Mar, 12/18/2018 - 08:27

Extinción masiva de animales está en curso

Jane Goodall, conocida por su defensa de los chimpancés, dice que la destrucción de los ecosistemas es una amenaza de las especies y advierte que existe un aumento en el tráfico ilegal de especies. Esto es lo que dice la célebre estudiosa de chimpancés en su denuncia… El daño que le estamos haciendo al planeta es cada vez mayor, y es muy común que no lo queramos saber. Es un hecho que la contaminación está dañando fuertemente al planeta, tanto que incluso en los diversos ecosistemas se están viendo las consecuencias.

Pero esta vez no se trata ni de meteoritos, ni de cambios climáticos ni de ningún otro fenómeno de carácter natural. Los responsables, en este caso, somos los humanos. El ser humano ha abocado a la Tierra a su sexta oleada de extinción masiva.

Así lo atestiguan la mayoría de los científicos en un amplio estudio de varias universidades lideradas por la University College London (Reino Unido), las universidades de Stanford y California en Santa Bárbara (EEUU) e instituciones científicas de distintos países que recoge la revista Science.

En él, se pone de manifiesto el hecho evidente de que la biodiversidad actual del planeta está en serio peligro. Se han extinguido (desde el año 1500) más de 320 vertebrados terrestres y de las especies que sobreviven, su población ha disminuido una media de un 25%. Los invertebrados corren idéntica suerte.

Estamos ante los primeros pasos de la sexta oleada de extinción biológica en masa del planeta, en el que los insectos, arañas o gusanos, tan importantes en nuestra vida diaria (como en la polinización, el control de plagas de los cultivos o la descomposición y el ciclo de los nutrientes) han sufrido un descenso tal que su pérdida y deterioro no hacen sino atestiguar la preocupante situación en la que nos encontramos.

Esta pérdida en el número de invertebrados se debe, sobre todo, a la alteración del clima a escala global y a la pérdida de su hábitat. Su merma en número pone en peligro la capacidad de la naturaleza de proveer a los seres humanos de elementos que necesita para vivir.

“Nos quedamos impactados al descubrir pérdidas similares en los invertebrados a las de los animales más grandes, ya que se pensaba anteriormente que los invertebrados eran más resistentes. Aunque no entendemos completamente cuál será el impacto a largo plazo de la disminución de estos números, en la actualidad nos encontramos en la posición potencialmente peligrosa de perder una parte integral de los ecosistemas sin saber qué papel juegan”, afirma Ben Collen, líder del estudio.

De acuerdo con la primatóloga Jane Goodall, conocida por su defensa de los chimpancés, dice que la destrucción de los ecosistemas es una amenaza de las especies.

“La tala a una escala gigantesca, la contaminación de los océanos, se unen al tráfico para poner en peligro millones de animales”.

Respecto a la contaminación, para Jane, es sorprendente la cantidad de colillas de los cigarrillos que hay en el mundo, sobre todo en Barcelona. Por eso la primatóloga asegura que es importante concienciar, sensibilizar y educar a las personas, especialmente a los jóvenes, para que realmente vean qué impacto es el que cada uno de nosotros tenemos sobre el planeta.

Extinción masiva de animales

Hay especies en el mundo que están en peligro de extinción, a causa de los efectos de la acción del hombre y de la tala de árboles. Por ejemplo, los leones, los monos, los pericos e incluso, las jirafas están siendo traficados. Esto causa la disminución de la especie y su posible extinción.

La primatóloga denuncia que en África, las jirafas eran habituales, sin embargo, están siendo consumidas como carne y sus huesos se usan para esculturas.

Es por ello que para Jane es importante concienciar sobre la vida salvaje. Según El País, uno de los lugares para poderlo hacer es el museo de ciencias CosmoCaiza, el cual ha visitado varias veces en su vida.

Pese a todos los esfuerzos que tanto Jane como las demás personas han hecho para conservar el planeta, la vida salvaje y el ecosistema siguen muy amenazados y que nos enfrentamos a una “extinción masiva” de animales.

