Mar, 03/30/2021 - 09:50

Patricia y Ramón aportan en la nueva Villa

Villa del Rosario, la tierra del general Santander y de doña Ascencia Rodríguez de Morales, una de las fundadoras de esta “Noble, Fiel y Valerosa Villa”, desde 1792. La Villa comienza a despertar, a reconocer sus olvidos, explorar sus capacidades y recuperar su identidad, dando ejemplo ante el mundo.

Sitio clave en el convulsionado tiempo que viven Colombia y Venezuela, paso y descanso para la ola de inmigrantes, objeto de innumerables presiones y dolencias, conmemora en este momento 200 años de la Constitución de 1821, la de La Gran Colombia. 

Cálida tierra en donde surgen ideas, voces y acciones recordándonos que esta es la cuna de Colombia, y merece revivir y despegar con aportes como los que vienen haciendo, hombro a hombro con los nativos, Martha Patricia Velásquez Esquivel, llanera nuestra, y Ramón Rodríguez Zerpa, comunicador social hispano venezolano. Rosarienses ya como los nacidos en la frontera colombo venezolana, gracias a la especial acogida recibida.

La Calle de las Heroicas

Patricia es abogada y agente cultural, reconocida por nuestro Ministerio de Cultura, además de empresaria, labores que realiza simultáneamente en la Villa desde hace 15 años. Junto a varias damas está empeñada en el proyecto Las Heroicas, que define como “integración comunitaria para rendir homenaje a través del arte, a las mujeres heroicas de nuestra Patria”. De manera que están creando un corredor expositivo en el espacio público del barrio Villa Antigua, mediante murales que aspiran a desarrollar sobre unos 400 metros cuadrados.

Según Martha Patricia, llegó la hora de tener en cuenta “el gran papel desempeñado por las mujeres que participaron en el proceso de Independencia y la lucha por la libertad de nuestra República, y una manera de hacerlo es plasmando en murales el rostro y el rastro de nuestras heroínas colombianas, para reconocer, transmitir y preservar su legado histórico y cultural”. Con otras manifestaciones artísticas como performance, puestas en escena, a la vez que recuperarán y embellecerán calles de la Villa, tradicionalmente no muy bien cuidadas.

Tal es el empeño de Patricia y otras mujeres, como artistas, artesanas, chefs, comerciantes, trabajadoras informales y mujeres víctimas de la violencia. Revivir la pertenencia, a la vez que promover el turismo patrimonial y cultural (ojalá nuestra dirigencia supiera las bellezas que en la materia hacen en países como España y EE.UU.). Cada mural llevará impreso un código QR que almacene la información de la heroína y su reseña histórica, nombre del artista, de su obra y que esto sea accesible al público con ayuda de las nuevas tecnologías, para hacerlo interactivo y sirva de guía histórico permanente, dice Patricia.

En una segunda fase y con apoyo de Fundación de Artes Empíricas y el Bulevar Santander, realizarán los últimos viernes de cada mes una puesta en escena o performance, referente a la historia de una heroína de nuestra tierra. Ese mismo día, que los funcionarios, trabajadores varios,  estudiantes y amas de casa vistan como lo hacían sus antepasados de 1821, degusten la gastronomía de esa época y canten “Bajo el cielo rosariense” el himno de la Villa.

Ramón Rodríguez y el reforzamiento de valores

En otro frente, aunque colaborando en armonía con las damas de la Fundación de Artes Empíricas, está el hispano venezolano Ramón Rodríguez Zerpa, quien pone al servicio de los inmigrantes y de los locales sus experiencias como facilitador en Venezuela para más de 50 empresas nacionales e internacionales, durante unos 10 años. Experto en comunicación asertiva y asesor en teatro, arte y música, es también capacitador laboral y promotor deportivo en niños, niñas y adolescentes.  



Durante los 3 últimos años ha trabajado por la integración socio-económica de los migrantes venezolanos en Villa del Rosario, organizando talleres de capacitación en las áreas de Trabajo en Equipo, Comunicación Efectiva, Resolución de Conflictos y Estrategia Comunicacional.

Además, desde la Asociación Empresarios e Industriales Sin Fronteras ha ofrecido actividades de reforzamiento de valores, para lograr una integración social armoniosa donde la ética, la moral y los principios sean la base de una relación sana y constructiva entre venezolanos y colombianos. Ambiciosa y fundamental meta, decimos. En alianza con otras organizaciones desea materializar otros proyectos como "Villa del Rosario: Histórica y Productiva".

Con el fin de que sus paisanos sepan y aprovechen del Estatuto Temporal de Protección, junto a su equipo ha realizado ya un primer taller de formación de facilitadores sociales, bajo la metodología de enseñanza para adultos en procesos de aprendizaje acelerado y aprender haciendo. Facilitadores que han de ser “multiplicadores de enseñanza en la integración social, cultural, deportiva, laboral, emprendimiento y educativa del venezolano en el Norte de Santander”.

Ramón resume así su labor: “Propiciar una integración y convivencia sana, evitar confrontaciones, emigración mucho más productiva del migrante venezolano en Norte de Santander. Es responsabilidad de nosotros los venezolanos adaptarnos a la convivencia con los colombianos, a la idiosincrasia, a las leyes, a la convivencia lo más sano posible y que podamos dar lo mejor de nosotros”.

Está dichoso en Villa del Rosario, se considera un privilegiado de vivir en un sitio tan histórico, en donde nació Colombia. Aporta a sus paisanos y a la vez está contribuyendo con nuevos conocimientos y organización de los Rosarienses, porque estos 200 años de la Gran Colombia han de servir al revivir de este municipio. Con o sin el apoyo gubernamental, en esta población se nota la voluntad de hacer, de crear, de avanzar… Hay esperanzas.

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