Vie, 09/08/2017 - 08:40

Villavicencio espera en vigilia de oración a Francisco

Este viernes el Papa Francisco durante la celebración de la eucaristía en Villavicencio beatificará a dos sacerdotes cuyas muertes ocurrieron con más de 40 años de diferencia, pero que hacen parte de la violencia que ha marcado un muy largo trecho del acontecer de Colombia, donde hay 8 millones y medio de víctimas registradas históricamente. Los feligreses lo esperan desde anoche en vigilia de oración.

En julio último el Vaticano informó sobre la aprobación de Francisco al decreto que reconoce el “martirio”, al morir por “odio a la fe”, de monseñor Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, nacido en Santo Domingo, Antioquia, y del sacerdote Pedro María Ramírez Ramos, nacido en La Plata, Huila.

Esa aprobación significa, además, la declaración oficial del Papa de la ejemplaridad cristiana de la vida de una persona con la que se autoriza su culto en la Iglesia católica en determinados lugares y actos.

A Pedro María Ramírez, párroco de la iglesia San Lorenzo en Armero, lo sorprendió en esa población tolimense la violenta reacción popular tras el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 en Bogotá.

A Ramírez Ramos, oriundo de La Plata, sus victimarios le quitaron la vida a machetazos el 10 de abril por negarse a abandonar ese municipio.

Ese crimen se sumó a los miles de hechos cruentos perpetrados durante las siguientes décadas.

En Arauca

Más de 40 años después, el 2 de octubre de 1989, el infatigable brazo de la violencia alcanzó en la carretera Fortul-Tame, Arauca a monseñor Jaramillo Monsalve, quien viajaba en un campero con otros religiosos cuando fueron interceptados por integrantes del Eln.

Tras identificar a los ocupantes del vehículo los insurgentes retuvieron a Jaramillo con quien querían conversar y enviar un mensaje al gobierno.

Al día siguiente el cuerpo de monseñor Jaramillo fue encontrado con múltiples heridas de proyectiles de fusil cerca al sitio donde fue interceptado.

Los crímenes de Ramírez y Jaramillo fueron perpetrados por móviles diferentes y en muy distintas épocas de la violencia; sin embargo, esos homicidios separados en el tiempo y por el espacio desembocan en el caudal de violencia que por tantos años ha recorrido el territorio colombiano.

Signo de esperanza

En la mañana del jueves el Presidente le manifestó en la bienvenida al Sumo Pontífice en la Casa de Nariño que “en Villavicencio no solo se encontrará con las víctimas de ese conflicto infame que hemos terminado, sino que beatificará a dos sacerdotes colombianos que fueron víctimas ellos mismos de la violencia”.

Y concluyó: “Su martirio se vuelve ahora signo de esperanza”.

Santos asistirá en Villavicencio a las tres ceremonias plenas de simbolismo con las que el Papa Francisco cumplirá en la capital del Meta la segunda jornada de su visita pastoral a Colombia, y en la que tendrán especial atención las víctimas del conflicto interno.

A las 9:30 de la mañana en Catama, el Sumo Pontífice oficiará una misa en la que serán beatificados Pedro María Ramírez, párroco de la iglesia San Lorenzo de Armero, muerto violentamente en esa población tolimense el 10 de abril de 1948 y monseñor Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, quien fue sacrificado por la insurgencia el 2 de octubre de 1989 en Arauca.

Precisamente sobre esos hechos cruentos el Jefe del Estado subrayó en sus palabras de bienvenida al Papa que “en Villavicencio no solo se encontrará con las víctimas de ese conflicto infame que hemos terminado, sino que beatificará a dos sacerdotes colombianos que fueron víctimas ellos mismos de la violencia”.

Cabe recordar que durante todo el proceso de negociación cumplido con las Farc en Cuba, el Mandatario subrayó que en el centro de la solución del conflicto estaban las víctimas.

“Eso nos sirvió de guía durante todo el proceso, y eso el Santo Padre siempre lo valoró”, indicó este miércoles el Presidente a los más de 3.400 comunicadores reunidos en el Centro de Prensa en Bogotá.

Posteriormente, hacia las 3:30 de la tarde el Mandatario estará en el Parque Las Malocas, donde se producirá el encuentro con víctimas del conflicto.

Por último, a las 5:30 de la tarde, el Presidente asistirá al Parque de Los Fundadores, donde el Sumo Pontífice plantará un árbol como símbolo de la paz.

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