Mié, 12/18/2019 - 07:51

Corning, Nueva York: La ciudad del silencio y del vidrio

El único “ruido” que hay en Corning, en el estado de Nueva York, es el que hacen unas docenas de chiquillos en la Biblioteca de la ciudad. Allí, además de libros en los cuales encuentran letras gigantes, se divierten con ediciones que emiten sonidos de animales, olores de plantas. En los salones tienen toda clase de coloridos juguetes. Muestran su felicidad con su gritería infantil, pero a los acompañantes, les fascina la escena. Corning está localizado a unos 340 kilómetros de la ciudad de Nueva York. Esta una región rodeada de cascadas, inmensos bosques gruesos y frescos, colinas ondulantes y el encuentro repentino con lagos glaciales y un Gran Lago.

Además de tener la oportunidad para caminar, nadar y pasear en bote en verano, los visitantes encuentran en la región degustaciones de buenos vinos y quesos de exportación.

Cerca de allí, decenas de turistas recorren cada día una de las maravillas del Estado: el Museo del vidrio, establecido en 1951 por Corning Incorporated, la empresa que más ha estudiado y desarrollado la forma de fabricar cristales que su usan en millones de proyectos: desde lentes para ojos hasta unos gigantescos para poderosos telescopios.

El museo –con una extensión de unas 5 hectáreas-- recopila una historia de arte, cultura, tecnología, ciencia, artesanía y diseño de unos 50 mil objetos que representan 3.500 años de historia. Se encuentran vidrios antiquísimos que han servido de espejos, vestimentas de generales adornadas con cristales, copas y vasos que han estado presentes en las cenas de gala de imperios y se analiza cómo fue fundamental este material en el Viaje del hombre a la luna.

La cápsula que alunizó fue fabricada con vidrio y desde la estación de Houston cada uno de los pasos del viaje en 1968 a ese satélite fue seguido gracias a un poderoso telescopio montado para tal ocasión.

El museo cuenta también con un retrato de un antiguo faraón egipcio hasta trabajos de la escultura contemporánea. 

En sus salones decenas de artistas exponen sus obras en vidrio, se dictan conferencias sobre valiosísimos avances científicos gracias al cristal. Se puede hablar de obras para lámparas y también avances en la fibra de vidrio, fundamental para las actuales comunicaciones.

Existe también el centro de innovaciones donde se pueden explorar los conceptos detrás de la óptica, los vasos y las ventanas y conocer a los científicos que han cambiado nuestro mundo utilizando el vidrio.

Un componente clave de la institución es la Biblioteca The Juliette K y Leonard S. Rakov, que posee la colección más completa sobre el vidrio en todos los idiomas posibles.

El Museo edita regularmente revistas, videos educativos y publicaciones académicas.

Uno de los sitios que más atención conlleva son las demostraciones diarias que tienen lugar en un renovado edificio histórico, con asientos tipo auditorio para 500 personas. Allí se les muestra cómo se hacen desde un sencillo vaso, pasando por obras de arte hasta el desempeño en inventos de alta tecnología.

Varios estudiosos del tema son becados por el Museo y el objetivo principal que se le inculca a casi el millón de visitantes por año, es cambiar la mentalidad sobre el vidrio. Todo funciona con base en este material, incluso la estructura del edificio fue diseñada especialmente para aprovechar al máximo este recurso de la naturaleza.

El resultado: La construcción figura entre los 150 edificios favoritos de los Estados Unidos.

Aquí el vidrio toma figuración y realza este material. La próxima vez que vea un vidrio sepa que, gracias a él, el hombre conquistó el espacio y ahora une al mundo.

 

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