Vie, 04/20/2018 - 12:06
Situación vías del Catatumbo

¿Qué pasa en el Catatumbo?

Desde finales de 2017 se presenta una disputa entre el ELN y el EPL por los espacios dejados por las FARC. El 5 de marzo ambas estructuras se declararon la guerra, que el fin de semana pasado recrudeció. Según Naciones Unidas, esta dura confrontación, que desencadenó en un paro armado, ha afectado a unas 20.000 personas, tiene a más de 1.000 campesinos en situación de desplazamiento y dejó a más de 44.000 estudiantes sin clases. Los once municipios que conforman la región del Catatumbo, se encuentran sitiados por el miedo.

Para entender lo que sucede en el Catatumbo se debe tener claridad acerca de su territorio. 

El Catatumbo es una subregión colombiana ubicada en el noreste del departamento de Norte de Santander, que se extiende entre la Cordillera Oriental de Colombia y el Lago de Maracaibo, en la frontera con Venezuela. Está conformada por 11 municipios: Ábrego, Convención, El Carmen, El Tarra, Hacarí, La Playa, Ocaña, San Calixto, Sardinata, Teorama y Tibú. 

Esta región presenta una zona boscosa bastante amplia y es una zona muy disputada por grupos al margen de la ley, ya que sus condiciones climáticas se prestan para cultivar a gran escala la hoja de coca. Según un informe de Naciones Unidas, allí hay cerca de 25 mil hectáreas de cultivos de coca, al menos hasta diciembre de 2017. Algunos aseguran que para esta fecha, ese número aumentó a 28 mil hectáreas. 

Los lugareños se encuentran entre el fuego cruzado de dos grupos al margen de la ley que se disputan el control de los cultivos sembrados y cuyo control estaba en manos de la desmovilizada guerrila de las FARC. Por un lado el ELN, con fuerte presencia en la zona desde hace más de 50 años y por otro el Ejército Popular de Liberación (Epl), cuya disidencia armada "Los Pelusos", decretó desde el fin de semana pasado un paro armado en San Calixto, que amenaza con extenderse a la provincia de Ocaña.

Desde comienzos del conflicto armado en Colombia, el Catatumbo fue terreno de constantes enfrentamientos, abriendo puertas a la aparición de guerrillas como las FARC-EP, ELN y EPL sumando actividades delictivas como el cobro de vacunas, extorsiones y secuestros, tomas violentas a poblaciones urbanas, entre otras muchas actuaciones. Esto produjo el ingreso paramilitar con los propósitos de eliminar la presencia guerrillera, recuperar la seguridad y garantizar el retorno y recuperación de las tierras para los grandes terratenientes y ganaderos desplazados por la guerrilla.

Esta situación le ha pasado la factura al territorio, y esto se ha visto reflejado en sus indicadores de pobreza, educación, empoderamiento de la mujer, mortalidad infantil y salud sexual y reproductiva.

Según el DANE, Norte de Santander tiene el 30,4% de su población en condición de pobreza, y el 11% en condición de indigencia. Sobre la distribución de la población pobre y en miseria, este indicador valida que efectivamente tanto en Colombia como en Norte de Santander, la pobreza es más rural que urbana; por ejemplo, mientras que la pobreza medida por NBI en las zonas rurales de Norte de Santander es de 58,9%, en las zonas urbanas la proporción de población con una carencia es de 22,5%. (Fuente: PNUD a partir de información del DNP)

En cuanto a la educación el panorama no es muy distinto. Las cifras para el Departamento de Norte de Santander también reflejan altas coberturas en la educación básica; sin embargo, a diferencia de Colombia, el rezago está en la educación secundaria donde solo llega al 96,3% para 2013, mientras que el nivel de transición supera el 100%; la primaria se comporta igual en el país y en el Departamento, alcanzando la meta con antelación. (Fuente: PNUD con base en Ministerio de Educación)

Paro armado 

A pesar de que las autoridades le restaron credibilidad al comunicado del EPL en el que anunciaba el inicio del paro, imágenes difundidas por medios locales evidenciaron la falta de transporte y el cierre del comercio.

En el panfleto que circuló el pasado 14 de abril, el grupo armado prohíbe “el tráfico de cualquier tipo de automotor” y ordenó “al comercio cesar todo tipo de actividades”. Además, amenaza con “consecuencias” a quienes no acaten lo estipulado y no se refugien en las cabeceras municipales, pues serán considerados complices del ELN.

Varios pobladores utilizaron las redes sociales para dar a conocer fotografías en donde se ven calles vacías y un camión incinerado en la vía que conduce del municipio de Ocaña a la localidad de Hacarí.

El ELN aseguró que los combates con el reducto del EPL comenzaron porque ese grupo armado le “declaró la guerra”.

Desde el martes la Gobernación de Norte de Santander decretó la suspensión de clases en 80 establecimientos educativos de 11 localidades del norte del departamento.

