Lun, 05/20/2019 - 08:49

Las abejas, verdaderas guardianas del mundo

Desde que somos pequeños, uno de los primeros conocimientos que adquirimos son los relacionados a los animales, es común que en los primeros años aprendamos a diferenciar entre una diminuta hormiga y un elefante. Seguramente en nuestros primeros desfiles escolares estuvimos ataviados por disfraces de animales, siendo especialmente la abeja la que acaparaba la mirada de más de uno. Pero, precisamente en años recientes cuando el rol de la abeja en nuestro entorno se ha vuelto protagónico, ¿qué es lo que sabemos acerca de este diminuto pero trabajador ser vivo?. En el día mundial de las abejas, les contamos.

Se dice que la abeja más antigua registrada se encontró en un país asiático llamado Myanmar, estaba recubierta de ámbar y tenía 100 millones de años. Es probable que la abeja surgiera en el lejano Oriente, aunque no se cuenta con un lugar exacto, algunos mencionan que existió incluso antes que la especie humana.

El tránsito de la abeja por el mundo se remonta a millones de años, pero en épocas actuales gracias al avance de la propia ciencia se ha constatado su gran importancia. Y es que tan solo el 80% de los alimentos que consume el ser humano se dan gracias a estos diminutos insectos; ya que son los polinizadores por excelencia en la naturaleza. Por ello, el científico alemán Albert Einstein solía decir que sin abejas, al hombre solo le quedaría 4 años de vida.

Lamentablemente, las abejas peligran a causa de la acción humana, ya que si bien las abejas no están catalogadas como especie en peligro de extinción; se ha registrado un descenso considerable de su especie; lo cual ha comenzado a generar preocupación entre los especialistas y ambientalistas a nivel internacional.

¿Y si las abejas desaparecen?

Miles de plantas dependen de las abejas. El 75% de la flora silvestre se poliniza gracias a las abejas y casi el 40% de las frutas y verduras que comemos procede de la polinización.

La extinción de las abejas no es ninguna campaña extremista para causar paranoia. Su desaparición es una realidad.

En 1988 había un total de 5 millones de colmenas en Estados Unidos, y en  2015 disminuyeron, hasta quedar a la mitad, aproximadamente unos 2,5 millones. Murieron el 42,1% de las colonias.

Ante eso, el doctor oaxaqueño Ernesto Guzmán-Novoa, quien es líder del Centro de Investigación de la abeja melífera de la Universidad de Ontario, ha estudiado cuáles son las causas de la muerte de estos animales.

En la Universidad, se investigan las principales causas que empeoran la salud de las abejas y el doctor Guzmán-Novoa ha encontrado que algunos hongos, ácaros y el neoniconitoide (químico de los pesticidas), promueven el debilitamiento de las abejas.

Es por eso que el doctor ha denunciado a las compañías argoquímicas, gobiernos y granjeros convencionales que ocupan estos pesticidas.

La solución podría ser disminuir el uso de pesticidas en las cosechas para que estos pequeños insectos no mueran.

«El uso de pesticidas podrá en riesgo las cosechas debido a que uno de cada tres alimentos que consumimos dependen de la polinización de estos pequeños animales».

Los insectos polinizadores aportan alrededor del 10% del valor económico de la producción agrícola a nivel mundial, pero su contribución para la nutrición humana es potencialmente mucho mayor, recuerda en su estudio el equipo encabezado por la profesora Rebecca Chaplin-Kramer, de la Universidad Stanford (Estados Unidos), publicado en la revista Proceedings B.

Si las abejas se extinguen, estos alimentos también lo harán 

La crisis de las abejas es cada vez más preocupante. Debido a la contaminación, el calentamiento global, los pesticidas y muchos otros factores, la colonia mundial de estos insectos ha disminuido considerablemente. Solo en EE.UU. un tercio de la población ha desaparecido.

Como sabemos las abejas cumplen una labor de polinización que permite que se gesten una serie de procesos en la naturaleza que dan la vida a las especies sobre la Tierra.

Si la extinción de las abejas continúa avanzando pronto varios alimentos que consideramos básicos en nuestra alimentación desaparecerán para siempre.

Encargada por Fairmont (cadena de hoteles) la investigación «Life Without Bees: The Effects on Food» arroja resultados muy preocupantes.

«Algunos de nuestros alimentos favoritos desaparecerían completamente mientras que otros serían escasos y costosos», versa la conclusión.

90% de los naranjos y los cultivos de arándanos dependen de la polinización.

90% de las semillas de calabaza y las frambuesas no existirán si las abejas desaparecen.

Las flores de almendra dependen totalmente del trabajo de las abejas.

No más café. Aunque la planta de este grano se autopoliniza, igualmente necesita de la cruzada que hacen las abejas para lograr el rendimiento.

Papa y cebolla. Como sabemos, la papa salvó de la hambruna a parte importante de la humanidad entre el siglo XVII y el XVIII. La planta de este tubérculo se autopoliniza, sin embargo, gracias al trabajo de las abejas logra reproducirse. Esto quiere decir que sin las abejas la producción evidentemente disminuirá. Lo mismo ocurrirá con el tomate.

Semillas de cebolla serían escasas y los cultivos de pepino prácticamente desaparecerán.

Un tercio de las plantas de mostaza y sus semillas, que pueden ayudar a tratar condiciones como la artritis, también desaparecerían.

90% de los cultivos de calabaza dependen de la polinización de las abejas.

No habrá más kiwis ni bayas de verano.

Una de las frutas más popular en el mundo es la manzana, hasta una súper empresa mundial lleva su nombre. El árbol que las produce depende mucho de la polinización cruzada de las abejas, por lo tanto sin ellas su disminución sería inminente, además de la baja en el nivel nutritivo, habría un aumento considerable en el precio.

Recomendaciones para preservar el hábitat de las abejas

Educa a los más pequeños: Algo fundamental es educar sobre la importancia de las abejas y decirle adiós a los estereotipos que relaciona a los insectos o particularmente a las abejas como seres agresivos o peligrosos.

Rodéate de flores: Si tu espacio lo permite, planta flores que se den en tu zona, así las abejas son más proclives a mantener un ambiente equilibrado polinizando las áreas con plantas que favorecen al sitio.

Evita el uso de pesticidas: Trata de recurrir a medidas naturales para acabar con las plagas, pues estos además de afectar a los insectos nocivos como las abejas, contaminan el medio ambiente.

Fabrícales una casa: Instala una colmena para las abejas. Estas puedes encontrarlas online o en alguna tienda de jardinería. También puedes cavar unos agujeros de distintos tamaños en un árbol seco.

Únete a organizaciones: Aprende más acerca de las organizaciones que mantienen y apoyan a los polinizadores y sus hábitats, y participa en alguno de sus proyectos, como voluntario o mediante donaciones.

Así que ya lo sabes, cuida el entorno, protege y valora a las abejas, pues recuerda que ellas trabajan incansablemente para ti.

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