Sáb, 07/27/2019 - 08:58

“Ojalá haya radio y Luciérnaga por muchos años”: Alexandra Montoya

Imitar o emular la voz de otra persona es cuestión de arte, de talento. Con la práctica, según estudiosos en el tema, una persona puede lograr imitar a otra. Pero existen excepciones en algunas personas dotadas de un talento en especial que hace de ellas que se les reconozca por su gran capacidad de interpretación. Alexandra Montoya, es una de esas personas que nació con este talento. Lo descubrió siendo una niña y lo pulió con el paso del tiempo para convertirse en una de las mujeres más sobresalientes como humorista en nuestro país.

Imitadores hay bastantes en Colombia. Tanto hombres como mujeres. Pero las distinciones deben ser consideradas. En el caso de Alexandra Montoya, fue la primera mujer imitadora que integró en 1995 la mesa de trabajo del emblemático programa radial LA LUCIERNAGA y que desde 1992 ha estado al aire de manera ininterrumpida.

Durante estas casi tres décadas de transmisiones divirtiendo al público ha habido cambios en los personajes que han sido parte de este programa pero sólo Alexandra Montoya se ha mantenido y continúa vigente.

En esta entrevista, Alexandra hace una retrospectiva en el tiempo y nos comparte momentos únicos en su vida desde su infancia y  nos hace además, un breve recuento de lo que ha sido haber llegado a la radio a través de su talento y de lo orgullosa que se siente de ser parte aún de LA LUCIERNAGA.  

G.P.: ¿De qué parte de Colombia es?

A.M.: Yo tengo sangre de dos partes. Una de Bogotá en donde nací el 13 de noviembre de un año que ya no me acuerdo y tengo sangre de Boyacá que quiero mucho porque mi mamá era de Moniquirá, una región muy linda de Boyacá donde tengo los mejores recuerdos cuando iba de vacaciones. Tengo el olor fresco de la guayaba, de la pomarrosa que tristemente ese árbol ya no se da en esa región.

G.P.: ¿Y en Bogotá en que barrio creció?

A.M.: Crecí en un barrio al Sur de Bogotá que se llama el Barrio Restrepo y me encanta decirlo porque es de gente pilosa, de artesanos del cuero que se transmiten por familias esa empresa de seguir haciendo zapatos. Trabajando el cuero. Es el mejor calzado que se consigue si no en Colombia en todo Bogotá y yo creo que hasta para exportar.

G.P.: ¿Esas experiencias en su barrio qué tanto le han servido en su vida?

A.M.: Formadoras todo el tiempo. Yo creo que me sirvió para entender que mucha gente como yo en condiciones difíciles nos toca sudarla y eso ayuda a que uno tenga una capacidad de resistencia, del rebusque, maneras de ver los lados positivos y no quedarse en lo negativo. Yo todo lo veía como un PLUS así me hubiera tocado tener los zapatos rotos en algún momento. El PLUS era que los embolaba por encima y nadie se daba cuenta. El hecho de no tener ropa o ropa de última moda hacía que me inventara algo con otras cositas y les daba la vuelta y quedaban como nuevas. Todo esto sirvió para la creatividad.

Recuerdo que todas las niñas tenían una muñeca BARBIE en sus navidades y en mi casa no tenían los medios para regalarme una de esas muñecas. En una navidad le pregunté a mi mamá si había comprado mi Barbie y ella me respondió que me tenía una mejor que se llamaba JENNY. Cuando me la enseñó yo me sorprendí porque era mucho más grande que las Barbies. En medio de una discusión con mi mamá ella me dijo de ir donde Barbarita una modista del barrio para pedirle unos retacitos que le servirían de vestidos a JENNY. Así nos reuníamos a jugar mis amigas con sus Barbies y yo con mi JENNY y las niñas terminaban jugando con mi muñeca porque querían inventarle diferentes vestidos. Esto nos unió más y despertó en todas el arte de crear.         

G.P.: ¿Cuántos años trabajando en los medios?

A.M.: En Caracol Radio llevo 24 años y en los medios en total unos 26.

G.P.: ¿Desde cuándo tiene conciencia de su talento para imitar?

