Mié, 05/13/2020 - 10:02

Benjamín Cuello Henríquez: “Yo comparo la transmisión de fútbol con una orquesta”

La pasión por el fútbol en Colombia siempre nos ha acompañado. Forma parte de nuestra idiosincrasia. Hemos crecido con él y en las polvorientas calles y áridas y desgastadas canchas de nuestros barrios lo hemos jugado y disfrutado hasta el cansancio. Pero no solamente ha sido con el juego como lo que hemos disfrutado. También forma parte de esa alegría, la manera como lo hemos escuchado a través de épicas y fantásticas narraciones de magistrales voces que con lujo de detalles han sabido plasmar con el micrófono lo que veintidós jugadores hacen dentro del terreno.

Una de esas fantásticas voces es la de Benjamín Cuello Henríquez, su estilo, creatividad e imaginación, traspasaron fronteras conquistado el público venezolano, han colmado de euforia y dicha a miles de aficionados en algunos de los principales estadios de nuestro país y millones hemos celebrado, gritado y hasta llorado sus fabulosos relatos mundialistas de nuestra Selección.

Benjamín Cuello Henríquez sabe cómo ponerle música a un partido de fútbol porque para él narrar es sinónimo de orquesta, de canto, de alegría y de son. Benjamín Cuello Henríquez es ‘El dueño del Campín’ y ‘El mandacallar del Pascual’ pero sobretodo es un hijo orgulloso de Sevilla (Magdalena), tierra que engendró una de las voces deportivas más melódicas y armoniosas que tiene la historia de la radio colombiana.

G.P.: En Aracataca en donde usted se crió vivió en una finca llamada ‘La Cecilia’. ¿Cómo era el diario vivir de Benjamín Cuello Henríquez en el campo?

B.C.: Yo nací en Sevilla que era el epicentro bananero de la United Fruit Company una empresa norteamericana. ‘La Cecilia’ quedaba a unos treinta minutos en bicicleta para llegar a Aracataca en donde estudiábamos. Mis padres fueron un par de viejos bananeros, trabajadores de los norteamericanos. En esa finca no había luz eléctrica, no había teléfono fijo, nos sosteníamos con un radio Philips que compró mi papá y yo oía las emisoras de Radio Canadá Internacional y de Radio Francia Internacional. Escuchábamos las emisoras cubanas de beisbol y por ahí me fui metiendo en el cuento. Las lámparas eran las célebres lámparas Coleman que funcionaban muy bien. Fue una niñez digna, comíamos bien, nos íbamos en las bicicletas de la finca hasta Aracataca donde estudié toda la primaria de los cinco hasta los catorce años y no se oía hablar ni de guerrilla, ni de paramilitares, ni de nada. Esos pueblos, esos caseríos, esas fincas, eran muy sanos. Uno se iba a pie en chance, en bicicleta o a caballo y nadie molestaba en el transcurso del camino. Fue una niñez lindísima en esa finca ‘La Cecilia’.

G.P.: Es catalogado y reconocido como un narrador clásico. ¿Qué es un narrador clásico para usted?

B.C.: Hombre yo creo que el narrador clásico es aquel que procura no fastidiar al oyente. Que le lleva la emoción de un partido sin la exageración. No ser un fanático en el micrófono. No poner a pelear a los pueblos. Ser lo más práctico posible. Llegarle a la gente sin mucha bulla. Llegarle con calidad, con respeto. Ese es en mi concepto el narrador clásico.

G.P.: ¿Su experiencia profesional narrando en Venezuela qué tanto le aportó a su carrera?

B.C.: La verdad es que estar en el balompié venezolano contratado me sirvió para pulirme en beisbol y básquet ball. El beisbol venezolano tiene una liga superior a la colombiana. Venezuela tiene uno de los grandes registros de venezolanos en las grandes ligas. En Venezuela se juega un beisbol muy bueno. Un beisbol profesional. Traen cualquier cantidad de jugadores de las grandes ligas en la temporada de Venezuela. El básquet ball tiene el mismo resultado. Traen mucho jugador de las universidades de Estados Unidos. Cuando yo incursioné en el medio venezolano yo me consideraba un aceptable narrador de fútbol, de basket ball y de boxeo y Venezuela me enriqueció en el relato del beisbol y el boxeo.

G.P.: Transmitir un Mundial de fútbol al lado de Andrés Salcedo debió haber sido bastante especial. ¿Cómo recuerda esa experiencia en el Mundial de España en 1982?

