Lun, 04/19/2021 - 11:36
Piero nació el 19 de abril de 1945. Foto: Tomada de Internet

Piero: las cosas que hay que hacer

Lleva el mundo en los pies, de tanto haber andado. Es un caminante y a su paso, va dejando pan, paz, más, como dice aquella canción. Si dice “vamos, contame, decime, todo los que a vos te está pasando ahora, porque si no cuando está sola el alma, llora”, es porque ha ido contando y diciendo todo lo que le ha pasado: desde el exilio hasta el retorno y sus viajes eternos, que son peregrinar y cantar y hablar.

Si dice “hay que sacarlo todo afuera, como la primavera, nadie quiere que adentro algo se muera”, es para sacar el amor, la ternura, y sobre todo la voluntad, esa de hacer las cosas que hay que hacer.

Eso quizás es de lo que se trata su música, de decir que la voluntad es todo. Por voluntad escribió y cantó, incluso cuando escribir y cantar y hablar significaban ser ultrajado y perseguido y exiliado. A lo mejor nunca estuvo lejos de su casa porque, cree uno cuando lo escucha, su patria es el mundo. A lo mejor, donde él está, está Argentina. A lo mejor su patria son sus canciones: una patria sin fronteras, como deberían ser todas las patrias.

Recuerdo escucharlo en un equipo de sonido que reproducía vinilos. Con la ciudad siempre gris de fondo los escuché cantar Llegando llegaste y quería escucharlo una y otra vez. Años más tarde, cuando lo escuché de nuevo, las demás canciones encajaron en mi memoria, como la pieza perdida de un rompecabezas. Así aprendí, o recordé, que De vez en cuando viene bien dormir, o que “todos los días, la gente laboraba noche y días y todos los días los diarios publicaban porquerías” y lo imaginé y lo imagino escribiendo, tarareando, componiendo, pegado a su guitarra. Lo imagino siendo Juan Boliche o Pedro Nadie… Pedro de la Juana, Pedro de la guitarra. Lo imagino cantando “Somos como barrilete, que vuela y se rompe en flecos, somos como la tristeza, que llega otoño y nos deja”, o “La noche tiene silencio, el agua también es mar, recordemos nuestras cosas, también es bueno llorar”, o  “Tengo ganas de dejar la vida quieta, de perderme todo el tiempo mirando tu cara”, o  “Voy con ramas secas a buscarte, después llego hasta vos, como la tarde”, o “Libertad era un asunto, mal manejado por tres, libertad era almirante, general o brigadier” y me emociono y me lleno de voluntad al escucharlo: “Ahora el pueblo está en las calles, a cuidar y a defender, esta patria que ganamos, liberada debe ser”.  

Y recuerdo que un día lo conocí y me dijo, entre tantas cosas, que hay que ser coherentes a ultranza con lo que pensamos, y que hay que juntarse para hacer las cosas que hay que hacer, y que esa frase me quedó retumbando en la cabeza y luego escribí un poema al que le puse ese título.

Piero, que hace las cosas que hay que hacer, escribe canciones y va por el mundo cantándolas. Y yo lo escucho todas las veces, preguntándome sobre las cosas que debo hacer.  

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