A.M.: Chiquita veía personajes y escuchaba voces de novelas extranjeras algunas mexicanas, otras venezolanas que llegaban mucho a Colombia. Había una telenovela argentina que se llamaba PININA. Yo estaba muy chiquita pero me acuerdo y era como un furor que nos peináramos con trenzas como se peinaba PININA. A través de estas telenovelas aprendí a imitar los diferentes acentos de sus personajes. Más adelante con los dibujos animados hacía LA PITUFINA  y así otros.

G.P.: ¿Y cómo se daba el hecho de imitar?

A.M.: Yo oía las voces e inmediatamente las hacía pero sin saber que esto era un talento o que le podía gustar a la gente y cuando fui creciendo pude relacionar dos momentos en mi vida. La separación de mis papás cuando yo tenía siete años. Me parece que buscaba negar un poco esta separación haciendo nuevas amigas o distraerme para no estar triste. Así comencé a escoger voces y chistes que tuvieran acentos y empecé a contárselos a la gente y a darme cuenta que esto los hacía reír. Luego pude darme cuenta que descubrí ese talento a través de una dificultad y que logré darle la vuelta con el humor.    

G.P.: ¿La chispa, la alegría, de donde viene, papá o mamá, alguien más?

A.M.: Yo creo que de los dos. Mi mamá era espontánea. Tenía carácter fuerte por supuesto y era disciplinada pero también tenía sus momentos de risa, de humor. Mi papá ha sido más serio pero con sus amigos siempre ha sido un sibarita, un amigo divertido, chistoso pero no era el que siempre estaba contando los chistes. Creo que esto le fue saliendo después cuando yo ingresé a La Luciérnaga. Digamos que esto fue contagioso.

Un tío, hermano de mi papá era muy divertido también. 

G.P.: ¿Por qué estudió para ser abogada?

A.M.: Mi primera carrera es Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Externado de Colombia. Cuando yo llegué a Caracol, a La Luciérnaga, en donde se cuentan muchas cosas que son divertidas pero también otras que son noticia comencé a  enterarme de muchas cosas que percibía como injustas y esto me sedujo aprender sobre Derecho porque estaba inmerso en todos los campos.

Me matriculé en el Externado. En ese momento en Caracol me dijeron que tenían un proyecto por lo que tuve que postergar mis planes de estudiar. Pasó el tiempo y mi mamá murió.

Algún día me encontré con un ex ministro de Justicia que iba a hacer HORA 20 en La Luciérnaga y le comenté mis intenciones de estudiar Derecho. El me animó de nuevo y me fui a estudiar a la Universidad del Rosario y me gradué hace dos años.      

G.P.: ¿Cómo se dio el comienzo de su carrera en radio?

A.M.: En época de prácticas en mi carrera de Comunicación Social nada me funcionaba y en una ocasión, Clelia Rojas, una amiga que estudiaba conmigo y que seguimos siendo amigas, me dijo que fuera a las emisoras de William Vinasco porque estaba buscando locutoras. En esa época ser DJ era tema de hombres y las voces de las locutoras eran muy formales.

Lo que buscaba precisamente William eran mujeres DJs copiando el modelo de lo que se hacía en ese entonces en Miami. Yo no sabía nada de locución. Lo que hacía era imitar acentos, contar chistes, tener repentismo. En la convocatoria se presentaron muchas niñas y en mi turno le dije al grabador (Carlos) que podía hacerle tres voces diferentes. Luego Carlos me volvió a llamar y me dijo que yo estaba entre las semifinalistas y que necesitaban que yo hiciera otras voces.

Me volvieron a llamar dos veces más en las que hice seis acentos distintos. Pero conté con la mala fortuna que se me dañó mi teléfono y para la época no había ni beeper, ni celular, ni redes sociales, las cosas quedaron en el aire. Un día fueron a mi casa y preguntaron por mí. Mi hermana los llevó hasta la universidad y me puso al corriente de todo diciéndome que yo estaba entre las tres finalistas.