B.C.: Una experiencia lindísima por cuanto gané un casting para ir a transmitir ese evento entre diez personas. Chilenos, peruanos, ecuatorianos, colombianos y me escogieron a mí los venezolanos disque por el swin, por hablar como los orientales de Venezuela, por echar chistes por el goce mío en las transmisiones. Pero la verdad inmensa es cuando aterrizo en Madrid y al llegar al Hotel Mindanao y me encuentro con que los comentaristas serían Helenio Herrera, el popular ‘HH’, uno de los hombres grandes de los últimos cincuenta años en la dirección técnica y César Luis Menotti. Y narrar a dos voces con Andrés Salcedo González que era la figura 1 y este servidor la figura 2. Una experiencia grandiosa con unos monstruos al lado. Y la sorpresa bárbara cuando uno iba al centro de prensa y encontraba en los ascensores a Cubillas, a Sánchez el mexicano y a Edson Arantes do Nacimento ‘Pelé’, Un hombre que además de monstruo siempre manejó una sencillez extraordinaria.

G.P.: Ser considerado ‘El dueño del Campín’ y ‘El mandacallar del Pascual’ no se lo va ganando cualquiera. ¿Cómo describe usted la sensación que le generaba sus narraciones en cada uno de estos estadios?

B.C.: ¡Caramba muy buena la pregunta! Yo siempre he sido un enamorado de la innovación, de no parecerme a nadie. De llevarle al oyente la transmisión más amena posible. Yo odio al narrador que pone a pelear los pueblos. Siempre me ha gustado autocriticarme, buscar una buena presentación para Benjamín, un buen sonido que los compañeros estén metidos en la transmisión siempre produciendo algo para que el pueblo cada vez que sintonice sienta como un tanto diferente. Yo comparo la transmisión de fútbol con una orquesta. En la orquesta tiene que sonar bien el cantante, los coristas, el bongó, las trompetas, el timbal, el arreglista, el pianista. Eso creo yo que es una trasmisión de fútbol y uno tiene que meter todos esos aditamentos en un partido, innovar para que la gente goce con la transmisión. Por eso los slogans ‘Benjamín el dueño del Campín’, ‘El mandacallar del Pascual’. Ahora estamos utilizando ‘Big Bang Benjamín el Grande’, vamos a ver si logramos pegarlo. Ahí está resumido groso modo lo que soy yo metido en la narración de fútbol.

G.P.: ‘Jugador color uva’ y ‘donde está la bola, donde está la bolita’ son algunas de sus frases. ¿Salen espontáneamente o saca tiempo de crearlas y analizarlas?

B.C.: Esa cuestión de los slogans y las creaciones tienen algo que yo recojo de la ciudadanía. Si yo voy a narrar a Argentina tengo que buscar que términos son vulgares y no entran bien al oído del argentino. Eso hice en Venezuela. Por ejemplo allá me enteré que la palabra ‘coger’ es vulgar, más no lo es en Argentina ni en Colombia. Y uno tiene que estar pendiente de llevar un relato para no maltratar a la audiencia. Ahora, esa clase de cosas que yo meto en la transmisión algunas me nacen sobre el ritmo de la misma. Es una condición silvestre. Otras las consigo con la ciudadanía preguntando sobre sus gustos. Es decir, escudriñando con la gente uno va adaptándose a lo que la gente quiere. De ahí esos términos. Yo creo que soy uno de los narradores que más dichos y términos utiliza en la transmisión y soy de los pocos narradores que echan chistes y también cantan. Esa amalgama de cosas bien metidas y con respeto se convierte en un éxito.

G.P.: Siendo un estudiante de quinto año de bachillerato a usted lo expulsaron de un liceo en barranquilla por ser ‘medio izquierdoso’ y sigue siendo reconocido por defender a los más necesitados. ¿Usted cómo ve qué algunos deportistas tengan hasta jet privado por sus millonarios contratos y sigan existiendo tantos pobres en el mundo?

B.C.: La verdad, amables lectores, que el mundo va en un embale terrible que a mí me preocupa. Esos contratos estrambóticos de beisbolistas, basquetbolistas, futbolistas, es algo que sorprende. Yo no concibo que un jugador como Beckham, para dar un ejemplo, no estoy en contra de los ingleses, gane más dinero que un Gabriel García Márquez ó que un zaguero centro de Colombia Mina, gane más dinero que Patarroyo nuestro científico. Es decir, el mundo anda al revés, premiando la fantasía y olvidándose de la ciencia y la salud que es en donde se debe meter el mayor dinero porque esa dupla es la que nos va a salvar en el futuro de pandemias y de flagelos. El mundo anda en un agite desesperado. Estamos abandonando la humildad. Cada día somos más fantasiosos y dueños de la vanidad y creo que con este golpe de la pandemia tenemos que cambiar muchos conceptos. Hay mucha injusticia.

