Jue, 05/10/2018 - 09:11
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Feminismo, medios y comunicación no sexista

La investigadora Valeria Fernández Hasan ha analizado el ingreso del feminismo a los medios de comunicación en Argentina y América Latina. En un artículo académico ella sostuvo que esto ha ocurrido de dos modos. En primer lugar, las demandas del feminismo han sido visibilizadas a través de portales de periodismo alternativo y sitios web de movimientos que han publicado noticias y escritos de opinión sobre asuntos de las mujeres. En segundo lugar, los grandes medios de comunicación han incorporado temas relativos a ellas en programas de radio y televisión.

Entre los temas se encuentran los derechos sexuales y reproductivos, la trata de personas con fines de explotación sexual y la violencia de género.  La introducción del feminismo en los medios también se encuentra respaldada por comunicadores y periodistas sensibles a estos temas. Así, han surgido proyectos centrados en lograr una comunicación no sexista. 

En las iniciativas mediáticas que tienen que ver con las mujeres se han transmitido concepciones, imágenes y representaciones sobre el feminismo y las feministas. Con respecto a esto, Debra Baker Beck ha señalado que el feminismo se convirtió en un término proscrito en los años noventa debido a la acción de los medios. En la sociedad estadounidense sobre la cual escribió Beck, los periodistas solían representar a las feministas como personas “raras”, “problemáticas”, “escandalosas”, “desviadas sexualmente” y “radicales”. Ellos también mostraron al feminismo como un movimiento basado en una supuesta “guerra de sexos” y a las feministas como mujeres que odiaban ferozmente a los hombres. Esto ha tenido como resultado la distorsión del movimiento y el rechazo generalizado hacia sus militantes. 

En Colombia se han abierto espacios en los medios para que activistas, académicas y periodistas podamos expresarnos sobre el feminismo, entendiéndolo como teoría, filosofía, praxis política y movimiento transnacional. Hemos aprovechado las oportunidades que nos brindan los medios independientes y las empresas mediáticas del país para dar cuenta de nuestros posicionamientos. Los espacios otorgados por estos han sido útiles para nosotras, puesto que nos han permitido desmantelar afirmaciones tendenciosas acerca de las actividades de las feministas y los avances logrados por ellas en materia de derechos de las mujeres. Lo que sale de estos espacios nos ha obligado a tomar en serio la crítica y a revisar nuestras posturas para continuar construyendo igualdad. Entonces, celebro la apertura de los medios a considerar el feminismo y los derechos de las mujeres como temas importantes en sus respectivas agendas.

Un ejemplo de lo anterior lo encontramos en W Radio. Hace algunos días, en el programa Partida W, se promovió un debate guiado por una interrogante que no deja de generar suspicacias: ¿es el feminismo una tiranía? La discusión contó con dos participantes: Mar Candela Castilla, integrante del movimiento Feminismo Artesanal, y Vanessa Vallejo. Ella es economista de la Universidad del Valle, paleolibertaria y columnista del portal Panam Post.

Pienso que el espacio abierto por W Radio brindó una oportunidad para que la audiencia, compuesta por personas de diferentes orígenes y posturas políticas, conociera visiones sobre el feminismo. En este sentido, el programa cumplió con el cometido de informar. Sin embargo, hubo actos en la conducción del mismo que llevaron a la divulgación de mentiras sobre este y a la revictimización de mujeres sobrevivientes de la violencia sexual.

Para empezar, la pregunta que dio desarrollo al debate reproduce la asociación del feminismo a cosas nefastas e indeseables para una sociedad, como la tiranía. Al mismo tiempo, lo acerca a posturas caracterizadas por la violencia y el abuso de poder. El feminismo no trata de estas cosas; en cambio, sí cuestiona toda expresión de autoritarismo y destrucción de la vida.

Posteriormente, noté que el debate estaba definido en términos oposicionales, lo que impidió el diálogo entre las invitadas. Las preguntas planteadas por el conductor del programa, los temas y las ideas oscilaron casi siempre entre el feminismo y el anti-feminismo. Adicionalmente, en el juego de incentivar el debate a partir de esta lógica confrontacional, el periodista responsable del programa perdió de vista la violencia del discurso de Vanessa Vallejo, sobre todo, en lo que atañe a cómo se entienden las agresiones sexuales y el acceso a la justicia por parte de las víctimas. En este programa escuchamos cómo Vallejo, usando información sobre el caso judicial de “La manada”, habló con altivez, soberbia y sorna sobre las mujeres que sufren violencia sexual. Ella también llegó a desestimar las luchas de mujeres y feministas por un acceso igualitario a la justicia sin dar argumentos sólidos para ello. Los periodistas deben mostrar siempre su voluntad de confrontar el poder y la violencia en el lenguaje, pero esto no sobresalió en el programa.

Por último, como parte de la audiencia me hizo falta saber más sobre este movimiento valioso para Colombia conocido como “Feminismo artesanal”.  La lógica de opuestos que estructuró el debate tampoco nos dejó conocer más sobre las perspectivas y apuestas actuales de las mujeres que conforman este movimiento. Mostrar más experiencias de organización colectiva en los medios no sólo es interesante, sino también necesario.

Uno de los aportes de la mirada feminista a la labor periodística consiste en desmontar las violencias presentes en el lenguaje, las salas de redacción y las producciones de radio, televisión y prensa. En esta ocasión, escuchar el debate sobre feminismo generado desde W Radio me ayudó a comprender cómo los temas que nos importan a las mujeres y las feministas están siendo incorporados en las agendas de los grandes medios. Esto ciertamente me alegra. Por otra parte, la discusión generada allí hizo que me diera cuenta de lo importante que es observar y analizar el periodismo, como oficio, profesión y práctica de contestación política. Esto implica identificar las complacencias con la violencia de género que se originan en los medios, las representaciones erróneas de los movimientos que luchan por la igualdad y la revictimización de las mujeres que a diario sufren la violencia patriarcal. Esto nos conduciría a lograr una comunicación menos sexista en Colombia.

Vivian Martínez Díaz

@VivianMartDiaz

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