Recuerdo que era un mes de noviembre y desde las once de la mañana hasta las ocho de la noche sin tomarme un vaso de agua permanecí sentada hasta cuando el propio William Vinasco me atendió y me preguntó el por qué me debía escoger y además me pidió que le hiciera una voz que lo descrestara. Hice la de Paola Turbay. A Willian le encantó y me escogió.

Siempre le daré las gracias a Carlos porque fue el quién hizo la selección y el que convenció a Willian Vinazco de mi voz.

G.P.: ¿Cuánto tiempo estuvo trabajando en las emisoras de William Vinasco?               

A.M.: Eso fue una ventana que se me abrió porque yo no tenía dinero para pagar la universidad la cual pagaba a través del ICETEX. También era muy flexible conmigo para mis estudios. Me permitía dedicarme a la universidad y me daba trabajo en las vacaciones de junio hasta agosto o septiembre y así duré con él unos dos años y medio en Candela Estéreo y Acuario Estéreo.

Willian tenía un programa en el que trataba de hacerle competencia a la FM en Caracol Estéreo en donde estaban Julio Sánchez Cristo, Enrique Paris, Nestor Morales y otras voces importantes. Llegó un momento en el que algunos de ellos se vinieron a trabajar con William Vinasco para hacer CONTACTO dirigiéndolo Nestor Morales en compañía de  Feliz de Bedout Diana Montoya. Yo me uní a ellos leyendo noticias.

También formaba parte del elenco el maravilloso Jaime Garzón. Fue un gusto enorme haber compartido y aprendido con todos ellos.

“A mí me gusta contarle a la gente que la vida real existe”.

G.P.: ¿Cómo analiza su paso en las emisoras de William Vinasco?

A.M.: Para mí todo el tiempo fue una escuela y sigo aprendiendo un montón. De Willian aprendí la chispa, la inmediatez. Digamos que uno nace con cierto repentismo de cosas pero yo sentía que con Willian parecía que hubiera trabajado hacía mil años. Lo que él decía yo lo miraba con los ojos y él me entendía que ya tenía una voz, un chiste y me daba carta blanca a lo que se me ocurriera. Con su voto de confianza me sentí muy feliz en el tema profesional.

En el tema económico eso si seguía sufriendo.

G.P.: ¿Siente que no fue bien remunerado su talento mientras permaneció en las emisoras de Willian Vinazco?

A.M.: Creo que en general y no sólo en Colombia es cierto que las mujeres van a ganar menos que los hombres y que triste que sea así. Digamos que la plata es un elemento importante que hace falta pero que enriquece mucho más la experiencia y estando en las emisoras de William fue que pude dar ese gran paso con otro ángel en mi vida que se llama Guillermo Díaz Salamanca.

También agradezco a Eduard Cristancho un imitador que trabajó en Sábados Felices quien me dijo que Guillermo buscaba una voz femenina para que imitara la voz de  Margarita Rosa de Franciscoen su papel en Gaviota.

Casualmente yo no podía ver esa telenovela pero me preparé toda una noche para lograr imitarla. Recuerdo que grabé el capitulo en un casete de Betamax. Al día siguiente pasé el examen con Guillermo quién me preguntó que otras voces imitaba y entre otras, le imite a Cristina Saralegui y el quedó encantado. Me pidió una hoja de vida y por él estoy en La Luciérnaga.        

G.P.: ¿A quienes les da créditos por su apoyo en su carrera en los medios?

A.M.: A William Vinasco porque de alguna manera me dio la oportunidad. A Guillermo porque creyó en mí. A Hernán Peláez porque se arriesgó, a Juan Harvey Caicedo, a Edgar Artunduaga.  

La Luciérnaga era un programa de hombres. Guillermo me ayudó pero no entré directamente al programa porque quién decidía era Hernán Peláez. Yo entré a un cargo administrativo que se llamaba Analista de Emisoras Afiliadas. Desde mi primer día allí me fui a ver como hacían La Luciérnaga y justo ese día Peláez me tiro al agua y yo sentí la confianza de que yo llevaba muchos años trabajando con él. También nos entendíamos a través de los gestos. Ese fue mi debut.  