“Hay que escuchar a los viejos, hay que escuchar a los nuevos y hay que escuchar esa gente que viene asomándose con cuidado.”

G.P.: Sus tres gustos musicales son la salsa, los boleros y el vallenato. ¿Podría nombrarme tres canciones de cada uno de estos gustos que siempre estén en su repertorio?

B.C.: Son tres ritmos que me fascinan. Le hablo de una salsa que se llama ‘Azúcar’ y lo interpreta la Orquesta de Eddie Palmieri. Eso me hace bailar cada vez que la oigo. Le reseño un bolero de Roberto Ledezma que se llama ‘Con mi corazón te espero’ y si hablamos de vallenato, el inmenso Diomedes Díaz con un tema que se llama ‘La Reina’, que es como un homenaje a nuestras esposas. Sea fea, alta, gorda, sea lo que sea, pero sigue siendo en mi casa…la reina.

En la fotografía: El narrador Álvaro Díaz, Presidente ACORD Códoba y Benjamín Cuello. Copa América. 

G.P.: Usted fue la sensación como narrador en Bogotá y en Cali. ¿Cómo le fue en Barranquilla y en Medellín?

B.C.: Te quiero ser sincero. En Bogotá, Cali y Venezuela me fue muy bien. Fue exitoso mi paso por allá. Pero en Barranquilla y en Medellín hubo dos proyectos y ambos no pasaron de tres o cuatro meses, entonces fue un tiempo muy pequeño y diría que en Barranquilla y en Medellín no nos fue ni bien ni mal sino que fueron proyectos efímeros.

G.P.: El fútbol sigue moviendo multitudes en el mundo y surgen nuevas figuras. ¿Considera que personalidades como Pelé, Maradona, Leonel Messi han sido los mejores o los medios necesitan crear héroes y han dejado de lado a otros que merecen ser nombrados?

B.C.: La verdad es que el fútbol maneja tantos millones de pesos que habrá injusticias. Hay jugadores que debieron llegar más lejos y por no tener el apoyo de los medios masivos, se quedaron en la media agua. Aunque yo creo por la pregunta que jugadores como Pelé, Maradona, Messi y el mismo Cristiano Ronaldo, se han ganado su fama bien ganada. Sobretodo Pelé, Messi y Cristiano porque Maradona el vicio lo corrompió y un hombre grande ha terminado vapuleado por su mal comportamiento. De todos esos, creo que Pelé, Messi y Cristiano Ronaldo son dignos atletas representantes del fútbol y los medios hablan de ellos porque se lo merecen. Creo que estos tres tipos, jugadores de esa talla nacen cada sesenta o setenta años. Tienen un prestigio muy bien ganado.

G.P.: Dos Selecciones colombianas de fútbol me han impactado mucho. Colombia en USA-94 y Colombia en Brasil-2014. La primera fue una Selección de ensueño que tal vez por diversos factores no dieron los resultados esperados. La segunda, en mi concepto, la Selección más inspirada que ha tenido Colombia. ¿En su concepto qué opina le hace falta a la Selección Colombia para avanzar más en los Mundiales de Fútbol?

B.C.: Yo te hago un pequeño retrospectivo de lo que nos ha acontecido en algunos Mundiales. Por ejemplo, esa Selección Colombia de USA-94 era un equipo fantástico. Goleaba a todo el mundo. Clasificó sobrada y estaban allí Valenciano, Pibe Valderrama, Tino Asprilla, ‘Tren’ Valencia, grandes jugadores. Pero ese equipo tuvo mucha indisciplina en los hoteles de Estados Unidos. Ahí había mucho cacique y poco indio. Fuimos con una imagen extraordinaria y el mismo Estados Unidos nos arregló dos goles por uno. Claro que se sumaron cosas. Estaba el narcotráfico en su apogeo, la muerte de Andrés Escobar y una serie de cosas que pasaron en ese tremendo equipo. Era un equipo fantástico malogrado por cosas de orden disciplinario.

Llega Brasil 2014 con un gran equipo de Pekerman. Esa victoria contra Uruguay 4-1 la festejé como colombiano, me emocioné, lloré y con la familia pidiéndole a Dios que ese equipo lograra pasar a la otra ronda. Pero viene el partido con Brasil donde nos faltó un extra. Viene el Mundial en Rusia y nos sacaron contra Inglaterra en el cobro de los tiros penalti. Este equipo de Rusia no era tan contundente como el del año 2014 porque no se concibe que un equipo que va a un Mundial su goleador sea un zaguero centro que a punta de frentazos localizó tres goles, que fue Mina. En ese Mundial faltó algo que nos ha faltado en todos los mundiales. El gol. ¡No sé qué pasa!

