Dom, 11/05/2017 - 07:35

Meneo Financiero

Un agradecimiento a Harry tapias, por su guía y enseñanza en coleo.

Un alcalde sin pueblo, un pueblo sin alcalde…Seguir hablando de candidatos, campañas, roscas es tedioso pero normal y costumbre necesaria no solo para los que hacen parte de ellas, si no del pueblo que decide por el menos peor de los postulados.

En “Casi Mío”, municipio del departamento de “Casa brava” las elecciones atípicas es una costumbre, pero más tradición el meneo financiero, que entre festejo, traguito, algarabía, hombres alegres y mujeres criollas y cuasi criollas, van postulando al peor jinete y al mejor caballo, para que demuestre como es jalar del rabo sin mucho esfuerzo y tumbar a más de uno, ¡Perdón!... me equivoque de historia de aquí no es este desorden, Continuemos…

Y empezamos con nuestros participantes y en la tarde de hoy su narrador estrella Cuasi tuyo Rosas, recuerden solo una ronda para no alargar la competencia  y a aquí les pondremos corneta para que  arranquen y frenen tanta carreta.

Bienvenidos a una tarde inolvidable para ustedes, aunque borrosa para la mente de nuestros deportistas meneadores financieros,  empezamos con…. “Disculpen, los patrocinadores del evento me piden omitir nombres, para evitar vergüenzas ajenas”.

Primer participante de la tarde, le dicen “el jinete sin caballo”, no ha ensillado la bestia y ya se cree el dueño del pueblo… pero que sucede? los jueces descalifican a este primer participante, por no tener listo su caballo, el toro se rehúsa a entrar en competencia,  de este meneo financiero, ¡Qué pena con los espectadores!!!   

Segundo participante, ella administra bien sus finanzas, las suyas y las mías, pero parece que no le alcanzo para comprar una silla y trae una de su vivienda, se acomoda  para que no se pierda de su objetivo, y   suena la corneta y hay cacho en la manga, arranca se mueve y coge la mota, tira y tira, pero no le alcanzan las fuerzas para tumbar al pequeño toro perdiendo su oportunidad.

Tercer participante le dicen el Pilo, bueno para pelear  el muchachito!  se dice que monta un caballo de paso fino llamado girasol y como siempre dentro y fuera acompañado de su amadrinador de turno, suena la corneta, arranca detrás del toro el muchachito pilo en su trayecto va concentrado, recordando un buen consejo, agarra la mota y logra campanilla, levanta los brazos para saludar no más….

Nuestro cuarto participante el sobrado, nunca ha hecho nada pero hace mención de su paso por las sillas finas del auditorio mayor, no usa casco para hacerse notar con su sombrero marcado y con sus botas que taconea levantando polvareda “ Achussss”… Suena  la algarabía y él cree que le dieron la partida, por eso los jueces lo desmontan del caballo y lo descalifican por querer hacer su santa voluntad. Señores!!! “las reglas y las normas son para cumplirlas, no para pasárselas por los pantalones”.

Pero que vemos en la gradería? algunos personajes influyentes de “Casi Mío”, dicen que son del palacio y del motorcito!, pero ellos aquí están de espectadores, apenas conocieron a los participantes dijeron: “No, no, señor yo no me casaré” y se retiran sin que nos demos cuenta. ¡Asombroso!...

Se alista nuestro Quinto participante el nuevo “rico” que con un poco de jactancia aburre a muchos y entusiasma a unos cuantos, el parafrenero de turno le presta un caballo, mientras  de la puerta del coso sale un toro igual al competidor inteligente, sagas y decidido dejando pasar al toro a segunda  zona el nuevo rico logra un remolino, se lleva los aplausos del público, pero no la admiración.

Continuamos, con nuestra tarde de meneo financiero, donde los patrocinadores son ustedes, porque los de la gradería se nos esfumaron.

Sexto participante, este hombre quien a su conveniencia monta un caballo un poco tierrudo, aspira a que el pueblo olvide sus montadas en un meneo financiero como este y que la tarde de hoy sea inolvidable. Sale el toro ganándole la carrera y este lo alcanza a coger la mecha del toro y antes de pasar primera zona logra vuelta de campana, pues asombra su hazaña al verlo participar y con disimulo se va retirando sin pena y con gloria su amadrinador de turno.

La tarde va cayendo y nuestros participantes han hecho lo que han podido, no lo que han tenido que hacer y entra un último participante  que ni de allí, ni de allá se hecha la bendición como su mamá le enseño, monta su caballo dálmata  sacado del coso general y con orgullo, se alista para escuchar nuestra cormeta y de la puerta del coso sale el toro y arranca logrando agarrarle la mecha del toro y hace lo que ninguno pudo hacer, vuelta de campana, campanilla, remolino, lo lleva por el costado derecho, lo deja seguir y siempre amarrado de la mota del toro  ¡es sorprendente! y los personajes influyentes de “Casi Mío”, aparecen de la nada y vuelve Rudecindo y repite faena, el público lo ovaciona y quien con  tranquilidad acompañado de su amadrinador sin tocar al toro para que no lo descalifiquen lo llevan a zona de protección, lo acarician, le agradecen al toro con una venia, retirandose con prudencia y  enseñando a los miles de espectadores, que así hay que competir sin trampas, sin roscas y con la frente siempre en alto. Rudecindo quien vive con frustración,  pide que se acabe el meneo financiero, la dedocracia y sobre todo se vea la Segunda oportunidad para “Casi Mío”, un pueblo que no es suyo, ni mío.

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