Mié, 09/12/2018 - 07:40

17 años después

Estaba sentado frente a mi computador en Noticias RCN, en Bogotá, donde hacía parte del equipo de la Mesa de Asignaciones, liderado impecablemente por Gustavo Nieto. Cuando iban a ser las 9 de la mañana yo terminaba de depurar el listado de noticias de las regiones de Colombia, que irían en el noticiero del medio día. De un momento a otro, un murmullo colectivo se apoderó de la redacción.

Giraba mi cabeza para mirar que sucedía cuando me topé de frente con la realidad que en ese instante estaba plasmada en directo por CNN, en la pantalla del televisor que tenía más cerca. De la Torre Norte del mundialmente conocido Wold Trade Center en Nueva York, corazón del capitalismo mundial, salía desafiante una gran columna de humo. El vuelo 11 de American Airlines acababa de ser salvajemente estrellado contra ella, sin que todavía aún se conociera la dolorosa verdad: era un ataque terrorista.

Con el paso de los minutos las noticias regionales de Colombia se fueron diluyendo entre una realidad abrumadora para la que nadie estaba preparado. Ni siquiera los que planearon los atentados sabrían lo que esto desencadenaría. Y por varios días, semanas tal vez, fue así. Los ojos del mundo se posaron sobre Nueva York y específicamente sobre la llamada Gran Manzana. Imposible olvidar las columnas de polvo y tierra luego de que las torres se desplomaran, o los rostros ennegrecidos por el hollín, o las lágrimas de dolor, o las miradas de desconcierto que la televisión llevó a cada rincón del planeta.

Lo que se desencadenó después, casi que la humanidad entera lo conoce. Un segundo avión, esta vez de United Airlines impactó la Torre Sur, y paso seguido se supo del secuestro de otras dos aeronaves. La primera terminó contra una de las fachadas del Pentágono y la segunda, gracias a la acción heroíca y suicida de un grupo de pasajeros, cayó en un campo abierto en Pensilvania, evitando que la ya descomunal tragedia fuera mayor.

Mucho se ha escrito sobre estos hechos, se han grabado y producido muy buenas películas y documentales. Se ha especulado sobre diversas hipótesis que nunca han sido comprobadas y hoy, 17 años después, se siguen conociendo videos y fotografías inéditas. De lo que no hubo duda, una vez se conoció la cruda verdad sobre lo que estaba ocurriendo, es que a partir de ese día el mundo, en su totalidad, cambiaría para siempre.

¿Cuánto cambiamos como personas, tras esos hechos que enlutaron a la inmensa mayoría de la humanidad, y que una vez más demostraron que Estados Unidos se recupera rápidamente de sus más duros golpes y surge de entre las cenizas como el ave fénix? Todavía es imposible saberlo. Quizás se necesiten décadas de estudios y análisis. Solo la historia, en su fría mirada tras el paso del tiempo, sabrá decirlo. Yo, como periodista, reafirmé mi firme propósito de seguir contando historias como una forma de aportar mi granito de arena para que algún día entendamos que somos una sola especie en un solo planeta en el que debemos caber todos, bajo la premisa del respeto a la individualidad y a la diferencia. ¿Algún día aprenderemos? No sé.

¿Recuerdan que estaban haciendo esa mañana del 11 de septiembre de 2001?

#SeValeSoñar

En Twitter: @JCAguiarNews

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