Mié, 11/28/2018 - 08:21
Imagen: desarrollando-ideas.com

Salvados, Cataluña desvelada

Los medios de comunicación y sobre todo el periodismo tienen la obligación moral de ofrecer la verdad. Hace tiempo que escribí sobre Cataluña, de cómo voces de periodistas catalanes avisaban de lo falso que había sido todo. De cómo los catalanes habían sido prácticamente timados, en un asunto que se les fue de las manos a los políticos. Pero en su debido momento, en vez de aclarar la situación, los medios principales decidieron más que tapar, “obviar” ciertas verdades.

Así, mucho tiempo después con el fertilizante envenenado en la sociedad catalana, un vamos a llamarle “iluminado” más visible de los medios de comunicación españoles, decide poner las cartas sobre la mesa.

El programa en sí se llama  “Salvados”, cosa irrisoria. Lo realmente importante, es que desde hace años, dicho programa de televisión se ha encumbrado como un abanderado de las realidades sociales de España, de las realidades políticas tratando de destapar los bajos fondos de la política española, pasada y presente. Toda una lección de auténtico periodismo. Pues no, hace tiempo que el programa cojea, quizás desde el principio o quizás se ha ido manchando poco a poco, salpicado por la fama y lo que la gente quiere oír sin decirlo tampoco “muy alto y claro”.

Este perfil de decir las cosas sin decirlas, ha sido la lamentable expectativa que nos ofreció en el capítulo sobre la independencia desvelada de Cataluña. Con entrevistas de testigos y protagonistas de la independencia Catalana  de esos días, nos muestra un puzle donde las piezas están tan desparramadas y las entrevistas tan entrecortadas que solamente te llevan a confusiones de cosas no dichas claramente. Al ciudadano medio que no tiene ni idea de lo que sucedió, se le ofrecen testimonios y frases de fácil  doble o triple significado, se le dan informaciones contradictorias que apenas dicen algo. Todo lo que intenta decir está envuelto en un montaje que solamente te lleva a una confusión y desconcierto conceptual que difícilmente te aclara las ideas, o te dice abiertamente lo que sucedió. De dicha forma, podemos ver como cumple sin cumplir con el perfil y la fama. Como si la realidad fuera una foto sin y con filtros de Instagram, ya no sabemos qué es la realidad. La verdad, se tamiza y sugiere, a un público que no acaba de entender. Porque al público hay que darle critica, hay que darle espectáculo, corrupción, pero hay que anudar todo de forma tan bien anudada, que la verdad con mayúscula no sea desvelada y se esconda tras nubes y nubes de niebla.

La decepción de las voces críticas nuevamente apagadas, por lo que deben hacer y la cobardía de no salir y decir la verdad.

Los catalanes jamás declararon la independencia a nivel legal. Y eso lo sabe cualquier persona que haya leído la declaración donde queda bastante claro que no tiene validez legal. El resto no ha sido más que una campaña por parte de los diferentes partidos, una campaña política que se les fue de las manos. La derecha trató de recuperar votos demostrando su dureza. Los independentistas fingieron que la declaraban porque debido a la gran exaltación ciudadana les daba miedo ya decir otra cosa. Todos fueron engañados, todos fueron captados para mirar en las otras pistas del circo, mientras los payasos se reían de todos.

Mientras, el veneno se transmite  a través de generaciones, llega a los niños, a todos los niveles, la mentira gana y lo llena todo… los políticos se frotan las manos porque han logrado salvarse. Viven en un carpe diem incapaz de tener memoria histórica. Pero mi gran dolor no reside en las decisiones sucias y pueriles de los políticos, sino en todos los medios que decidieron y han decidido silenciar realidades que podían cambiar los pequeños mundos

Añadir nuevo comentario