Vie, 09/14/2018 - 08:30
Fotografías tomadas de Eltiempo.com y Pinterest

La inexperta magia de Guillermo Botero

La inevitable comparación entre Guillermo Botero Nieto y el personaje de Vernon Dursley va mucho más allá del parecido físico entre ambos, pues al mejor estilo del universo de J.K. Rowling, Botero también comparte con el tío Vernon lo 'muggle' en temas relacionados con el Ministerio de Defensa para el cual fue designado.

La inexperta hoja de vida de Botero en asuntos de defensa nacional se hizo notable cuando declaró que pretende 'regular' la protesta social, cuando este tema de orden público comienza con la ejecución de medidas que pongan en marcha en el Ministerio del Interior, dado que es a este Ministerio al que le corresponde impartir instrucciones a la Policía Nacional para la conservación del orden público interno, sobre todo en temas que no son competencia del Ministro de Defensa Nacional.

Fue por esa razón que el anterior ministro del interior, Guillermo Rivera, contestó fuertemente que desde su ministerio no se está buscando 'regular' la protesta.

Pero es todavía un asunto de muggles ser el nuevo ministro de defensa y opinar que un derecho fundamental como el de la protesta social necesita ser regulado en tiempos en donde las redes sociales hacen magia al generar opinión pública.

¿Sabe el nuevo ministro de defensa cómo las redes sociales masifican las protestas sociales, dado que así funciona hoy el activismo político contemporáneo? ¿Tiene idea el nuevo Ministro de cuánto tiempo le toma a un grupo de personas que comparten intereses sectoriales, conformar una organización y programar una manifestación a través de redes sociales? ¿Sabe Botero cuánto tiempo le toma a las distintas veedurías internacionales enterarse de cómo un país en particular controla las manifestaciones ciudadanas?

La medida que pretende tomar Guillermo Botero es anacrónica, vana e incongruente. Es innecesario “regular” la protesta dado que se trata de un derecho fundamental el cual ya se encuentra limitado dentro del ordenamiento colombiano con el fin de que no colisione con otros derechos. En efecto, regular un derecho fundamental por el cual muchas sociedades contemporáneas sentaron las bases de su soberanía, como por ejemplo Colombia, es una incongruencia digna de una derecha sectaria que prefiere seguir seleccionando enemigos. Regular la protesta en los términos que pretende Botero es una medida sacada de los tiempos de Pinochet, en los que funcionaba censurar medios de comunicación, perseguir opositores y torturar cantores.

La migración a la vida online ha permitido que las protestas sociales que se han venido presentado en países con gobiernos autocráticos contemporáneos como Venezuela y Nicaragua, rompieran el muro de contención que ha sido la censura en estos países, países que por cierto, regularon la protesta social al nivel que Botero propone: una manifestación que represente los intereses de “todos”. Es decir, el gobierno escoge qué temas son asunto de protesta y cuáles no.

Esta medida autocrática, quizás hubiese tenido algún efecto o sentido en estos tiempos, si el nuevo Ministro de defensa se tomara la internet y las redes sociales tan en serio como Donald Trump, quien abolió la neutralidad de la red, obligando a los proveedores de servicios a bloquear, ralentizar o dar prioridad a los contenidos según lo que el gobierno disponga. Pero es mejor no darle ideas. Medidas de este tipo son las que no podemos permitir que ocurran, pues de alguna u otra forma, han sido los medios de información independientes quienes a través de las redes están combatiendo la estructura complaciente de los medios de comunicación tradicionales del país.

Guillermo Botero, nuestro perverso Vernon Dursley colombiano, acorralado por la falta de argumentos para "regular la protesta social" por falta de sustento jurídico y constitucional, ahora se ha jugado la carta de la criminalización, diciendo de manera irresponsable, temeraria y ofensiva que "los grupos armados organizados financian la protesta social". Ojalá este personaje siniestro recuerde que aseveraciones de ese tipo precipitaron genocidios infames como el de la Unión Patriótica. Quizás en un capitulo inédito de la ya concluida saga de Harry Potter, descubramos de manera sorprendente que Dursley y Voldemort eran el mismo personaje. A juzgar por la actitud de Botero, no sería descabellado.

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