Vie, 06/22/2018 - 09:06
Foto: campodeportivo.mx

Carta abierta a Lionel Messi

Querido Leo, Probablemente nunca vayas a leer esto. Además, es algo extraño que esté escribiendo esto, ya que no soy ni argentino ni catalán y nunca te vi jugar en vivo en un estadio. Sin embargo, puedo asegurar con toda certeza que eres el mejor jugador que he visto (en una pantalla de TV lastimosamente) y uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol.

Y lo que sucedió en el estadio de Nizhni Nóvgorod frente a Croacia no va a cambiar mi opinión ni la de muchas otras personas que sienten lo mismo que yo.

No logro entender como en tu propio país de tratan de “pecho frio”, de no tener amor a la selección o de ser una influencia negativa, cuando has demostrado en incontables ocasiones que amas este deporte; que eres la persona más feliz del mundo cuando estás en una cancha con un balón atado a ese mágico pie izquierdo.

Pero con la selección pasa algo diferente. Se te nota triste, frustrado, resignado a la mala suerte que te ha acompañado con Argentina en los últimos años. Pudiste ser campeon del mundo, pero el destino quiso que Higuaín fallará ese gol en la final frente a los alemanes. Y en los últimos años, la corrupción de la AFA y el trabajo mediocre de los técnicos que han pasado por la selección argentina han interferido con que puedas por fin encontrar la gloria con tu patria. Dicen que Maradona ganó un mundial solo, pero esto no es cierto del todo. El fútbol es un deporte colectivo, y hasta el mejor jugador del mundo necesita compañeros que lo apoyen y le den una mano. A pesar de tener como compañeros jugadores de clase mundial, jamás te sentiste apoyado en la selección. Siempre jugaste con la presión de tener que arreglar tú solo los partidos y eso no era justo contigo. Argentina no te merece y no sabe valorarte, a diferencia de los hinchas blaugranas que van a verte jugar cada fin de semana en el Camp Nou.

Tristemente esta será tu última Copa del Mundo y es más que seguro que tu selección no pase de la fase de grupos, pero tu legado ya está asegurado. No necesitas un mundial para pasar a la historia. Tú anotaste 91 goles en un solo año (un récord que jamás se repetirá), ganaste una Champions League haciendo un gol en la final entre Rio Ferdinand y Nemanja Vidic (¡de cabeza nada menos!), fuiste el artífice de la época más gloriosa del FC Barcelona y has revolucionado el fútbol con tus gambetas y pases mágicos.

Será una lástima no poder ver cómo levantas una Copa del Mundo. Nadie se la merece más que tú, pero la vida no siempre es justa. Así como Cruyff, Zico y Di Stéfano lograron cimentar sus leyendas sin ganar un mundial, tú ya no debes demostrarle nada a nadie.

Siempre habrá un niño pateando una pelota en una calle y soñando con lograr lo mismo que tú has logrado. Ese es el verdadero legado que vas a dejar; no ningún título ni logro personal. Los años correrán y todos recordarán la increíble historia de ese pequeño pibe de Rosario que luchó contra todas las adversidades para lograr convertirse en el mejor jugador del mundo. Gracias por hacernos soñar, Leo.

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