Mar, 03/03/2020 - 16:27
100 mujeres poetas, 9editores (Colombia, 2019)

100 mujeres poetas: escrituras que habitan el mundo

Hay algo utópico en la creación colectiva. Acaso es el ansia de reconocernos a nosotros mismos en otras obras, en otras voces. Es eso: reconocerse. Como en las protestas que en los últimos meses han llenado las calles de cantos de rabia e indignación y que se van replicando de garganta en garganta, extendiéndose como pólvora en todas las ciudades de Latinoamérica.

La armónica existencia de la creación conjunta: desde idealismo de La Comuna de París hasta el imposible anarquismo de Emma  Goldman. La cocreación, el encontrarse en otra voz y en otra obra: reconocerse, releerse, reescribirse, repasarse, cuestionarse… narrarse. Así nació 100 mujeres poetas, una antología digital publicada por 9editores en diciembre de 2019 y que reúne, en 419 páginas, las voces de 100 mujeres de todo el mundo que desde sus escrituras (porque no hay una sola escritura, hay escrituras) cuentan su cotidianidad, sus visiones, sus marcas, sus huellas, sus heridas, sus desarraigos, sus dolores, sus desasosiegos, sus desvelos, sus anhelos, sus victorias, sus derrotas, y, en fin, sus luchas.

El libro entero es un ejercicio de creación colectiva: la corrección de textos estuvo a cargo de Ágata Vergara, el prólogo fue escrito por Carolina Bustos Beltrán, la ilustración de portada es de Marcela Trujillo, la selección de textos corrió por cuenta de Milena Zuluaga y Fallidos Editores y el ejercicio de edición estuvo a cargo de  Andrés Pascuas Cano. El libro se complementa con ilustraciones que acompañan los textos y que van llenando las páginas de colores y trazos que, como las líneas enrevesadas de un mapa, son también un testimonio del paso por la tierra.      

Esta antología de descarga libre es una apuesta por visibilizar cómo  una obra, personal e intransferible, es una manera única de habitar el mundo, de recorrerlo, de descubrirlo y de reinventarlo en cada poema, en cada línea, en cada palabra, en cada letra.        

Compartimos 4 poemas incluidos en el libro de las poetas Camila Melo (Colombia), Bernardita Maldonado (Ecuador), Sandra Lucy Katatay (Perú) y Yamily Falcon Sarkis (México)

Lluvia
Camila Melo

Eran las 3 de la tarde o quizás las 4, qué más da. A través de

la ventana podía observar a media sombra los cerros. El día

estaba húmedo y nublado, y la ventana guardaba el vapor

de un placer desaforado y fugaz.

El cielo tan húmedo como mi entrepierna. Al cerrar los

ojos podía adivinar cómo sus brazos sujetaban mi cuerpo

entre el suyo de nuevo. Cerré los ojos para llenarme de su

infinito. Cerré los ojos para unirme al compás de su sexo

en el mío. Como si el placer fuera una estrella buscando su

posición exacta en la constelación, cada fricción un halo

lumínico de éxtasis. No existe nada más en ese instante de

gloria;

solo sudor,

gemidos

y un suspiro intermitente

que precede la tibieza de la humedad y

que desciende desde el cuerpo

con la misma candidez de la lluvia.

 

He amado los grandes ríos
Bernardita Maldonado, Ecuador 

 

He amado los grandes ríos, que muelen la avena, el mijo y

el arroz cosechado por mujeres de hermosos ojos rasgados,

he amado la gota de agua que nutre la ínfima semilla que

saciará el hambre de niños que juegan sobre misiles y que

ha sido germinada por aguas de estaño, he amado las aguas

que bañan las piedras de Cuzco, Java, Eritrea. He amado

el espíritu de las aguas en las que los viajeros reflejan sus

gestos y sus sombreros, he amado el agua en que abrevó

Platero, las aguas recogidas sobre la fuente de una iglesia

del páramo andino, donde las gentes cambian mazorcas,

aves, tambores.

He amado tanto, tanto el don de las aguas, que es hora de

ocuparme de la sed.

 

 

Confesional de una muerte
Sandra Lucy Katatay (Perú) 

 

“Cuando en silencio fuimos uno.

 Bendita sea la ilusión”.

Willni Dávalos

Prometo no morir en los siguientes minutos

a pesar del vértigo comprimido

entre lo que se mira y se desea.

Me incité

una muerte instantánea,

para llevarte conmigo

y desaparecer un rato

en la gran boca de Dios.

Prometo no morir en los siguientes minutos

Aunque la muerte sea dulce

Y las flores no se comparen al falo

que entra hermosamente y sale de mi cuerpo

haciendo de mí, la muerta santa

despojada de aquel manto primaveral…

Prometo no morir en los siguientes minutos

Pero ya es tarde 

Y quedé en volver temprano a mamá.

 

Aroma de ciudad
Yamily Falcon Sarkis (México) 

 

Entre piedras y cemento,

garabatos y rayones

hace la calle un par de tacones,

viste al cuerpo

el aroma de la calle

y en rostro cuanto vale.

Todos se creen arquitectos,

el cincel en la mirada,

la gota del tintero derramada,

Cobarde cazador de mariposas,

dejas la estela de tu aroma

                                          apuntas

 

                                                   avanzas

                                                        

                                                             atrapas

 

                                                                         matas.

          

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