Mié, 06/13/2018 - 09:00
Mujer protesta en Nicaragua.

Siguen las protestas en Nicaragua

Las protestas en Nicaragua iniciaron el 18 de abril tras el anuncio de las reformas al sistema de seguro social. El 22 de abril el presidente Daniel Ortega revocó las reformas al Seguro Social que originaron las manifestaciones. Sin embargo, las protestas continúan y hasta el momento han causado entre 125 y 134 muertos​ y más de 1200 heridos. Frente al hecho el Gobierno colombiano ha emitido un comunicado en el que lamenta la situación y hace un llamado urgente al diálogo. Otros gobiernos también se han pronunciado al respecto.

Comunicado de prensa sobre la situación en Nicaragua:

El Gobierno de Colombia reitera su preocupación por la situación que se presenta desde el pasado 18 de abril en la República de Nicaragua, que ha dejado más de un centenar de muertos y un millar de heridos, en hechos que han sido recogidos y documentados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y que serán presentados ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, OEA.
 
Colombia hace un llamado a la reanudación urgente del diálogo entre el gobierno y la Alianza Cívica que agrupa diferentes sectores de la población nicaragüense, con la mediación de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, como única forma idónea para detener el derramamiento de sangre de la población, la violación de los derechos humanos y para evitar el escalamiento a una mayor confrontación.
 
Lamentamos la pérdida de tantas vidas y expresamos nuestro sentimiento de solidaridad con las familias de las víctimas.

Pronunciamientos de otros gobiernos:

A través de un comunicado conjunto, los gobiernos de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay y Perú, manifestaron su «preocupación y lamentan los actos de violencias» que se han protagonizado los últimos días en el país centroamericano. Pronunciaron además que «hacen un urgente llamado a todos los sectores a deponer la confrontación y cesar los actos de fuerza». «En especial llaman a las fuerzas de seguridad a ejercer sus facultades con la mayor prudencia para evitar el excesivo uso de la fuerza y un escalamiento de la crisis, permitiendo generar un clima que restituya tanto la paz como el diálogo, imprescindibles para superar esta grave situación», señaló el comunicado.

Por su parte, el presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció que Nicaragua es víctima del «Imperio que patrocina y gestiona una guerra (...) en complicidad con las oligarquías locales».

El ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania emitió un comunicado llamado a «todas las facciones a renunciar de inmediato al uso de la fuerza», pidió al gobierno de Nicaragua «esclarezca sin demora y de forma cabal los casos de víctimas fatales». Además demanda que se garantice el restablecimiento de «una cobertura periodística libre» y sostiene que «las restricciones a la libertad de prensa por parte del Gobierno son inaceptables».

El Gobierno de Cuba defendió al Gobierno de Nicaragua y denunció «los intentos que apuntan a desestabilizar a la República de Nicaragua, un país que vive en paz y donde se han conseguido notables avances sociales, económicos y de seguridad en favor de su pueblo».

El gobierno de los Estados Unidos llamó a un cese de la violencia en Nicaragua.​ Por otra parte, el Departamento de Estado de los Estados Unidosanunció posibles sanciones al gobierno e Nicaragua por la «brutal» represión a manifestantes y la clausura de medios de comunicación.​ Además, el Departamento ordenó la salida de familiares de diplomáticos estadounidenses en Managua tras los disturbios.​ Mike PenceVicepresidente de los Estados Unidos denuncio la «oscura nube de tiranía» que pesa sobre los ciudadanos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Pence dijo en español «¡que viva Cuba libre!» y condenó la «represión» en Nicaragua y Venezuela en un discurso ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).

El papa Francisco manifestó por medio de un discurso su profunda preocupación ante la violencia que se registra en Nicaragua. Pidió al pueblo y gobierno nicaragüense que se «cese toda violencia» y «se evite un inútil derramamiento de sangre».

 

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