Guillermo Díaz Salamanca, Juan Harvey Caicedo (qepd), Alexandra Montoya, Hernán Pelaez y Edgar Artunduaga(qepd). Foto: Archivo Personal Hernán Peláez.

G.P.: ¿De los personajes que ha imitado alguno que le haya costado bastante imitar?

A.M.: Hay muchos que no hago porque el tono no me da o porque los han hecho otras y creo que es valioso el reconocimiento hacia ellas y se los dejo. Por ejemplo, Luz Amparo Álvarez, a quien admiro, ella imita a Amparo Grisales y nunca he intentado hacerlo.

Creo que ese es el personaje de ella. A veces me arriesgo pero quién lo hace maravillosamente es Luz Amparo.

G.P.: ¿Un personaje en especial por el cual la identifiquen mucho?

A.M.: La Boyacense, La Patojita, Natalia Paris, Mariana Pajón, Salud Hernández, La Chilena, La Pelusita, Diana Uribe, son varios.

G.P.: ¿Imitadores que admire?

A.M.: Mi padrino Guillermo Díaz Salamanca, monstruo total, repentista, creativo, inteligente, preparado, disciplinado. Crecí escuchando a Lucho Navarro y a Ever Castro. Mis respetos para Jaime Garzón. Al argentino Mc Phantom. También a “Polilla”Fabio DazaDon Jediondo”Santiago Rendón que sin ser imitador a terminado siéndolo y con muy buenos resultados. A Andrés Sánchez, son tantos.

G.P.: Comenzó en La Luciérnaga con grandes de la radio Guillermo Díaz Salamanca, Hernán Peláez, Edgar Artunduaga y Juan Harvey Caicedo. ¿Todo un honor estar al lado de estos Maestros?

A.M.: Ha sido maravilloso. Para mi es todo un privilegio haber estado al lado de estos monstruos de la locución en Colombia.

G.P.: ¿Qué palabras les dedica a quienes ya no están, Juan Harvey Caicedo y Edgar Artunduaga?

A.M.: A Edgar Artunduaga siempre lo recuerdo con una carcajada maravillosa. Estridente, divertido, buen conversador, buen entrevistador. Hizo una recopilación de la historia de la radio en Colombia con todos los detalles. Un periodista criticado por unos y amado por otros. Conmigo se comportó muy bien. Pasamos momentos maravillosos en La Luciérnaga. Era un hombre que se le medía a todo en el tema de mezclar noticia con humor. Creo que era un poco cínico a la hora de inventarse una noticia en el programa porque Peláez lo que buscaba era corcharlo y él no se dejaba.

Juan Harvey Caicedo fue un hombre súper noble, con los animales tenía un corazón especial. Muy inteligente en todo. Brillante, culto. Le encantaba buscar gazapos o errores en las agencias de noticias. Las corregía antes de leerlas. Con él aprendí una cantidad de cosas que sólo se aprenden con  mucha lectura o porque se tiene un maestro al lado como él.       

G.P.: ¿Qué tan distinta es La Luciérnaga ahora sin Peláez como director?

A.M.: He tenido también el privilegio de estar en estos momentos trascendentales en La Luciérnaga. Cuando se fue Hernán Peláez. Con Guillermo Díaz Salamanca también dirigiendo un tiempo La Luciérnaga. Con Gustavo Gómez, otro profesional juicioso, meticuloso con la información, gran jefe y muy humano. A Gabriel De Las Casas que mantiene un formato de la escuela de Hernán y yo creo que cada uno tiene su estilo, su secreto y su propio sello.

G.P.: ¿Cuál comparación haría de la Alexandra que comenzó en La Luciérnaga a la que es hoy en día?

A.M.: Que sigo siendo la más antigua pero no la más vieja (jajaja). Yo creo que todo es un aprendizaje, ahora con las nuevas tecnologías. Yo veo que no se debe acabar la radio si no todo lo contrario se tienen que complementar ya que hacen una mezcla perfecta. La radio siempre ha sido la imagen que nos formamos de la persona que no conocemos. Usted puede imaginarse “La Boyacence” de una manera y otros de muchas otras.

