O.C. Porque pese a que estaba rodeada de una familia cristiana donde mis padres hacían los sacrificios para que a nosotros sus hijos no nos faltara nada y pudiéramos estudiar y tener todas las comodidades, sentía que de alguna manera tenía mucha discriminación, muchas críticas por parte de mi abuela paterna, de mi propia familia, me sentía un poco relegada. Quizá era una niña muy madura para mi edad. Mis ideales eran otros, yo quería alcanzar el mundo a dos manos. Emprender un camino donde no me importara si me estrellaba con la vida pero quería trabajar, tener lo mío, lo propio, no aguantaba críticas, creo que era rebelde sin pausa y esos fueron los motivos principales por los cuales salí de mi casa.

G.P Tuvo su primogénito a la edad de 18 años y el papá de su hijo prácticamente los abandonó. ¿Cómo pudo hacer frente a esta obligación y dedicarse a sus estudios?

O.C. Cuando yo salí de mi casa a los 14 años conseguí trabajo en una agencia de publicidad en donde vendía publicidad para radio, televisión y prensa escrita. Uno de los dueños de esa agencia de publicidad de ver que era tan productiva con mi trabajo porque vendía bastante me propuso montar mi propia agencia en asocio con él y a los 15 años yo tuve mi propia agencia de publicidad llamada “PV PUBLICIDAD”.

A los 16 años me fui para Cali a trabajar en el Circuito Todelar de Colombia. En ese entonces el gerente era Fabio Palau y allí empecé a vender publicidad. Allí comencé a interesarme mucho por el trabajo de los periodistas y en ese entonces el director de noticias era Ebaristo Bugayo Juliao. El fue un periodista muy reconocido en el país y además era abogado también. Hablé con él y le manifesté mis inquietudes sobre el periodismo y el comenzó a ser mi formador periodístico. Yo ya no quería seguir en las ventas, mi intención era abrirme espacio en el área periodística y hablé con el señor Fabio Palau, le conté que ya había aprendido algunas cosas y que me diera una oportunidad. Ejerciendo como periodista recibí mi primera propuesta matrimonial de parte de Ebaristo Bugayo. El pensó que yo le iba a aceptar y no fue así. Recuerdo que el contaba con mucha gracia diciendo que yo lo hice quedar en ridículo porque le dije que era muy viejo para mí. Pese a esto él siguió formándome en el periodismo.

G.P. Son muchas las historias y anécdotas suyas con las FARC y que han quedado consignadas en su autobiografía “Pluma Bajo Fuego”. La idea de muchos es que usted traicionó a las FARC. ¿Qué piensa al respecto?

O.C. Traidora no porque nunca he sido guerrillera ni aliada de las FARC. Yo soy aliada de mi periodismo. A mí nadie me puede juzgar como tal porque nunca he sido guerrillera. A mí nunca me importó decirles verdades a personajes como “Tiro Fijo”, Raúl Reyes o “Iván Ríos”. Eso sí, las decía muy respetuosamente pero nunca me quedé callada y eso fue lo que a ellos les permitió respetarme también. Yo los escuchaba y saber escuchar permite ganar respeto.

G.P ¿Por qué se identifica con Ana Frank? 

O.C. Por la manera en que me tocó durante muchos años en mi exilio, encerrada y escondida peor que una cucaracha para que no me mataran escribiendo mis líneas. En eso me identifico con Ana Frank.

“Un buen periodista no debe crear tanta zozobra porque los periodistas somos los que alertamos y alarmamos todas las situaciones. Ahora que se viene una situación tan difícil para Colombia es cuando el periodismo tiene que ser y manejarse diferente”. Olga Cecilia Vega. Foto: Hogo Celso Meza.

 

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