Jue, 04/12/2018 - 09:57
Imagen tomada de elespectador.com

Hacia debates electorales incluyentes

Los debates electorales son escenarios privilegiados para discutir asuntos importantes en un país. Estos sirven para que determinados candidatos puedan expresar sus propuestas de gobierno, sus puntos de vista sobre cuáles deberían ser las prioridades en materia de política pública y sus perspectivas sobre la coyuntura vigente.

Si bien, la lógica competitiva, confrontacional y revanchista ha primado en muchos debates desarrollados por los medios de comunicación, lo cierto es que a través de estos los electores pueden informar su voto, sea corroborando sus preferencias –si ya las tienen– o modelando su escogencia. En consecuencia, tal como lo sostienen  John Avlon y Joseph P. Williams para el caso estadounidense, los debates son una gran fuente de información, lo que los convierte en una buena oportunidad para que los mensajes de campaña lleguen a un número mayor de personas.

Por lo general, los debates electorales son preparados por medios de comunicación y cuentan con el patrocinio de entidades, grupos económicos y universidades. Algunos académicos y expertos son llamados a moderarlos o a elaborar preguntas para los candidatos. En esta dinámica, donde intervienen distintos actores, muchos temas de la agenda de discusión pública son privilegiados y otros descartados. Paralelamente, se define cuáles candidatos merecen asistir a los debates. Esto se hace tomando en cuenta el grado de popularidad de cada uno de ellos en las encuestas, pero también los intereses en juego. Además, las decisiones relativas a candidatos invitados, preguntas y temas se sitúan en ideologías que resaltan poderes establecidos y que legitiman exclusiones.

La exclusión de Viviane Morales y Piedad Córdoba de los debates presidenciales realizados en Antioquia y Atlántico debe ser analizada en el contexto de actores, culturas, decisiones e ideologías que validan la marginación de las mujeres en la política.  Hace algunos días el portal periodístico  Kienyke.com interrogó a las candidatas sobre su inasistencia a dichos debates. Las dos coincidieron en que nunca fueron invitadas por los organizadores, y luego, afirmaron que las encuestas estaban siendo usadas como criterio para invisibilizarlas y posicionar candidatos.

De lo anterior se desprenden dos consecuencias importantes. Primero, se refuerza la discriminación de las mujeres en la arena pública y se favorece la invisibilización de sus aportes a la construcción de país. Segundo, se envía el mensaje a la sociedad colombiana de que la política es un espacio exclusivo de hombres. Ciertamente, –Gustavo Petro, Iván Duque, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo– han presentado propuestas para alcanzar la igualdad de género. Sin embargo, esto contrasta fuertemente con su falta de posicionamiento contundente y directo en contra de este acto. En este punto puedo preguntarme en qué medida las propuestas de los candidatos se hicieron contando con nosotras y no dándonos la espalda. Más allá de sus pronunciamientos en debates y escenarios mediáticos, ¿nos conciben realmente como actores políticos?

La exclusión de Viviane Morales y Piedad Córdoba no sólo fue validada por estos políticos, sino también por los responsables de organizar los debates electorales en Antioquia y Atlántico. Se requiere un análisis más profundo de las circunstancias que rodearon la decisión de no invitarlas. No obstante, considero que este hecho nos permite imaginar debates electorales más respetuosos de la diferencia. Es lamentable la renuncia de Piedad Córdoba a su aspiración presidencial, pero me llena de esperanza saber que a pesar de los impedimentos a su participación seguirá haciendo trabajo por la paz. De igual modo, siento mucho que no existieran condiciones suficientes para que presentara sus propuestas y desarrollara su candidatura hasta el final. Esto deja a Viviane Morales como candidata única y por esto es necesario proteger su derecho a expresarse.

Asimismo, es importante seguir avanzando en la inserción de temas como la desigualdad, el racismo y el sexismo en los debates. Es así como celebro la realización del Debate Pacífico, en el cual noté un esfuerzo genuino por incluir preguntas centradas en el racismo estructural y el lugar de las mujeres dentro las propuestas de gobierno. En definitiva, este es un primer paso para lograr debates electorales verdaderamente incluyentes.

 

Añadir nuevo comentario