Lun, 09/17/2018 - 10:16
"Con la escopetarra quisimos cambiar el pum por el tran", Monseñor Alirio López.

"No ha habido restitución, ni verdad, ni justicia", Monseñor Alirio López

Cuando el pasado mes de abril la Conferencia Episcopal dispuso una de sus sedes en Bogotá como sitio de reclusión de Jesús Santrich, detenido por su presunta responsabilidad en el delito de narcotráfico, en el que habría incurrido después de la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc, Monseñor Alirio López, el prelado recordado en Bogotá como el creador del programa de convivencia en los estadios de fútbol, ‘Goles en paz’, se apartó de esta determinación, aunque se declaró obediente a las decisiones de la Iglesia. Hablamos con Monseñor Alirio López sobre el primer aniversario de la visita del Papa Francisco a Colombia, el proceso de paz con el Eln y las dificultades que pasan los venezolanos que migran fuera de su país.

Bordeaban las 5:30 de la tarde cuando lo encontramos sentado en el confesionario de la Parroquia San Ambrosio esperando que los fieles vinieran a buscar su consejo y la absolución de los pecados. Monseñor Alirio López, con la alegría que lo caracteriza, nos recibió con una cálida sonrisa y de inmediato se dispuso a escucharnos. Nos reconoció como colegas, nos atendió como amigos cercanos y nos permitió acompañarlo mientras se preparaba para dar la eucaristía de las 6 pm. Al finalizar nos llevó a su despacho y respondió algunas preguntas. 

Monseñor, hace un año vino el Papa Francisco a Colombia, el dejó la siembra del mensaje de esperanza, a un año ¿qué ha pasado, ud. cómo ve la situación?

Yo si creo que esa esperanza está dando fruto en muchos sectores, es una esperanza que hay que cultivarla, abonarla y que brota de corazones reconciliados con Dios, consigo mismo y con los demás. Muy bien se dice que la esperanza es lo último que se pierde, pero el Papa Francisco nos dejó un mensaje muy claro, no pierdan la alegría, no pierdan la esperanza. Y este país necesita de mucha alegría, este país vive momentos de resentimientos, de odios, de deseos de venganza, es un país al cual tenemos que enseñarle cómo vivir la esperanza, personalmente vivo la esperanza en relación con el otro, vivo la esperanza dejándome amar por Dios, permitiendo que el otro y esta relación inter subjetiva se convierta en útil en mi vida, vivo la esperanza cuando nos arropamos, nos cuidamos y nos protegemos, vivo la esperanza cuando soy iglesia de salida, no iglesia de escritorio, no iglesia de conservación pastoral, sino iglesia de renovación, de conversión, donde salimos al encuentro del otro. Vivo la esperanza cuando en los grupos juveniles, en las mal llamadas barras bravas, invito a desarmar los corazones, entonces la semilla de la palabra va germinando, hay que abonarla, no perdamos la esperanza dice el Papa, no seamos rastreros dice, entonces es importante hacer una gran campaña de esperanza en un país que necesita reconciliación.

En un momento de tanta polarización como el que vivimos, ¿cómo llevamos a la práctica esa reconciliación?

Primero la casa, estoy muy convencido, y siempre me preguntan Monseñor por qué insiste tanto en la familia, no hay otro lugar de más rico humanismo que la familia, por más que tu lleves a tus hijos al mejor colegio, allá lo que llevas es una obra de arte y uno como maestro hace solo unos pincelazos, entonces la casa, el cenáculo de la casa, el hogar es la primera escuela de valores, de reconciliación y de esperanza. Los hijos quieren ver a unos papás que se amen, que se perdonen, que sean luz, que aprendan a reconciliarse. Los papás quieren ver a unos hijos que se formen integralmente, pero es que eso depende de papá y mamá. Si yo desayuno con alacranes, el día va a ser infeliz, pero si yo desayuno con alegría y con esas píldoras espirituales que envío todos los días, encuentro que hay un Dios que camina conmigo, que hay un Dios que me ama, que me envió a una misión, pero antetodo un Dios que me permite, aún al que está próximo a la muerte, dejarle ese testamento y es la esperanza infinita.

Monseñor, en este momento ¿Usted considera que el ambiente es propicio para un proceso de paz con el ELN?

¡So pena de liberar todos los secuestrados y entregar todas las armas!. Nosotros no podemos perder cinco años, no ha habido restitución, ni verdad, ni justicia, no ha habido, nos han engañado y por lo tanto el Presidente Iván tiene que ser muy claro y el mensaje debe ser muy directo. El único camino para la paz, es la paz. Cuesta más la paz que la guerra, pero mientras nos engañen, mientras nos sigan engañando, mientras entreguen por cuotas a los secuestrados, ¿de qué paz estamos hablando? Martin Luther King decía que el gran pecado es la indiferencia de los buenos, es decir hay tanta gente buena que pasamos indiferentes y hemos perdido la sensibilidad. El ambiente está y el terreno, el balón está en manos del Ejército de Liberación Nacional, no nos engañen, no nos sigamos matando como hermanos, esta patria merece ser reconstruida por todos y la patria no merece que sigamos con surcos de sangre inocente. Las páginas negras de la historia de Colombia nos han dado una lección muy grande y es que son miles y miles de muertos vilmente asesinados, de una parte y de la otra y esa sangre, es la misma sangre de Caín que clama justicia desde el cielo desde el comienzo de la historia de la salvación.

¿Cómo sanar los corazones de las víctimas?

Yo lo decía en una conferencia, el perdón no es amnesia, no significa que cuando yo vea a aquel que me hizo tanto daño entre el deseo de venganza, no significa eso. Yo fui víctima también de persecuciones, de amenazas, yo me encuentro con mi enemigo y soy capaz de decirle, no me voy a vengar, te voy a amar, te prometo que estoy dispuesto a dar mi vida por ti, y voy a ayudarte a encontrar el camino de tu desarrollo integral. Sanar primero, dejarse sanar, pedir perdón, que nos cuesta tanto y especialmente pedir al Señor que no se canse de continuar perdonándonos.

¿Cuál es el mensaje para los hermanos venezolanos que están en dificultades?

Colombia es un país humanitario, Colombia es un país de gente buena, nosotros no podemos ser indiferentes ante el sufrimiento de los hermanos venezolanos. Los Herodes de hoy existen, los tiranos también, por lo tanto cada familia colombiana puede hacer algo y todo lo que vamos a hacer por ellos en promoción integral, es porque somos hermanos e hijos del mismo padre y hay que sentir la carne viva de mi hermano.

No seguimos preguntando porque ya sonaban las notas del Himno Nacional dando inicio al partido amistoso de Colombia y Argentina. El padre Alirio, Monseñor, el promotor de la paz en los estadios, el mismo que se metió al interior de las pandillas de Bogotá a promover el desarme, es un hincha fiel de nuestra Selección Colombiana de Fútbol (también de Millonarios) e intenta no perderse un encuentro deportivo de sus equipos del alma. Estamos seguros que aún le quedan muchos mensajes que dar y nosotros estaremos atentos a ellos. 

Por ahora los invitamos a ver el video que el Movimiento Tú y La Paz hiciera en su honor en el 2015, cuando le entregó el reconocimiento “Personalidad Física que se dona”.

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