Mar, 06/19/2018 - 07:04
Foto de referencia

Hoy me siento un poco menos colombiano

Desde que llegué a Rusia me he preocupado por tener alguna prenda que me identifique como colombiano. El sentimiento de hermandad que inspira encontrar a alguien de tu país a miles de kilómetros de casa, junto con la felicidad de saber que puedes compartir con personas de todo el mundo celebrando la diversidad, hacen que quieras mostrar algo que ponga de relieve el sitio del que procedes en todo momento.

No obstante, hoy preferí salir a la calle sin nada que tenga la bandera de Colombia en ningún lado, simplemente con un Jean y una camiseta negra. Hoy no quería ser cafetero porque me duele mi país, el mismo que ayer, alrededor de 2 AM hora rusa, cerró los escrutinios de las mesas de votación eligiendo a Ivan Duque como presidente. La noticia esta madrugada me cayó como un balde de agua fría pues, no tengo porque esconderlo, soy partidario de la Colombia Humana.

A pesar de que he de admitir que me dolió que la propuesta de desarrollo por la que aposté no haya sido escogida por la mayoría de mis compatriotas, esto no es lo que me resulta más preocupante. Posterior a la victoria del uribismo en las urnas tuve que ser testigo, a través de las redes sociales y comentarios de compañeros de viaje aquí en Rusia, del miedo que muchas personas le tienen al cambio. Las resistencias a las novedades son normales, el problema es cuando estas se fundamentan en la desinformación o en un egoísmo extremo que no permite ver más allá del beneficio propio.

No me identifico con esa Colombia a la que no le interesa la muerte de diez mil jóvenes a manos de las fuerzas armadas, tampoco con esa Colombia que desde las grandes ciudades prefiere seguir en una guerra que ha tenido millones de víctimas; mucho menos con esa Colombia que no escucha de razones, sino que simplemente se pega a sus pasiones y privilegios para evitar confrontar su pensamiento con la realidad del país.

Sin embargo, mañana en el partido contra Japón volveré a usar la camiseta de la “tricolor” y seré asociado de nuevo con esos miles de colombianos que vinieron a apoyar a su selección. No porque me vaya a olvidar de la realidad del país hipnotizado por la copa del mundo, como muchos quieren dar a entender cada que hay un evento deportivo grande. Sino más bien porque el hecho de que un candidato alternativo haya logrado más de 8 millones de votos me da un aire de esperanza y me permite pensar que al otro lado del charco hay una Colombia de la que quizás sí me pueda sentir parte y orgulloso. Ojalá haya un mañana en el que me pueda sentir un poco más colombiano.

 

 

Añadir nuevo comentario