Jue, 01/11/2018 - 06:43

Como a los quince...

"Se ama como a los quince", "No saben cuánto me quieres" y "un compañero, no una excusa", son otros de los poemas con los que nos deleita el escritor colombiano Gustavo Castro Caycedo en Revista Enfoque. Los escritos hacen parte de su libro "Amor Profundo" el cual en su versión física de librería trae un cd grabado en la inolvidable voz de Juan Harvey Caicedo.

Se ama como a los quince

Un joven me preguntó cómo se ama

cuando a mi edad está uno enamorado,

cómo se siente,

qué se lleva en la mente...

Yo le conté que en el amor maduro

se ama mucho mejor,

se ama como a los quince,

¡pero con más amor!

 

Con los años, se siente

con más intensidad, profundamente,

se transita por el mejor momento

del sentimiento.

Con el paso del tiempo

se aprende a amar

y la sensualidad se entiende más,

se funde la ternura con  la pasión,

se doman los caprichos del corazón,

los sueños crecen,

las ilusiones se fortalecen,

se valoriza el tiempo

y las caricias palpitan en la piel,

se habla con la mirada,

se tiene la experiencia

de amor acumulada

y el alma equilibrada.

 

Sí, en el amor maduro

se ama mucho mejor,

se ama como a los quince,

¡pero con más amor!

 

No saben cuánto me amas

Aplazado en el alma yo llevaba un “te quiero”,

que callé mucho tiempo

para no mentir frases de conquista,

te esperé siempre

hasta cuando llegaste tú  a mi lado

y el “te quiero” por años  bien guardado,

se convirtió en palabras, en suspiros,

en besos, en latidos, en música, en canción,

en sueños e ilusión.

 

Me llenaste de amor profundo, pleno

y a mis sueños tu  diste forma,

te metiste en mi alma y en mi mente,

profundamente,

a mi mundo trajiste tus canciones

y nuevas emociones,

por eso te he entregado,

sin medida,

sin límites mi alma,

sin límites mi vida.

 

Quienes no te conocen en mis días

me juzgan solitario,

no saben cuanto me amas,

ni cuanto te amo yo,

tampoco saben

que antes de que llegaras a mis días,

yo tenía libre todo el  corazón

y hoy, casi no me alcanza para guardar tu amor.

 

Un compañero, no una excusa  

Al encontrarnos llené tu soledad

y tú te convertiste en mi verdad,

compartimos amor, fuimos felices 

siendo los dos  maestros y aprendices,

ni tú ni yo podremos olvidarlo.

 

Yo se lo que tú has anhelado de la vida:

saberte amada, sentirte comprendida

y, como dijo un pensador famoso,

“no montar sola en la montaña rusa”,

tener un compañero, no una excusa,

un ser con cuyas manos enlazadas

afrontes el peligro en las bajadas

apoyándote en él desde el comienzo

o abrazándolo fuerte en el descenso,

un compañero que te haga sonreír

cada vez que el vagón vuelve a subir,

un ser que en todo el viaje esté contigo,

que sea tu amante y que sea tu amigo.

No viajes sola, quiero ser de nuevo 

tu cómplice de amor... ¡tu compañero!

 

 

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