Lun, 01/08/2018 - 07:25

El diseño industrial y las ciudades

Foto: Estudiantes y profesores de la Escuela de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia en sus prácticas proyectuales.

La creatividad de los diseñadores industriales puede estar al servicio de lo público desde los espacios en los cuales la gente comparte: los sistemas viales, los vehículos y, en general, los espacios de movilidad. Hay que promover la necesaria articulación entre la academia y los gobiernos, que en su justa dimensión podría cambiar la forma en que las personas de todas las edades y condiciones disfrutan de las ciudades. Innovación y trabajo en equipo son las claves.

Es grato saber que el país cuenta con iniciativas como la de la Escuela de Diseño Industrial de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, que en su práctica proyectual incluyó el semestre pasado el diseño de equipamientos urbanos para bicicletas.

Para mí, como padre de uno de los estudiantes, fue un verdadero privilegio asistir como invitado a un conversatorio introductorio con los alumnos de la Escuela de Diseño Industrial sobre el tema de la movilidad sostenible en Bogotá.

Fue central en el conversatorio hablar de la promoción del uso de la bicicleta y de cómo Bogotá ha evolucionado en la construcción y adecuación de la infraestructura para los ciclistas. También, acerca de los avances en la conciencia colectiva frente a la racionalización del uso del vehículo particular y, de paso, sobre cómo Bogotá trabaja el tema del transporte público.

Luego de este intercambio con los docentes y los estudiantes, unas semanas más tarde, asistí a la evaluación de trabajos en el marco de la práctica proyectual I.

La sorpresa fue grata por el cúmulo de creatividad que pude percibir.

Esto, sumado a que los profesores Juan Carlos Silva y Jorge Orlando Forero lograron articular el grupo de estudiantes de tal forma que la investigación hecha por unos con referencia a legislación y políticas públicas nutrió a la realizada por otros sobre experiencias nacionales e internacionales en la construcción de equipamientos urbanos para bicicletas. Las investigaciones previas, y su puesta en común con una metodología innovadora, se constituyeron en insumos importantes de la clase y para la realización de las creaciones.

Adicionalmente, los jóvenes y jovencitas estudiantes de la Escuela de Diseño Industrial de la Universidad Nacional realizaron encuestas y entrevistas con ciclousuarios para conocer sus necesidades y posibilidades en el momento de desplazarse por la ciudad en sus bicis. Detectaron los principales retos en materia de diseño industrial y se lanzaron a crear.

Dentro de los trabajos expuestos en la evaluación, estuvieron estaciones de bicicletas que estarían ubicadas en puntos estratégicos de tramos largos de camino, en las cuales los biciusuarios pueden descansar, hidratarse y hasta reparar su bicicleta en condiciones de protección de la intemperie y con todos los implementos de un taller para el arreglo de bicis. Estos pueden ser autosuficientes para el ciclousuario o atendidos por personal experto en mecánica de bicicletas.

Asimismo, propusieron módulos anti vándalos, especiales para que los ciclistas puedan, por sus propios medios y junto con los elementos que provee el módulo, despinchar sus bicicletas.

No se quedaron atrás las propuestas de seguridad para los biciusuarios con botones de pánico estratégicamente ubicados al alcance del ciclista y conectados con la Policía para prevenir y atender los robos y asaltos en calle. Estos tendrían conexión con mapas indicativos de los caminos seguros a los cuales los ciclistas accederían en tiempo real.

También hubo propuestas de cicloparqueaderos para ser ubicados en el espacio público, estaciones de hidratación a las cuales se puede acceder desde la bicicleta con una tarjeta inteligente e innovación en todos los diseños tanto a nivel utilitario y de materiales como en el nivel de la estética.

Uno de mis primeros impulsos al conocer los trabajos fue compartir las fotografías de tan importantes creaciones por Internet, a través de las redes sociales y de otros medios digitales. Sin embargo, una reflexión previa me permitió eximirme de ello ya que los jóvenes y jovencitas tienen el derecho de proteger y de que se les proteja su creación intelectual. Consulté mi decisión con los docentes y con los estudiantes, y estuvieron de acuerdo.

Es muy importante para Colombia que la academia piense, como posiblemente ya lo ha venido haciendo, el tema de lo público desde las Facultades de Artes y en especial desde las carreras como el diseño industrial.

Los aportes de estos profesionales son claves en la construcción de soluciones dirigidas a los usuarios del espacio público, los sistemas viales y del mismo transporte público. Trenes y buses más cómodos, ajustados a las necesidades ergonómicas de los diferentes grupos de población (niños, ancianos, mujeres, hombres, personas en condición de discapacidad), vías con equipamientos para peatones, ciclistas, motociclistas, pasajeros y conductores, son perentorias.

Vale la pena hacer un llamado a los gobiernos locales, regionales y nacional a apoyar estas iniciativas que surgen desde la academia, abriendo espacios en sus agendas al análisis y mejoramiento de propuestas que pueden ser materializadas en beneficio de las poblaciones o de grupos poblacionales específicos. La tan mentada necesaria articulación entre la academia y los entes territoriales es posible de realizar. Solo basta hacerla en clave de trabajo en equipo y de innovación.

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