Vie, 09/14/2018 - 20:36
Foto de referencia.

¿Se puede hacer buen periodismo sin pararse del escritorio?

Javier Darío Restrepo, respondió a través de la página de la Fundación Gabriel García Márquez para el nuevo periodismo iberoamericano- FNPI, una consulta enviada por Jorge Luis Estrada, estudiante de la UNAM, en Ciudad de México, a través del consultorio ético. He aquí la respuesta de Restrepo.

Periodistas son los que investigan y están en las calles: ¿Cómo se puede hacer periodismo desde un escritorio?

El compromiso del periodista con la verdad lo obliga a buscarla dondequiera se pueda encontrar: en su escritorio, en las bibliotecas, laboratorios, centros de investigación, universidades.

Esa búsqueda es parte de su deber de ofrecerles a sus audiencias el acceso a la verdad de lo que sucede; este acceso a la verdad es parte del derecho a conocer que, en una sociedad democrática, es un componente de la libertad del ciudadano y de su sociedad.

Las decisiones libres de ciudadanos y comunidades se sustentan en una información de calidad, que es la que el periodista obtiene mediante una pluralidad y diversidad de fuentes, y a través de una percepción directa de los hechos y de las personas y de los medios que le permiten romper los velos que suelen envolver la realidad de los hechos.

Cuando son hechos relacionados con la acción o la presencia de poderosos es preciso romper los velos con que el poderoso oculta la verdad que no le interesa; también envuelven la verdad los intereses de empresarios, gobernantes, políticos y poderosos. Los propios sentidos del periodista y sus intereses suelen aportar para ese oscurecimiento; por otra parte, se convierten en obstáculo los motivos de desconfianza de las audiencias en el medio de comunicación o en el propio periodista.

El servicio completo del periodista no es solo el de registrar la ocurrencia de un hecho; debe ir más allá y mostrar su realidad completa mediante la  explicación y la interpretación de lo sucedido; las causas que explican la aparición del hecho y sus consecuencias previsibles. Esta exigente verdad no se pone al alcance de un periodista anclado en su escritorio y limitado a los contactos que puedan ofrecerle su computador o su móvil; el contacto personal con los hechos y con sus protagonistas es un elemento irremplazable de conocimiento directo y personal para cumplirlas a sus audiencias.

Documentación

Los lectores de diarios y las audiencias de radio y televisión han llegado a considerar el periodismo investigativo como un servicio público. Es posible que vean al periodista como su defensor frente a los poderosos y como un recurso cuando fracasan otros esfuerzos por lograr justicia.

No obstante, el periodismo investigativo también es un negocio. Se puede escribir un libro revelador en el que se examine minuciosamente un asunto o evento, y la retribución en la venta de ejemplares. Un artículo investigativo en una revista puede resultar de tal interés, que las ventas de ese número en particular, sean excepcionalmente altas y se puedan captar lectores y elevar sus tarifas comerciales.

Más indirectamente, un periódico puede publicar artículos que generen la confianza del público. A los propietarios de estaciones de televisión puede interesarles difundir historias tales que la teleaudiencia vea los periodistas no como simples presentadores sino como hacedores de noticias.

Una publicación que trabaje para determinada causa puede buscar poner en evidencia a quienes luchan contra esa causa. Así, una que busque promover determinado partido político, podría proponerse investigar y desacreditar a sus opositores.

Sin embargo, un periodista investigativo consagrado hace el trabajo porque cree en la importancia del mismo. Su labor constituye un desafío constante. Se siente seguro de estar al lado de la verdad y la justicia, y sabe que un trabajo bien hecho trae consigo la aprobación pública.

William Gaines en Periodismo Investigativo, Tercer Mundo Editores, Bogotá, 1996 P. 4.

http://fnpi.org/consultorio-etico/consulta/1892 

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