Sáb, 12/02/2017 - 07:46

Cuando llegue el momento

A la 1 y 30 de la mañana terminé de ver, una vez más, 'Posdata, te amo', una de mis películas favoritas. La he disfrutado más de 30 veces y siempre logra lo mismo: que llore de una forma inexplicable, que aún no logro entender. Protagonizada por Hillary Swank y Gerald Butler, es una comedia romántica de 2007 en la que el amor va más allá de la muerte. Un amor bonito pero muy normal, de esos que pelean a diario pero que no viven el uno sin el otro.

¿Hay otra forma de amar? No sé. Como tampoco sé cuántas maneras diferentes hay para dejar este mundo. Hace unas semanas leía una entrevista al colombiano Alejandro Jadad, que el diario El Tiempo tituló ‘La gente debería aprender a morir’. Que cosa más cierta. Casi que podría decir que, personalmente, hace mucho dejé de tenerle miedo a morir. Quizas, solo al dolor físico que pueda llevarme a ese punto que a lo mejor no es el verdadero final. Nadie sabe. Lo que si me aterra es que el momento llegue cuando todavía mis hijos no estén preparados para defenderse en esta vida sin mi, pero como nada podemos hacer cuando el destino ya tiene trazadas sus líneas, he procurado disponer de algunas medidas que hagan llevadero el asunto. Y no estoy enfermo ni nada por el estilo. Aunque no planeo irme antes de 45 años, este es un tema del que no me molesta, ni me preocupa hablar. Menos escribir. ¿Por qué? A lo mejor porque siempre he sentido que, a pesar de todo, el balance de mi vida es inmensa y atrevidamente feliz.

No he logrado todo lo que he querido pero si una muy buena parte. A lo mejor no he sido ambicioso, o a lo mejor he encontrado mi felicidad espiritual en cosas que son más importantes, que no son cuantificables. Me falta escribir un libro y aunque he comenzado dos que no han llegado a feliz término, al menos por ahora, ya estoy pensando en el que sigue. Quizás la tercera es la vencida, o al menos eso dicen.

Tengo los mejores hijos, la mejor esposa, los mejores padres, los mejores hermanos, la mejor familia política y los mejores amigos. ¿Qué más quisiera? ¿Plata? Ni toda la del mundo me daría lo que ya tengo: a ellos, que son mi gran riqueza y fortaleza. Pero bueno, si la rueda de la fortuna lo determina y el dinero en abundancia llega, tampoco me voy a ir molestando por esa pendejada.

Lo cierto, es que todos, después de determinada edad y sobre todo cuando se tiene familia, deberíamos ir haciendo planes sobre cómo sería el asunto ese de partir de esta vida tal y como la conocemos. Yo, en lo personal, quiero que llegado el momento (y repito, espero no sea antes de 45 años), me despidan con una sonrisa y que con alegría acompañen a mi familia a pasar ese trago amargo. Que ayuden a mi chica a entender que este mortal que escogió como compañero de vida fue mucho mejor ser humano desde el día en que la conoció. Y especialmente que les ayuden a entender a mis tres muchachos que por ellos todo valió la pena, que me hicieron volver a ser un niño así no lo pareciera, que siempre han sido mi mejor historia. No creo que haya nada mejor que ser padre.

Puede sonar muy trascendental el asunto pero no lo es. Hay cosas que hay que pensar, que imaginar, que planear, para que no nos sorprendan. Innegablemente esa es la cita a la que ninguno podremos fallar por mucho que lo evitemos.

¿Están ustedes preparados para asumirlo?

Dios los bendiga.

Posdata, y no es 'te amo', les recomiendo la película y la entrevista.

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