Según Naciones Unidas, esta dura confrontación, que desencadenó en un paro armado, ha afectado a unas 20.000 personas, tiene a más de 1.000 campesinos en situación de desplazamiento y dejó a más de 44.000 estudiantes sin clases.

El gobierno nacional ha ordenado el incremento de tropas en la zona, para tratar de controlar la situación de orden público. 

Organizaciones sociales como la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat) ofrecieron su papel de mediadores para facilitar un espacio de diálogo que permita dirimir el conflicto entre el ELN y el grupo residual del Ejército Popular de Liberación (EPL), más conocido como ‘Los Pelusos’, cuyas filas se disputan el control del narcotráfico en la región del Catatumbo.

Dos civiles resultaron muertos en los enfrentamientos

Dos campesinos resultaron muertos tras los combates registrados entre ambos grupos guerrilleros en el municipio de San Calixto, Norte de santander, en la región del Catatumbo. Según la Administración municipal, las víctimas fueron identificadas como Virgilio Cuadros y Jesús David Julio Peña, quienes habitaban la vereda del Cerro, una población ubicada a 40 minutos del casco urbano de esta localidad del Catatumbo. “Ya trasladamos a las familias de estas personas fallecidas, quienes nos manifestaron su miedo por permanecer en el territorio. Junto con la Defensoría del Pueblo, vamos a movilizarlos a un lugar seguro, porque temen por sus vidas”, aseveró Yadil José Sanguino, alcalde de San Calixto.

La comunidad del Catatumbo escoltó la ambulancia con las dos personas muertas en hechos violentos en San Calixto. La ONU DDHH llamó al respeto por la misión médica y al derecho a la salud en el Catatumbo. (Ver video al finalizar la nota)

“La reconfiguración de la dinámica armada en el territorio ha conllevado varios hechos de violencia con afectaciones directas sobre la población civil, generando desplazamientos forzados, amenazas, secuestros, confinamiento, restricciones a la movilidad, enfrentamientos con interposición de la población civil e impidiendo el acceso a bienes y servicios básicos como la salud y la educación”, aseguró Carlos Alfonso Negret, Defensor del Pueblo. Además calificó como "una grave violación a los derechos humanos y al Derechos Internacional Humanitario", los hechos que vienen ocurriendo en la región del Catatumbo, Norte de Santander.

Frente a esa situación, los civiles tomaron la decisión de tratar de salvaguardar sus vidas. La Mesa de Trabajo de la Comisión Central de Información de la Asamblea Permanente, del municipio de El Tarra (Norte de Santander), conformada por organizaciones sociales de todo tipo, la iglesia Católica, la Personería y la Alcaldía, decidió que los próximos viernes y sábado se reunirán todos los habitantes del municipio (zona rural y urbana) en el Polideportivo, para lo que pidieron el acompañamiento de la Defensoría, la ONU, la OEA y el CICR.

Los propietarios decidieron abrir el comercio mediodía, cada día de por medio, para garantizar la subsistencia de toda la población; sin embargo, se conoció que cuando los negocios abrieron ayer, personas armadas los intimidaron y los obligaron a cerrar con la amenaza: “aquí quienes tenemos las armas somos nosotros, así que ya saben”.

Planfleto que circula en Ocaña

Pese a que aún no se presenta desabastecimiento de alimentos, si la situación se mantiene una semana más ya no habrá comida para los habitantes de esta región que permanece sitiada por el miedo.

Autoridades intentan minimizar el impacto del conflicto ante la opinión pública

Ante la difícil situación de orden público en el Catatumbo, el comandante del Ejército, general Ricardo Gómez Nieto aseguró "Eso que hablan de centenares de muertos no lo hemos podido evidenciar", indicó el oficial. "Cada quien es dueño de sus miedos, los alcaldes tomaron decisiones para proteger a su gente", añadió.

El Ejército y la Policía despliegaron un fuerte dispositivo con hombres en tierra y aire, en la vía Cúcuta- Tibú, con el fin de garantizar el abastecimiento de víveres y la movilidad en esa zona del departamento. (Ver videos al finalizar la nota)

Por su parte el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, habla de un paulatino retorno a la normalidad. "El sector salud amaneció funcionando con normalidad, el sector comercio al 50 por ciento esta mañana, el sector de educación pues está suspendido por una orden de la gobernación de Norte de Santander”, expresó Villegas.

El gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, y parte de su gabinete, se desplazó hasta Bogotá para reunirse con Eduardo Martínez, gestor de paz del ELN, con el fin de buscar salidas de diálogo y del desescalamiento del conflicto, y para hablar con el alto comisionado para la Paz, Rodrigo Rivera, a solicitar que el Gobierno extreme las medidas por parte la Fuerza Pública.

