Lun, 08/13/2018 - 21:00

Yo le digo NO al fracking en Colombia

El fracking, ese término que traduce fracturación hidráulica, y que amenaza gravemente en contaminar nuestras fuentes de aguas subterráneas y de paso afectar los ecosistemas, los recursos naturales y poniendo en riesgo la salud pública de las regiones donde se realice esta peligrosa práctica de extracción de hidrocarburos, nos tiene con los pelos de punta a quienes defendemos la naturaleza, el medio ambiente, la flora, la fauna, el recurso hídrico y todo lo que implique vida, por eso desde ya cerramos filas para decirle NO a este tipo de proyectos en nuestro país.

El fracking, técnica usada para extraer gas natural de yacimientos no convencionales, según evidencia científica trae impactos negativos en el ambiente, la salud y las comunidades de las zonas afectadas, por ende es una seria y muy grave amenaza la que nos ronda.

Esta práctica explota el gas acumulado en los poros y fisuras de rocas sedimentarias, cuya poca permeabilidad impide el movimiento del gas a zonas de más fácil extracción. En ellas se inyectan  millones de litros de agua cargados con un cóctel químico y tóxico para extraerlo.

Previendo esto, en el Congreso de la República, bajo el liderazgo de la Alianza Colombia Libre de Fracking, organización que agrupa a más de cien colectivos de todo el país se abre paso una iniciativa que busca hacerle frente a la fracturación hidráulica en Colombia.

Aquí hemos convergido más de 30 congresistas de diversos partidos políticos que unidos hoy le decimos NO al fracking en Colombia. La iniciativa  busca entre otras cosas, prohibir el fracking en todo el territorio nacional, ordena la realización de un informe sobre los impactos socio-ambientales y de salud pública de los hidrocarburos en el país, promueve también la diversificación energética y la transición a energías limpias.

En todo caso, nos une un mismo fin común: la defensa del agua, de la vida, de los ecosistemas y por supuesto de todos nuestros recursos naturales que estarían en riesgo ante semejante amenaza.

De prosperar este proyecto como en efecto esperamos que así sea, Colombia entraría a formar parte de países como Alemania, Francia, Escocia, Irlanda y Uruguay y los Estados de Paraná en Brasil, Entre Ríos en Argentina, Castilla-La Mancha en España, Victoria en Australia y algunas regiones norteamericanas como New York, Vermont, Maryland, New Jersey, Pensilvania y Delaware que ya prohibieron en sus territorios la práctica del fracking.

Y es que son muchos los riesgos que trae el fracking. Por ejemplo, durante la perforación, puede existir explosión, escapes de gas y de ácido sulfhídrico, y desde luego derrumbes.

También sucede que las fracturas inducidas alcance un acuífero, contaminando el agua con los fluidos de la fracturación y con el propio gas de la formación que se pretende extraer. Cada perforación, necesita unos 200,000 m3 de agua para la fracturación hidráulica.

El fracking también contamina el aire, pues muchos de estos aditivos son volátiles pasando a la atmósfera directamente. El gas no convencional extraído está formado por metano en su gran parte. Este es un gas de efecto invernadero mucho más potente en la atmósfera, que el propio CO2.

De la misma manera existen evidencias científicas que dan muestra que en las regiones donde se ha realizado fracturación hidráulica, la sismicidad ha aumentado, originando peligro de posibles terremotos.

Por eso, desde ya hacemos todo nuestro esfuerzo para detener esta grave amenaza que se ve venir y que incluso se ha hecho de manera muy discreta en municipios como San Martín, Cesar, donde ya sus fuentes de agua fueron contaminadas por culpa de la industria petrolera en manos de la compañía Conoco Phillips, que busca extraer petróleo bajo esta controvertida técnica.

Como hombre del Macizo Colombiano, donde nace el 70% del agua dulce que consume el país, reafirmó mi compromiso por la defensa de los recursos naturales, de nuestro medio ambiente, de los ecosistemas, de la flora, la fauna y por supuesto del agua como elemento fundamental de la vida.

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