De acuerdo a tu pregunta creo que necesitamos gol. Si miramos las estadísticas y los promedios de goles a favor de Colombia en los Mundiales no es bueno. Necesitamos ‘un pelito’ de autoestima. Que cuando la contingencia nos esté azotando, si hay que pegar, se pega, si hay que pegar un ‘planchazo’ se pega, mira los uruguayos, pueden ir perdiendo y ellos no descansan en meter el pié, en meter el botín y pelearlas todas. Con miras al próximo Mundial, me preocupa que Jámes, Falcao, Cuadrado, sean jugadores que llegan ocho años más viejos con relación al equipo de 2014. Este señor Queiroz va a tener que amalgamar la juventud con dos o tres viejos para hacer un gran papel. Es la opinión que modestamente tengo yo sobre nuestra Selección Colombia.

Nos hace falta siempre, uno: el gol, tener más contundencia, mejor matemáticas en los goles a favor. Y segundo: ‘un pelo’ de autoestima. Que no nos haga falta el centavo pa’l peso cuando esos partidos agonizan y mientras el otro mete y mete, nosotros somos medio pusilánimes.

G.P.: Está todo paralizado por la pandemia y esto afecto a todo el mundo. ¿Para usted qué experiencia nos está dejando este tiempo de incertidumbre y dolor?

B.C.: Esta pandemia mi querido amigo, amables lectores, nos está dejando una serie de experiencias para que esa generación que viene detrás de nosotros, los hijos, sobrinos o nietos, puedan tener un mañana diferente. Esto nos está aterrizando y diciéndonos que tenemos que ser un poquito menos fantásticos, un poquito menos vanidosos. Fíjate países con un servicio médico extraordinario como Italia, España y Estados Unidos, golpeados terriblemente. Estados Unidos para mí el país más poderoso del planeta tierra está siendo castigado más por la soberbia y la vanidad que meter un dineral para que la ciencia y la salud reciban el gran caudal para salvar a la gente que viene detrás de nosotros. Es muy doloroso pero esto nos está dejando una lección en que primero la familia. Hay que tener una salud por encima de todas las cosas, el carro, el televisor, el computador, la casa frondosa llegará más tarde. Dios tiene que ayudarnos con esta pandemia que siempre termina golpeando al más necesitado.

Ojalá podamos dentro de veinte o treinta años decir: ‘la gente reaccionó, la humanidad mejoró’, y sucede que esto hay que hacerlo porque la naturaleza cuando se calienta con estas pandemias pone a temblar al ser humano, al hombre, que cuando vienen estos terribles ataques nosotros somos un pequeño piojo en este planeta que queremos todos.

“Yo creo que soy uno de los narradores que más dichos y términos utiliza en la transmisión y soy de los pocos narradores que echan chistes y también cantan.”

G.P.: ¿Cómo va su proyecto con su programa de entrevistas en el Canal Youtube?

B.C.: Le comento que tengo dos locuras. O me meto en el proyecto del Canal o montaré una serie de entrevistas con un proyecto que tengo de música en radio y de pronto en televisión que se llame ‘Salvame’: Salsa, vallenato y merengue.

G.P.: Para muchos el mejor narrador de fútbol que ha tenido Colombia ¿Cuál es su percepción a esta distinción?

B.C.: ¡Caramba, honor qué me hacen! Yo agradezco mucho a las personas que esbozan ese criterio, que han creído en mi relato y me premian de esa manera. Sin embargo yo creo que locutores como Edgar Perea, Carlos Arturo Rueda C, Pastor Londoño y Armando Moncada Campuzano, han sido cuatro monstruos que en setenta y pico de años que tiene el balompié profesional colombiano los debemos tener como las referencias. Los referentes de esta profesión en Colombia que es muy querida y admirada.

A la nueva generación les recomiendo que no se crean los dueños de la verdad, que no se crean que los viejos ya pasaron. No señor. Yo te escucho los partidos de los sábados de narradores de la B y de la C y con algo me nutro de ellos. 'No creérselas' como digo yo porque nunca se termina de aprender en ninguna profesión. Yo como narrador de fútbol deseo que esa nueva generación logre cosechar algunas cositas de los viejos y ellos que vienen irrumpiendo con tantos adelantos la sigan rompiendo como digo yo.

G.P.: Muy amable Don Benjamín.

B.C.: ¡Un abrazo mi hermano!

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