Recordó que ya hay una treintena de sedes del Instituto Jane Goodall (JGI) en todo el mundo, incluida España, y que promueven campañas de conservación como Forever Wild lanzada para sensibilizar a la gente ante el tráfico ilegal de animales.

“Parecía que las cosas iban mejor y se había reducido la demanda de chimpancés como carne en África y la venta de crías para circos y como mascotas, pero todo ha vuelto a empezar.

“Se encuentran muchos chimpancés en tiendas de Asia y del Norte de África”. También ha vuelto a aumentar la demanda de marfil, que “está a un precio superior al oro”.

Extinción masiva de animales

La destrucción de sus ecosistemas es otra amenaza a la supervivencia de las especies. “La tala a una escala gigantesca, la contaminación de los océanos, se unen al tráfico para poner en peligro millones de animales”.

Extinción masiva de animales, lo que dice Jane Goodall

Su implicación en la concienciación sobre el medioambiente y la desaparición de los chimpancés en África y el desarrollo sostenible de las comunidades locales africanas hace que esta científica esté de viaje “300 días al año”.

“El impacto del cambio climático en el planeta es innegable. Mucha gente joven siente apatía; muchos científicos dicen que estamos en un punto de no retorno; hay muchos líderes políticos en el mundo, como el presidente Trump, que hacen todo lo posible para socavar los esfuerzos contra el cambio climático, pero yo soy optimista”.

Extinción masiva de animales

Además, afirma que “especies que han quedado al límite de la extinción pueden tener una segunda oportunidad”, gracias a la “resiliencia de la naturaleza, incluso en lugares que han sido devastados”. Y, por último, sobre “el indomable espíritu humano” de “personas que dan un ejemplo de como superar adversidades y ponerse a trabajar en situaciones complicadas, para lograr cambios impensables.

Según advierte un reciente estudio elaborado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), al menos el 60% de las poblaciones de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces del planeta han desaparecido en los últimos 40 años. Como es de suponer, esta tragedia medioambiental deviene por la voracidad del hombre moderno, cuya forma de vida resulta insostenible.

Puede leer http://www.revistaenfoque.com.co/informes-especiales/hemos-eliminado-al-...

La depredación de la fauna es especialmente intensa en países del África y Asia. Por ejemplo, en Nepal el número de tigres pasó de 100.000 a 3.000 en tan solo un siglo; mientras que en una reserva de Ghana la población de leones se redujo un 90% en las últimas cuatro décadas. Por otra parte, los responsables de esta investigación aseguran que el ser humano está talando árboles a una velocidad mayor de la que se pueden volver a plantar; pescando más peces de lo necesario y emitiendo más carbono de lo que los océanos y los bosques pueden absorber.

Desde una perspectiva científica, la desaparición de una sola especie constituye una catástrofe medioambiental, pero también debería serlo en términos sociales. Pues, nos guste o no, los animales son esenciales para la preservación de la vida en el planeta, incluyendo la de los seres humanos: algunos constituyen la base de la alimentación de las personas, otros sirven de compañía, y la existencia de muchos más resulta esencial para conservar el equilibro natural del planeta.

Por ejemplo, a medida que la biodiversidad de cultivos y animales disminuye, el suministro de alimentos se vuelve más vulnerable e insostenible. Esto porque se reduce la capacidad de adaptación de la agricultura y la ganadería frente a los desafíos medioambientales como el calentamiento global o la escasez de agua. Por otra parte, sin los servicios ecológicos que cumplen, como el control de plagas o la polinización de las plantas, la naturaleza sufre perturbaciones irremediables que pueden acarrear terribles consecuencias.

De allí la importancia de intensificar nuestros esfuerzos para proteger y gestionar sabiamente la biodiversidad, teniendo mucho cuidado a la hora de ampliar la frontera agrícola. Pero también es tiempo de abordar las injusticias internacionales y las reglas de comercio medioambientales destructivas. De ello depende que se pueda garantizar el derecho de las futuras generaciones a vivir bien, en un entorno saludable.

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