Mar, 07/31/2018 - 09:19

¿Escarabajos o cucarrones se preparan en los Andes?

Retornamos a la calma habitual: Volvemos a jugar con chance, lotería, bingo, baloto, fútbol en nuestras ligas y en las extranjeras. Las plataformas pagan a quienes continuamente aciertan. Hay aficionados que ya conocen los resultados, no por arte de magia ni de adivinos de mucha o poca monta, sino porque en sus cerebros guardan celosamente las actuaciones de cada equipo, de sus alineaciones, sanciones y dolencias que aquejan a las figuras. Eso se llama jugar con conocimiento. Aleatoriedad.

**Los escarabajos dejaron los Pirineos. Vuelven a los Andes. No a la Universidad de Los Andes sino a las cordilleras de Los Andes. Un descanso y ¡hágale maestro! Si no se le pegan los pedales a las intensas prácticas ya no serán cotizados coleópteros, sino fastidiosos cucarrones. Pasaron las épocas en las que las grandes escaladas eran de ellos. Los europeos ahora suben, bajan, sacan la lengua, se caen y tumban a los rivales y también se llevan los puestos del podio.

**Impuestos, más impuestos, para la industria de los juegos. En Colombia, ya no tanto, pero en otros países sí. Trabas de todo tipo le imponen los concejales, los diputados, los representantes y los senadores y desde los luego los gobernantes.

**No ha sido posible que le dediquen un poco más de tiempo a analizar que con tanto inconveniente lo que hacen es fomentar la ilegalidad. También tienen como caballo de batalla el juego patológico. Ojo señores. Más estudios.

**Los aficionados hípicos buscan afanosamente información sobre las plataformas en donde se puede jugar con las carreras de caballos. ¿Dónde se inscriben? ¿Cuánto les cuesta? ¿Con caballos de qué hipódromos se juega?

**La hípica en los países del Sur está defendiéndose de esa constante persecución de quienes desconocen las bondades de la industria equina. Grandes inversiones en reproductores, yeguas madres, tierras cultivadas con granos para la dieta de los campeones y de los que no lo son. Médicos veterinarios, enfermeros, amansadores, preparadores, jinetes profesionales y de diversas categorías, aprendices, muchachos de corral, miles de empleados en las ventas de boletos, periodistas hípicos, narradores, “dateros” o sea aquellos que pasan datos afirmando que “esos no pierden” y, en fin, un mundo que ha inspirado a grandes escritores con ese acontecer en el que las carreras de caballos resultan ser honradas porque afortunadamente los caballos no conocen las trampas. Y en esto de los grande escritores, Gabriel García Márquez figuró entre los colaboradores de la Revista La Meta famosa publicación de Julio Silva Ruiz que tenía una circulación solo superada por “Cromos”. Tiempos ha.

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