Dom, 09/30/2018 - 08:52
Imagen tomada de Kienyke.

Periodismo, maniqueísmo y oportunismo

El diario El Espectador tituló espectacularistamente ¨Uribe arremete en Twitter contra presentadora de Día a Día¨. Hasta ese momento había mucha gente que no sabía que existía la presentadora de televisión Mónica Rodríguez y sólo unos pocos tenían idea de que ella trinaba opiniones políticas en contra del expresidente Alvaro Uribe y del Centro Democrático. El Espectador, de propiedad del grupo Santodomingo, dueño del Canal Caracol donde Mónica trabaja, registraba la información con el sugestivo verbo “arremeter”, para insinuar una persecución a la libertad de prensa o un ataque violento contra una periodista independiente. Lo cual de inmediato concitó la solidaridad de cuerpo y la reacción de todo el sector antiuribista de los medios de comunicación.

La noticia del periódico hacia caso omiso de algunos antecedentes y pretendía ignorar que se trataba de una respuesta a unos reiterados insultos de la presentadora. Con extraña intención sugería que la presentadora era una víctima de los intentos de silenciarla de un exmandatario enemigo de la libertad de prensa. Era algo así como una nueva andanada de la mordaza al periodismo libre encarnada por el monstruo de la represión, Alvaro Uribe. Por ese camino patinaron todos los periodistas militantes del antiuribismo que ni cortos ni perezosos acudieron al llamado a defender la libertad de expresión y a rodearla con su apoyo y solidaridad a esta valiente defensora de la información veraz y objetiva, contra quien para ellos representa la tiranía, la dictadura o en el más benévolo de los casos, la opresión a la libre expresión.

"Este es el periodismo imparcial de la presentadora de Caracol” trinó Uribe al lado de una foto de un twit de Mónica en el que ella afirma que “el Centro Democrático es basura… sus militantes, lo peorcito en este país, son una desgracia. Una secta dirigida por un capataz sin moral”. El expresidente manifestó libremente su opinión contra las afirmaciones de la presentadora en otro trino que decía: ¨La presentadora de Caracol no tiene más argumentos que la calumnia y la ofensa¨, lo cual para muchos de los periodistas mamertos es una afrenta al ejercicio democrático del periodismo. ”Uribe es un maestro, un verdadero ejemplo... de cómo evadir la justicia”, había sido otro de los famosos trinos de la presentadora, con el que todos ellos parecen estar de acuerdo, por lo que la reacción de Uribe es automáticamente en un acto de intimidación.

Y aunque unos días después la presentadora escribió una carta en la que pide perdón y reconoce que fue ligera en sus opiniones, el daño quedó hecho. Porque en Colombia se tiene claro que hay que mantener viva la llama del desprestigio, que la consigna de calumniá, calumniá, que de la calumnia algo queda, es el instrumento más apetecido en el periodismo militante. Esta horda de periodistas y opinadores, que confunden la opinión pública con la opinión publicada, como la define la filosofa española Adela Cortina, necesita de casos en los que se pueda mostrar que existe una mano negra, un mundo oscuro o un personaje tenebroso para poder ¨denunciar¨, así sea desde el más rampante maniqueísmo, las amenazas a la libertad de prensa, a la libre expresión, al derecho a la información o al derecho a estar informado.

Con extraña licencia se aprueba que una presentadora se de el lujo de acusar a los militantes de un partido con una serie de calificativos que cualquier periodista que se respete o primíparo responsable evitaría. “En todos los partidos hay gente buena y mala… pero honestamente en el Centro Democrático para mí, no hay nadie confiable. Parecen una secta… repiten como loros, mienten, denigran, confabulan, manipulan por orden de su Dios político. Una vergüenza”, había sido otro de los curiosos trinos de la presentadora, que por supuesto, es evidente que comparten todos los opinadores que han hecho de su oficio una trinchera política para enfrentar al expresidente Uribe a punta de la construcción de un relato maniqueísta y sesgado.

Por eso ellos son los primeros en saltar a manifestar su solidaridad con la supuesta víctima de Uribe. Periodistas y opinadores como Daniel Samper Ospina, Vladdo, Daniel Coronell, Matador, por solo mencionar algunos que saben ejercer ese periodismo militante antiuribista, que no tiene problema en aplicar la moral leninista según la cual lo bueno es lo que le sirve a la revolución y lo malo lo que no le sirve, no ahorraron esfuerzos para intentar aprovechar esta ocasión. La pregunta que sigue es sí la presentadora pide perdón por sus trinos “espontáneos” y no calculados y manifiesta que este episodio ha sido un aprendizaje porque ha entendido que su lenguaje no fue apropiado, dónde quedan las voces de los que la apoyaron? ¿Van a rectificar?

Lo cierto es que habría que revisar si el motivo de la presentadora es tan ingenuo como parece en su carta en la que ofrece disculpas, porque hay que tener en cuenta que una forma de destacarse es la de cazarle la pelea a Uribe. Eso le ha dado réditos a ciertos periodistas y columnistas que saben que escoger un enemigo grande los sube automáticamente de nivel. Eso ha sacado del anonimato a algunos como Jorge Gómez Padilla quien no hubiera pasado de ser un periodista “comunitaro” si no se mete al clan de los opinadores antituribistas, lo cual le permitió a llegar a columnista de El Espectador y por lo cual después de haber sido un mercachifle del periodismo local ahora posa orondo de mamerto empedernido. 

Esto sin ignorar las posibles motivaciones que sugiere el mismo Uribe pero que por tratarse de él no tendrá mucho eco en la prensa antiuribista. "Mi moral no era intrigar para que sacaran a alguien de la lista Clinton y así ganar buen trato de la periodista, cierto doña Mónica Rodríguez?”, lo cual sugiere que hubo un favor que no pudo hacer el expresidente al esposo de la presentadora, Jorge More, quien apareció en una lista de personas vinculadas con el mundo de la droga. Y aunque a la gente hay que creerle y hay que aceptar las disculpas y perdonar vale la pena mirar si la ingenuidad y la desprevención pueden producir textos como ¨Nadie que tenga ¨principios¨ puede ser candidato del centro democrático¨, como publicó en otro polémico trino.

En todo caso esto apenas comienza y la presentadora deja ver que no tiene pelos en la lengua pero también que no tiene filtros en su lenguaje. Quizás como editorialista tenga razón en expresar de esa manera su opinión, pero lo que no puede esperar nadie es que el afectado no ejerza el derecho de replica. Por eso Jose Obdulio Gaviria terció ¿A ustedes es que les dan bono de estímulo en la empresa por desprestigiar a @AlvaroUribeVel y adular a Petro? ¡Cada ocho días se alebresta una!. Porque no suena muy espontáneo trinar como ella lo hizo al decir “ Todo, TODO lo que trinó Uribe y sus ovejas sobre corrupción, muerte, narcotrafico, manipulacion, etc, etc, es como si hablara de si mismo… su rabo de paja es enorme… no tiene autoridad moral de ningún tipo”. ¿Sera que reaccionar a esto es censura?

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