Jue, 03/19/2020 - 07:55

Por hoy: ¡dejemos el triste coronavirus!

“La edad en que todo se reparte, e incluso, se da generosamente, es la edad en que nada se tiene”. Federico Chopin.

Por hoy, por unos instantes, dejemos el tema del coronavirus solo para el excelentísimo señor presidente de la República de Colombia, doctor Iván Duque. Que sea para él solito el hablar de la pandemia, de cómo controlarla, de lo que debemos hacer y de lo que van a recibir las clases menos favorecidas. Y siempre con sus escuchas de rigor: ¡Gabinete en pleno a sus espaldas! ¡Vicepresidenta al lado!

Quienes por razón de la edad no debemos mirar ni oler el paisaje para no tener que sacar el ataúd de debajo de la cama y ser los actores principales de un entierro desolado, triste y pobre, con solo cinco amigos corriendo el  riesgo de morir en el intento de cremarlo a uno, y un sacerdote que únicamente Dios sabe si es en verdad o es un jorguín, pues de falsos mensajeros está el mundo lleno. Todo lo anterior es un tema apasionante de vaya y no vaya, haga esto, haga aquello, no deje de hacer y sufres como sacrificada enfermera que se mete en la habitación para sentir el placer de que te chuzo el alma por no decir la nalga.

Les cuento. Como bien lo saben, el presidente me prohibió salir de mi glorioso encierro, y es glorioso por ser Gloria a quien amo la que bien me cuida. Me han llegado chupetas y bombones, globos para totear con alfiler que al estallar con ese ¡pum! de fusil de guerrillero mendicante alarma a los vecinos que suelen decir: ¡ajá!, ya se tostó el de arriba!

Me llegan libros, proyectos y otros papeles que no viene al caso enumerar. Entre los libros tengo el excelente de Fabio Marín: “Un Sueño de Patria”. El de Claudia Patricia Vergel “La Rosa del Desierto”.

En mi poder está la lista de los grandes y lujosos hoteles de Cartagena de Indias, para que desde ya haga mi reserva para el mes de julio cuando vaya al GAT EXPO – Gaming & Technology Week powered by FADJA en el Centro de Convenciones Julio César Turbay. Tengo que ir a Cartagena a ver ese espectáculo grandioso del entretenimiento organizado por José Aníbal y sus 3A Producciones. Visitar mi diario El Universal donde está en exhibición el linotipo en el que levantaba el material de García Márquez. Además de la visita a excelentes e inolvidables amigos.

He sabido de buena fuente, que hay quienes leen los avisos fúnebres de los diarios para ver si se topan con mi nombre. ¡Mamola!, decía el negro Jorge Eliécer Gaitán y lo copió mi paisano el santandereano Horacio Serpa. Otros ponen veladoras y ruegan a Santa Gertrudis por mi salud.

Un buen pasatiempo está en leer los mensajes que se cruzan amigos periodistas reclamándose porque no arreglaron el mundo en su momento dado.

He llegado al final de mi espacio, de la columna. He querido cambiar el tema, aunque sea por un día, para pensar en algo diferente a aquello de que nos atiborran los locutores, de la repetición de imágenes del caos que domina el mundo. Repiten las imágenes porque las pobres empresas de los noticieros no tienen dólares para  que les bajen imágenes nuevas en donde podamos ver que no todo está muerto, que jardines con flores y en donde se vean hombres cumpliendo sus deberes llenos de esperanza. ¡Ashissss!, qué vaina, tenía que estornudar. Pero, no se preocupen: ¡laven la pantalla! Y luego ¡lávense las manos!

*** MAÑANA VOLVEREMOS al chance, a las apuestas virtuales, a las loterías, a la fechas para los próximos juegos olímpicos, el fútbol masculino y femenino, la continuidad de la Liga, al ciclismo, a la salud de Nairo, Higuita, Gaviria, Egan, Froome, y los cientos de pedalistas.          

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