Sáb, 12/19/2020 - 09:45
Palacio Echeverry de Bogotá.

¿Cómo preservar la esencia histórica en patrimonios culturales a partir de restauraciones con nuevas tecnologías?

En el país existen 11.106 Bienes de Interés Cultural (BIC), dentro de los que se contemplan 1.007 como parte del patrimonio arquitectónico. Las políticas públicas para la gestión, protección y salvaguardia del mismo reconocen a las comunidades el papel fundamental de identificar y valorar sus manifestaciones materiales e inmateriales.

La riqueza histórica que conservan estos edificios viene cargada también de una trayectoria de siglos en su infraestructura y detalles de construcción que no solo los hacen únicos, sino que al pasar del tiempo los hace más vulnerables a sufrir daños en su composición. Su conservación se debe pensar hacia el futuro y se debe intentar modificar lo menos posible.

En el proceso de intervención para la restauración de estas edificaciones se parte de precisiones conceptuales, en donde se debe reconocer en primera medida su valor de patrimonio arquitectónico. El conocimiento del espacio, el uso de materiales adecuados, los sistemas constructivos que se llevarán a cabo, así como el pleno conocimiento del grado y tipo de intervención en la restauración, son elementos clave que definirán la materialización del proyecto, ya sean edificios o centros históricos y urbanos.

Mario Sandoval, director de proyectos de Sandoval Asociados, destaca que, “debido al interés patrimonial se realiza un estudio técnico, arquitectónico y cultural de la construcción, esto incluye su historia y usos a través del tiempo, ya sea vivienda, museo, culto institucional y posibles adecuaciones por cada uso, de la misma forma se analizan los sistemas constructivos y materiales de acuerdo a cada época; luego se procede a ejecutar el diseño arquitectónico enfocado al destino o uso que tendrá.”

El experto agrega que dentro de estos diseños se actualizan estudios hidrosanitarios, recolección de agua, diseños eléctricos, redes reguladas y no reguladas, voz y datos y equipos tecnológicos de punta que permitan que la edificación restaurada cumpla con estándares de vanguardia y que se adapte a la evolución de las nuevas tecnologías que ofrece el mercado.

Estos espacios están diseñados para ser preservados, por lo que el cuidado de los mismos, corresponde a las personas que los habiten y quienes están en constante interacción con la infraestructura. Por esta razón, toda modificación o cambio que se quiera hacer en ellos debe ser autorizada por la cartera de Cultura. Mantener el BIC también dependerá de su lugar de ubicación y las medidas departamentales que permitan su aprovechamiento y fortalecimiento.

“Nuestro patrimonio cultural es muy amplio y está enriquecido por la connotación histórica y educativa que representa, sin embargo, en muchas ocasiones estos espacios son considerados una carga y encontramos que aquellos edificios “patrimonio arquitectónico” hoy están abandonados o requiriendo acciones para su preservación que se dejan a la deriva hasta su pérdida. Si bien, existe una medida para calcular los niveles de intervención, siempre trabajamos por mantener la esencia de los espacios, no se hacen modificaciones en las fachadas ni en elementos decorativos propios de su diseño y creación”, aclaró Sandoval.

Dentro de su trayectoria, la firma ha trabajado en la conservación de varias edificaciones en el país y adecuación con la última tecnología. En su trabajo destacado en restauración y rehabilitación, se encuentran las intervenciones en el CAD – Centro Administrativo Distrital: con el uso de concreto aligerado para los paneles de las fachadas, el Teatro Municipal de Buga: edificio de más de 130 años, en el que después de 40 años inhabilitado y en ruinas se realizó una Implementación de nuevas tecnología acústica e iluminación para su reapertura. La Casa Luis Perú en su Sala de Audiencias, la inclusión de un DataCenter pequeño y tratamiento arquitectónico. La modernización de la sede del MinCIT en el Edificio Palma Real con salas de juntas de gran formato y auditorio con tecnologías audiovisuales, traducción simultánea y conectividad. 

Además de la restauración del Palacio Echeverry de Bogotá, costado occidental del Palacio de Nariño, en el que se cambió parcialmente la cubierta, yesería, carpintería, vitrales, pisos y se realizó un diseño arquitectónico para que fuera ocupado por el Ministerio de Cultura, y que actualmente es su sede. Así mismo, se construyó un sistema técnico de tecnología y comunicaciones para el funcionamiento del Ministerio Nacional.

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