Dom, 02/25/2018 - 10:20
Foto de referencia.

El insomnio, una patología frecuente

El insomnio es un problema común y devastador que puede poner fin a nuestra energía, buen estado de ánimo y también nuestra salud. Si el problema además se vuelve crónico puede derivar en problemas de salud mucho más graves como la reducción de nuestra esperanza de vida, según los expertos.

El insomnio es una patología muy frecuente en la población general. Se estima que de un 10 a un 15 % de la población adulta padece insomnio crónico y que un 25 a 35 % ha sufrido un insomnio ocasional o transitorio en situaciones estresantes.

La clasificación de enfermedades de la OMS, en su décima revisión (CIE-10), requiere para el diagnóstico de insomnio que la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o no tener un sueño reparador, dure al menos un mes y que, además, se acompañe de fatiga diurna, sensación de malestar personal significativo y deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad personal.

Sin embargo existen momentos en que el insomnio puede superarse siempre y cuando seamos concientes de padecer este transtorno. Para ello es necesario identificar los síntomas, causas y adoptar hábitos que nos permitan superarlo.

Síntomas comunes del insomnio:

Dificultad para conciliar el sueño a pesar de estar cansado. Despertarse con frecuencia durante la noche. Problemas para volver a dormir cuando se despierta. Sueño agotador. Confianza en el alcohol para conciliar el sueño. Despertarse demasiado temprano por la mañana. Somnolencia, fatiga o irritabilidad durante el día. Dificultad para concentrarse durante el día.

Causas del insomnio: 

Para poner fin a este problema hay que tratar de averiguar las causas. Factores como el estrés, la ansiedad y la depresión son responsables de cerca de la mitad de todos los casos de insomnio. Además, conocer los hábitos diurnos, la rutina de sueño y la salud física de cada persona son esenciales para comprender su calidad de sueño.

Problemas psicológicos que pueden causar insomnio:

La depresión, la ansiedad, el estrés crónico, trastorno bipolar o el estrés post-traumático.

Las personas que sufren estrés mental tienen dificultad para dormir, no sólo a causa de su confusión interna, sino porque el cuerpo les está impidiendo físicamente el sueño a causa de estos problemas. Por desgracia, la falta de sueño tiende a empeorar estos problemas y crea un círculo vicioso donde la persona insomne está constantemente cansada, irritable, ansiosa y deprimida. 

Medicamentos que pueden causar insomnio:

Antidepresivos; medicamentos para el resfriado y la gripe que contienen alcohol; analgésicos que contienen cafeína; diuréticos, corticosteroides, hormonas tiroideas, medicamentos para la presión arterial alta. Si tienes problemas de sueño consulta a tu médico para asegurarte de que las medicinas recetadas no traigan como efecto secundario el insomnio.

Problemas médicos que pueden causar insomnio: asma, alergias, enfermedad de Parkinson, hipertiroidismo, reflujo ácido, enfermedad renal, cáncer y dolor crónico.

Muchos de los hábitos que tenemos son perjudiciales. Hábitos como beber demasiado café durante el día o vino tinto por la noche para conciliar el sueño. En muchas ocasiones solo con cambiar estos hábitos se puede luchar contra el insomnio. Puede que tu cuerpo tarde unos días en acostumbrarse pero luego, una vez se acostumbre al cambio, valdrá la pena y volverás a dormir mejor. 

Pero si un cambio de hábitos y relajación no funcionan, hay remedios en el mercado que te pueden ayudar, previa consulta médica.

Adopta nuevos hábitos antes de dormir

- Asegúrate de que tu dormitorio sea un lugar tranquilo, oscuro y fresco. El ruido, la luz y el calor pueden interferir en tu sueño. Utiliza tapones para los oídos si es necesario, deja una ventana abierta o un ventilador para mantener la habitación fresca y cortinas opacas o una máscara para dormir para bloquear la luz.

- Mantén un horario regular de sueño. Intenta ir a la cama y levantarte a la misma hora todos los días, incluyendo fines de semana, incluso si estás cansado. Esto te ayudará a volver a un ritmo regular de sueño.

- Evita las siestas. Dormir la siesta durante el día puede hacer que sea más difícil conciliar el sueño por la noche. Pero si estás muy cansado puedes tomar una siesta de 20 minutos, pero siempre antes de las 15.30 horas. 

- Limita la cafeína, el alcohol y la nicotina. Deja de beber bebidas con cafeína al menos ocho horas antes de acostarte. Evita el consumo de alcohol y nicotina por la noche ya que éstos son estimulantes.

Prepara tu cerebro para dormir

Tu cerebro produce la hormona melatonina para ayudar a regular el ciclo sueño-vigilia. Como la melatonina está controlada por exposición a la luz, si no hay suficiente luz natural durante el día puede hacer que tu cerebro se sienta somnoliento; mientras que un exceso de luz artificial por la noche puede suprimir la producción de melatonina y hacer más difícil la conciliación del sueño.

Para impulsar la producción de melatonina utiliza bombillas de bajo voltaje, cubre las ventanas y pantallas eléctricas de tu dormitorio, evita la luz brillante y apaga la televisión, teléfonos inteligentes y pantallas de ordenador al menos una hora antes de acostarte.

Aprende a asociar la cama con el sueño, no con la falta de sueño

Usa el dormitorio sólo para dormir (y para mantener relaciones sexuales). No trabajes ni veas la televisión o uses la computadora o un teléfono móvil. El objetivo es asociar el dormitorio con el sueño, para que cuando te metas en la cama tu cerebro y tu cuerpo reciban una fuerte señal para prepararse para dormir. 

Existen técnicas de terapia conductual y de higiene del sueño que han demostrado una eficacia a largo plazo sin necesidad de fármacos. Si consideras que en tu caso es imprescindible el uso de fármacos hipnóticos, es recomendable un protocolo de actuación según la gravedad y características del insomnio formuladas por un especialista. En ningún caso acudas a la automedicación. 

Añadir nuevo comentario