Vie, 09/01/2017 - 21:54

La corrupción, el M-19 del momento

Los que somos de ésa época recordamos la fecha trágica del 06 de Noviembre de 1.985, para los jóvenes que lean ésta Columna, les voy a relatar lo sucedido en ése día trágico que marcó la historia de Colombia y en especial la historia Judicial del país.

Ése día el M-19, grupo guerrillero que en ése momento existía, se tomó el Palacio de Justicia, lo incendió, produjo muertes, tristeza, llanto, desolación y desaparecidos, que por cierto, ésta es la hora y no se sabe nada de muchos de ellos, ya han pasado 31 años, incluso, por errores de investigación se han entregado los restos equivocados de algunos de ellos.

Ése día, la historia de nuestra Justicia se partió en dos, antes y después del 06 de Noviembre de 1.985.

El hecho trajo consigo la muerte de algunos Juristas catalogados en ése momento como hombres probos, rectos y verdaderos cumplidores del deber que la profesión les exigió, recuerdo por ejemplo al Dr. Alfonso Reyes Echandía, en ése momento Presidente de la Corte Suprema de Justicia, hombre verdaderamente dedicado al cumplimiento de la labor de Juez y representante veraz de la razón de ser de la Justicia, LA VERDAD.

Con la muerte de éstos ilustres hombres parece que  la Justicia quedó marcado con un sino diferente y  le vendrían épocas muy duras, como las que estamos viendo. Los Juristas que han venido después, con ciertas excepciones, han sido cumplidores de su propia Verdad y se han dedicado exclusivamente a llenar sus bolsillos con la manguala, con los fallos acomodados y con la utilización de su mejor virtud: LA CORRUPCIÓN.

Poco a poco se fueron contaminando con el resonar, ya no de las balas, sino del sonido lento y llamativo del fajo de billetes, amén, de las amenazas bajo los que muchos fallos de la Justicia fueron dictados, amenazas que provinieron en su momento de las guerrillas, del narcotráfico o de los paramilitares.

Vemos como en éste momento, nuestra Justicia se desangra, ahora ya no por las balas del M-19, sino por lo que sale de los corazones y las conciencias podridas de aquellos Funcionarios del Poder Judicial que con sus actos producen la muerte, de pronto ya no de sus miembros, sino de la propia Institución llamada Justicia, sus actos de corrupción lastiman  las vidas de tanto ciudadano, de tantas familias a quienes, por no tener dinero, los Jueces los condenaron a permanecer en una cárcel por mucho tiempo, de pronto injustamente, o aquellas víctimas a quienes los corruptos Jueces y Magistrados, les dieron la Libertad a delincuentes que sí verdaderamente los lastimaron con sus malos actos.

Se repite la historia, la Corrupción está incendiando nuestra Justicia y lo que es peor, es que el 06 de Noviembre de 1.985, ése incendio, las muertes y desapariciones llegaron a un final cierto cuando el Ejército tomó posesión de la situación, hoy la Corrupción sigue,  y seguirá, hasta que todos nosotros le pongamos un alto cierto, no con armas, sino con nuestra oposición total y con nuestra manera legal y apropiada de elegir a los que verdaderamente cumplan su labor de hacer Justicia, sin compadrazgos, sin política y sobre todo, sin Corrupción.

Cada vez que un Fiscal expide órdenes de captura sin una revisión previa cierta, cada vez que mantiene preso a alguien sin pruebas ciertas, cada vez que hace que sea condenado sin la Prueba Reina o lo que es peor en forma falsa, cada vez que un Juez de Garantías manda a la cárcel a alguien, sin una base cierta, cada vez que niega solicitudes ciertas, cada vez que un Juez de Conocimiento condena sin Pruebas , cada vez que un Magistrado de un Tribunal confirma sentencias falsas, cada vez que un Magistrado de las Altas Cortes niega Tutelas o Casaciones, muchas veces sin ni siquiera leerlas y sobre todo, cada vez que un Funcionario del Poder Judicial recibe coimas para hacer condenar a alguien sin ser cierto o para conceder beneficios a alguien que no lo merece, es como si cada uno de ellos lanzara un escupitajo sobre los cadáveres de aquellos mártires de nuestra Justicia que entregaron sus vidas en la lucha cierta y denodada de encontrar la Verdad, camino que en la actualidad se ha torcido porque ha podido más el sonar de los billetes que la escucha de una conciencia que ordene hacer las cosas no solamente en forma legal, sino en forma justa y en forma ética.

Es la hora de hacer los cambios necesarios, romper ése vínculo fatal que tiene la Justicia con la Política, para mí, razón de ser de toda la porquería que se está viendo, amén del exceso de Poder que las mismas Leyes les han dado a nuestros Jueces.

Con ésos dos cambios básicos: separar éstos dos Poderes, pero realmente y cambiar algunas normas para hacer que los Juicios se den, nó por voluntad o por decisión personal de un Juez, sino por lo que digan las mismas Leyes. Ésos dos cambios harán en su momento que los Jueces sean elegidos por capacidad y no por compadrazgos políticos y que las decisiones Judiciales se dejen de amañar, pues sencillamente irán pegadas a las mismas Leyes y no a la interpretación amañada que actualmente hacen los Jueces.

Invito a todas las fuerzas sociales y culturales del país a unirnos en ésta cruzada y hacer que se produzcan éstos cambios, sólo así, la Justicia revivirá y los muertos que el M-19 provocó ése 06 de Noviembre de 1.985 podrán tener un descanso cierto y de sus cenizas brotarán, como el Ave Fénix los ideales Jurídicos ciertos que impulsen a que nuestra Justicia sea el reflejo de realidades Jurídicas y no al movimiento mayor o menor de Ofertas y Demandas de dinero que no permiten el descanso de ésas almas de seres probos que tenía nuestra Justicia y que la mantienen incendiada.

EL M-19 DESAPARECIÓ, HAGAMOS DESAPARECER EL NUEVO M-19, EL DEL MOMENTO, EL DE LA CORRUPCIÓN. AMÉN.

Añadir nuevo comentario