“El ruido de la guerra tiene más impacto que el clamor de un pueblo”

Estas palabras describen el panorama que impera en el territorio del Catatumbo, donde la población es la principal víctima de la guerra generada por el enfrentamiento entre grupos armados. Así lo manifestó el obispo de Tibú, monseñor Omar Sánchez Cubillos, quien hizo un llamado urgente al Gobierno para intervenir integralmente el Catatumbo. Según el alto prelado, la guerra entre el EPL y el ELN va para largo y en medio están miles de campesinos.

"No será una confrontación de pocos días, esta va a ser una guerra que va a afectar muchísimo al territorio porque no solo es una guerra entre dos grupos armados, no es la confrontación de dos ejércitos sino de un grupo de familias; porque todos estos miembros de los grupos hacen parte de las familias del territorio. Por eso también hay duelo, preocupación y tensión", indicó el líder religioso.

Tras los acuerdos de paz, “el Catatumbo sigue escribiendo páginas de violencia y guerra, es un largo libro que todavía está pendiente de terminar y hoy ha abierto un nuevo capítulo con una confrontación inédita entre el ELN y el EPL”, afirma el obispo.

Según Sánchez Cubillos, luego de la desmovilización de las Farc, se desestabilizaron los controles del territorio y estas dos guerrillas empezaron a acumular roces que los han ido llevando a la declaración de guerra, impactando a esta región que tiene como ciudades principales a Ocaña y Tibú.

Así mismo, indicó que en este momento la región es dominada por la violencia y el miedo. “Desafortunadamente se constata que quien domina el territorio con las armas puede determinar quién sale, quién entra, quién trabaja, quién vive o quién muere; es la desdicha de los territorios como estos que termina siendo de quien tiene el arma más poderosa o es capaz de hacer más daño”.

Recordó a estos grupos armados, que la guerra tiene un límite y que no pueden ir más allá del Derecho Internacional Humanitario, que la sociedad civil no se toca. Agregó, que todo lo que está pasando en el Catatumbo llevará muy pronto a la quiebra de la economía y al rompimiento de muchos procesos sociales que se venían adelantando en esta región.

Finalmente, el prelado recordó que los sacerdotes siguen acompañando a las comunidades, pidió del pueblo colombiano su oración y alentó a la población para que de esta crisis se saquen enseñanzas positivas “porque el Catatumbo se merece una página que finalmente se escriba con reconciliación y paz”.

Amenazas contra la prensa 

La Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) rechazó los señalamientos que emitió el comandante de la estación de Policía del municipio de Convención en contra de la emisora Manantial Stereo 98.2, luego que en ese medio, bajo presión de presuntos miembros del Epl, se diera lectura de dos comunicados que informaban sobre el paro armado.

De acuerdo con la denuncia que recibió la organización, el uniformado dijo que la emisora estaba haciendo apología a la guerrilla y que eran facilitadores de los grupos armados.

“Acusar a un medio de tener vínculos con organizaciones criminales puede generarle riesgos al equipo periodístico. Esto en especial en una región como el Catatumbo, que se ha caracterizado por no tener garantías para el ejercicio periodístico (…) No es posible que en medio del conflicto entre grupos armados y la fuerza pública, los acusados de delinquir sean los periodistas”, señaló la Fundación.

Desde que se conoció la denuncia por parte de la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) sobre las acciones intimidatorias contra la emisora comunitaria del municipio de Convención, los comunicadores sociales de esa parte del norte del departamento han optado por limitar su programación informativa y extender los horarios musicales ante el temor que reina por algún tipo de represalia violenta.

“Desde ese día hemos sido más cuidadosos a la hora de transmitir noticias, porque hay mucho miedo en el gremio de que lo que digamos pueda molestar a algún bando y se vengan en contra de nosotros. A pesar de eso, no abandonaremos a las comunidades”, dijo Fernando Jaramillo, director de Manantial Stereo, emisora comunitaria del Catatumbo.

Mientras la tensión crece en el Catatumbo, quienes más se ven afectados son los pobladores. “Tenemos más de cien mil personas sitiadas, la gente no puede salir de las casas, están resguardados, no tienen que comer, no pueden moverse por lo tanto si está pasando algo” dijo William Villamizar , Gobernador de Norte de Santander.

El funcionario dijo que le preocupa la crisis humanitaria que se ha desatado en la zona por el grueso número de desplazados por la violencia en esa área.

La paz no sólo significa la terminación de la confrontación armada, sino que implica retos en la culminación de otros conflictos presentes en el territorio relacionados con la tenencia, uso y acceso a la tierra, superación de brechas de inequidad y justicia, mejoramiento de capacidades institucionales locales para el aumento en la oferta cualificada de bienes y servicios básicos para la población en condiciones de mayor vulnerabilidad, el fortalecimiento de mecanismos que faciliten la participación social efectiva, la generación de alternativas económicas rurales que incentiven la producción de alimento y desestimulen el cultivo de la coca, además de la protección institucional, social, comunitaria y empresarial de los ecosistemas ambientales que propendan por la conservación y preservación del medio ambiente natural. 

 

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