Dom, 06/03/2018 - 09:02

Y decían que solo era música

Se pasaban las tardes escuchando las canciones de Piero, de Pablo Milanés, de Silvio Rodriguez, de Mercedes Sosa, de Facundo Cabral, y cantaban las canciones y lloraban y reían, pero nunca se detuvieron sobre las minucias, sobre lo que las canciones decían: pensaban que era música y lo decían: que era solo música, que no eran más que canciones, intenciones, palabras. Nada más.

Nunca entendieron que las canciones hablaban de la lucha. Nunca entendieron que las canciones eran piedras para lanzarle a lo establecido, puñales para hacer caer telones y ver tras bambalinas las miserias del poder y de los poderosos. Nunca entendieron que las canciones eran herramientas para desentrañar sus artimañas, para evidenciar todas las veces que se aliaron para mantener sus privilegios, cada vez que dispararon para seguir siendo los dueños de la Historia.  

Decían que solo era música porque creían, o les hicieron creer, que escuchar a Silvio Rodríguez era igual que escuchar a cualquiera de esos cantantes del sistema, de esos que se escuchan en la radio cantándole a eso que el sitema ha dicho que se llama amor.

No entendieron nunca que cuando Mercedes Sosa cantaba "que la reseca muerte no me encuentre, vacía y sola sin haber hecho lo suficiente", hablaba de la necesidad de "ser coherentes a ultranza con lo que pensamos", como dijo una vez Piero y hablaba también de no vender o alquilar nuestra vida a las causas estériles del sistema; no entendieron que cuando Piero cantaba "Y todos los días, y todos los días, los diarios publicaban porquerías", hablaba también del poder oficializando su versión del mundo en sus periódicos con periodistas y escritores de bolsillo, pagados por su sistema y por su poder, o que cuando cantaba "libertad era un asunto, mal manejado por tres, libertad era almirante, general o brigadier", hablaba de los golpistas y los dictadores de allá, pero también de los cuarteles y del estatuto de seguridad de acá.    

No entendieron que cuando Ana y Jaime cantaban "la vida es nuestra, también es nuestra la tierra", estaban hablando del despojo, del desaraigo y, sobre todo, de aferrarse a lo fundamental, a las "palabras verde esperanza", a hablar despacio para regar bien los sucesos, a ese principio de que "la tierra en nuestra, es tuya y de aquel", como decía Victor Jara antes de que le cortaran las manos y lo mataran por orden de un general de aquellos.

Decían que solo era música porque les dijeron que no era más que eso, porque no vieron o no quisieron ver que las canciones hablaban de todo eso que no podía decirse de otra forma y que esas canciones representaron el exilio y la muerte para quienes las cantaron. Decían que solo era música porque temieron escuchar y que cada canto los removiera por dentro y les sacudiera siglos de "insomnios y garrote", siglos de injuria, de prejuicios y de miedo. Decían que solo era música y no dejaron que ella los transformara en esencia.

Decían que solo era música y hoy van por ahí, jurando que la libertad es un asunto de tres, un asunto de generales y brigadieres. Decían que solo era música y se quedaron con eso.      

@acastanedamunoz                                         

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