Ahora con las nuevas tecnologías no es romper ese secreto si no complementarlo. Tal vez sin tanta caracterización si no con una radio más limpia, sin tanto filtro, sin voces engoladas y así todo va saliendo. En La Luciérnaga hemos hecho el programa a través del video y hemos tenido un par de momentos especiales con un Facebook Live pero yo creo que todos los medios de comunicación tienen que recorrer a la parte visual de manera pequeña.

La prensa por ejemplo hace hoy en día sus noticias en cortos videos, igual la radio. Y los propios que hacían televisión ya les toca hacer sus noticias en video cortos. Creo que tenemos que migrar pero el secreto está en mantener la creatividad en la radio con esos personajes del imaginativo. Una cosa muy importante es que la radio siempre nos va a permitir hacer otras cosas mientras que la escuchamos pero el video no.        

G.P.: Usted ha dicho que La Luciérnaga también es de transiciones. ¿Se siente preparada para cuando en algún momento usted no vaya a estar?

A.M.: Cuando llegó Gustavo Gómez tomó la decisión de que Gustavo Álvarez Gardeazabal no fuera parte del equipo y a mi preguntaron sobre esa determinación. Lo que se me ocurrió a mi fue decir que hoy esa era la decisión y que mañana podía ser yo.

Yo creo que cuando los jefes llegan y toman esas decisiones, pues simplemente son la autoridad.

Yo encontré un versículo en la Biblia muy bonito que dice: “Sométanse a toda autoridad porque la autoridad proviene de Dios”. Y esto independientemente de cuál autoridad sea. Uno a veces uno se queja de esa autoridad pero mientras no se atente contra mis derechos laborales yo me someto.

Si mañana me dicen “ya no más” no deberá ser duro ni fuerte, pero si le pido primero a Dios que me de salud para poder seguir haciendo otras cosas para honrarlo y glorificarlo y salir tranquila. Le pido a Dios que cuando llegue el momento en que me tenga que ir no me haga falta y sea el momento en el que tenía que irme y no en otro.

Los tiempos de él son perfectos, cuando él diga, serán.         

G.P.: ¿Radio o televisión?

A.M.: Hice televisión cuando se empezaron a hacer los canales privados hice COSITA SERIA con Caracol Televisión.  MESA DE NOCHE. En City Tv HAY CON QUIEN. Me gusta hacer televisión pero tiene la desventaja que si no se es vigente la imagen  cambia y esto no es bien visto por el televidente. 

En la radio uno no tiene que estar tan pendiente de la imagen como lo exige la televisión. A mí me gusta contarle a la gente que la vida real existe. Sin filtros. Con la radio llegamos a los lugares menos imaginados. A nosotros nos escriben entre otras partes desde el Reino Unido y Australia, esto es maravilloso.   

Alexandra Montoya y su hijo Juan José. Foto: El Espectador.

G.P.: Parece que su hijo va por buen camino en la imitación. ¿Lo va a apoyar si se mete en esto?

A.M.: El es payasito como la madre. Mi mamá decía que lo se hereda no se hurta. Mi hijo de tanto oírme imitar las voces ha terminado yo creo que contagiado de hacerlas pero lo que no pensé es que tan chiquito le cogiera tan fácil los tonos, que fuera tan piloso para reconocer las voces.

Hoy en día en algunas de mis presentaciones lo he llevado y lo he parado frente a un público y ha actuado con mucha naturalidad. Todo lo que sea creatividad en los niños hay que apoyarlos. No se les puede cercenar nada.

G.P.: ¿Desea agregar algo más?

A.M.: Darle gracias a Dios por esta oportunidad. Por permitirme contar humildemente esta historia que a lo mejor le pueda gustar a otras personasDe darle gracias a Dios por esta mamá que tuve que fue la que me formó, me ayudó y me dio siempre la fuerza de seguir adelante. Por ese papá que tengo hoy que me ha ayudado con mi hijo. Gracias a los hermanos que tengo. A la gente por seguir oyendo el programa. Que Dios los siga bendiciendo y que ojalá haya radio y Luciérnaga por muchos años.

“Yo creo que todo es un aprendizaje.”    

Añadir nuevo comentario