Mar, 06/12/2018 - 09:47
Foto: Televisa

Un vago pero histórico acuerdo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, se dieron un histórico apretón de manos al inicio de su cumbre en Singapur, la primera de la historia entre ambas naciones. Una imagen histórica que estuvo acompañada de todo tipo de gestos ulteriores de halago, sonrisas, declaraciones rimbombantes, y una manifiesta intención para que el encuentro sea considerado un éxito mediático, pese a que el documento final de la cumbre está dominado por las vaguedades.

Trump entró por la derecha y Kim por la izquierda a un patio del hotel Capella en la isla de Sentosa, y se estrecharon la mano sobre una alfombra roja y frente a una decena de banderas de Estados Unidos y Corea del Norte.

El presidente estadounidense dirigió unas pocas palabras al líder norcoreano y le tocó levemente el brazo derecho, mientras Kim le dijo: “encantado de conocerle señor presidente”.

Ambos posaron ante las cámaras con el rostro serio y no sonrieron hasta justo antes de entrar en la sala donde mantienen su primer encuentro.

“Me siento realmente bien. Vamos a tener una gran conversación y creo que un éxito tremendo”, dijo Trump ya sentado a la izquierda de Kim al comienzo de su reunión de 45 minutos a solas.

Por su parte, el líder norcoreano aseguró que su país y Estados Unidos han superado “muchos obstáculos” para conseguir celebrar la histórica cumbre.

Los dos líderes dialogaron en solitario durante 48 minutos para después dar paso a discusiones junto a sus asesores. Al inicio de este coloquio ampliado, Trump volvió a dirigirse directamente a su homólogo delante de los reporteros y le dijo que espera resolver junto a él "un gran problema, un gran dilema. Se que trabajando juntos lo vamos a conseguir".

Kim Jong-un le respondió diciendo que esta cumbre es un "gran preludio a la paz" y aunque "encontraremos muchos desafíos en el camino estoy dispuesto a hacerlo".

"Lo conseguiremos, tendremos éxito", respondió Trump presuroso sin poder esconder su determinación de que esta cita le permita recuperar algo de rédito político tras el caos que generó durante la última convocatoria del G7.

Al concluir esta charla, los dos grupos almorzaron juntos disfrutando de una opípara comida que incluía costillas de ternera, cerdo crujiente agridulce, bacalao estofado, cóctel de gambas y ensalada de aguacate.

La reunión, cuyo objetivo fue tratar la posible desnuclearización de Pyongyang, es la primera entre mandatarios de ambos países tras casi 70 años de confrontación a raíz de la Guerra de Corea (1950-1953) y 25 de negociaciones fallidas y tensiones a cuenta del programa atómico norcoreano.

El acuerdo

El comunicado conjunto firmado por ambas partes al final de su histórica cumbre en Singapur dio pocos detalles sobre cómo se lograría la desnuclearización, pero Trump hizo algunos comentarios en una conferencia de prensa.

El documento sellado tras una histórica cumbre de más de cuatro horas entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, señala que los dos países se comprometen a cooperar para desarrollar nuevas relaciones y para "la promoción de la paz, la prosperidad y la seguridad".

El convenio replica la fórmula que ya acordó Kim Jong-un con su homólogo surcoreano Moon Jae In en abril y dice que Corea del Norte se compromete -sin otorgar ningún tipo de fecha límite- "a la completa desnuclearización de la Península de Corea", la fórmula que siempre ha usado Pyongyang para ofrecer desmantelar su programa atómico pero sólo si EEUU elimina el "paraguas nuclear" que mantiene en torno a Corea del Sur, algo que Washington siempre ha rechazado de plano.

A cambio, Trump prometió "garantías de seguridad" para el estado norteño también sin especificar de qué tipo.

El escrito habla de establecer "nuevas relaciones" entre las dos naciones destinadas a conseguir "la paz y la prosperidad", "construir un régimen de paz en la Península" y el "inicio de un nuevo futuro".

El último apartado de la redacción incluye el compromiso de continuar la recuperación de los restos de los militares estadounidenses desaparecidos durante la guerra de Corea (1950-53).

Para Kim Jong Un se trata de un "acuerdo histórico" que "deja el pasado atrás". Trump aseguró que se trata de un pacto muy "exhaustivo" y dijo que el proceso de desnuclearización norcoreano comenzará "muy pronto".

"Hemos conseguido un gran progreso. Todo ha ido fantástico, mucho mejor de lo que cualquier hubiera esperado", apuntó el jefe de estado norteamericano.

El resultado más obvio de todo el evento es que Kim Jong Un ha conseguido eclipsar con estas imágenes décadas de señalamientos contra el régimen que domina el país y obtener el reconocimiento tácito de una superpotencia como EEUU.

Para el diario Rodong Sinmun, la aparición de su dirigente al mismo nivel del presidente norteamericano ha respondido a una reivindicación que Pyongyang llevaba décadas haciendo: "no puede haber países superiores o inferiores, ni naciones dominando a otras y estas siendo obligadas a ser dominadas", escribió en su edición del lunes.

El periódico surcoreano The Korea Herald en su editorial de esta jornada opinó que Kim Jong Un quiere que este evento "ayude a disipar su imagen de dictador despiadado de un país rebelde y paria, y ganarse el estatus de un país normal. Cree que abandonar el aislamiento le ayudar a conseguir su objetivo final que es consolidar su poder y no temer a un cambio de régimen".

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