Jue, 04/30/2020 - 10:03

Rosario Fernández Aljure: Periodista «Embajadora del Huila»

Comunicaciones CPB-

Rosario Fernández Aljure ha dedicado su vida al periodismo, a escribir y a la cultura. Es Periodista egresada de la Universidad Javeriana, tiene diplomado en Gerencia Social y Participación Ciudadana y magíster en Ciencias Políticas de la misma Universidad.

Al terminar sus estudios de periodismo, fue designada Directora de Divulgación Cultural del Huila. De allí pasó a ocupar la Secretaría de Educación del Departamento. Durante dos períodos fue concejal de Neiva y colaboró en medios de comunicación regional como el Diario del Huila, El Debate y El Liberal Surcolombiano y fue directora de noticias de Radio Colosal.

En Bogotá se desempeñó como jefe de prensa de la Superintendencia de Notariado y Registro, del Senado de la República, de Telecom y de la Financiera de Desarrollo Territorial. Fue directora de la Delegación del Huila en la capital del país.

Ocupó la Secretaría General de Cajanal y en la Embajada de Colombia en la antigua Unión Soviética, actuó como Agregada Cultural y después ejerció funciones consulares.

Desde el año 2000 es socia del Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB) y entre 2010-2012 fue miembro de la Junta Directiva como Secretaria de Capacitación.

LA EMBAJADORA

Cuando se habla de Rosario Fernández Aljure su nombre es relacionado de inmediato con el departamento del Huila. La conocen como la “embajadora cultural”, “la siempre soñadora de San Agustín”, “la vocera de las rajaleñas de Jorge Villamil”, “la dueña del sanjuanero” o “la siempre defensora de José Eustasio Rivera”.

–¿Usted por qué ama tanto al Huila?, le preguntamos tímidamente.

–Porque el Huila es el departamento más bello de Colombia. Tiene un enorme potencial turístico, todos los climas, es un bambuco lleno de gualandayes, con un olor a café fresco, con los aires de las canciones de Jorge Villamil y las letras exquisitas de José Eustasio Rivera.

–Pero, ¿ha sido un amor correspondido?

–Sabes que sí. Desde hace mucho tiempo. En una encuesta por allá en 1971, me pusieron como “el personaje del año” porque había sido la primera mujer en asumir una gobernación, aunque fuera de encargada. Un título no esperado pero que siempre agradecí.

–¿Rosario es una opita de Honda?

–“Amo al Huila como pocos. La verdad es que nací en Honda, mi papá era el gerente de Bavaria allá y cuando la empresa lo trasladó a Neiva, yo tenía ya siete años. Conservo películas de la época a orillas del río Magdalena, en épocas de subienda. Yo pensaba que con el hecho de guardar las cintas en sus cajas era suficiente, pero descubrí que se dañan y las llevé a Patrimonio Fílmico para recuperarlas un poco, pero no lograron rescatarlas”.

–¿Cómo fue su encuentro con Neiva?

–“Llegué a estudiar segundo de primaria a Neiva. Descubrir esa ciudad y ese departamento fue maravilloso. Luego, cuando fui por primera vez a San Agustín quedé enamorada de su cultura, su valor histórico como patrimonio de la humanidad. En otras partes, como en Perú, quieren a su Machu Pichu, en Egipto, sus Pirámides y en Colombia deberíamos también darle importancia a San Agustín. En el Huila quedan impresionados cuando ven a centenares de extranjeros admirar las esculturas, los caminos, los signos y cómo desarrollan documentales, mientras que, en la misma región, les parecen normales. Esa siempre ha sido mi pelea por defender al Huila”.

ME ENAMORÉ DEL PERIODISMO

–¿Cómo descubrió su vocación por el Periodismo?

–Cuando estaba en bachillerato me llamó poderosamente la atención el periodismo, entrevistar personajes, escribir sobre la cultura, defender la tierra y hacer investigaciones. No había muchos periodistas en el Huila y entonces determiné viajar a Bogotá para estudiar en la Universidad Javeriana Comunicación Social y Periodismo. Allí me vinculé al grupo de jóvenes huilenses bipartidistas para apoyar la candidatura de nuestro paisano Misael Pastrana Borrero a la presidencia. Yo le hice varias entrevistas. Él era muy amable, muy formal con nosotros.

Mandaba sus entrevistas al Diario del Huila y se las publicaban. Su papá que era de Garzón era muy liberal y ella siguió por ese mismo lado, pero, asegura, tenía excelentes amigos conservadores.

Una de las peleas que dio fue la de crear una universidad en Neiva. No había. Y uno de los promotores fue Guillermo Plazas Alcid. Ella apoyó la idea y publicó la iniciativa en el periódico quincenal que se llamaba “El Debate”. Eso causó tal revuelo que se logró tener una universidad en el Huila.

Cuando terminó la universidad fui nombrada como Directora de Divulgación Cultural, a los pocos meses Secretaria de Educación del Huila. “Eso fue para mí una sorpresa gigante”, dice ahora.

–Usted fue concejal sin votar ni siquiera por usted

–Cuando vino la campaña para las elecciones del concejo, me dijeron que me lanzara. Además, mi papá ya había sido concejal de Neiva. Lo curioso del caso es que, aunque cumplía con todos los requisitos, uno de ellos, la edad, porque tenía 21 años, no pude votar porque no tenía cédula. La Registraduría no alcanzó a entregármela y, claro no pude sufragar, pero igual, salí como concejal de Neiva.

EL PERIODISMO EN PROVINCIA SIEMPRE HA SIDO MUY DIFÍCIL.

A Rosario le ha gustado la investigación, expresar la verdad y, sobre todo, a ejercer un periodismo de profundidad.

“En Bogotá se ve con otra óptica el Periodismo, pero por fuera es muy distinto, muy complicado. Los medios se mantienen de la pauta oficial, hay muchas presiones para el ejercicio. Yo renuncié como directora de noticias porque me dijeron que no podía decir ciertas cosas o me retiraban la pauta y opté por renunciar”, cuenta. 

“Yo he considerado al Periodismo como un servicio. En esa época, que no había ni celulares ni teléfonos, debíamos enviar mensajes a las familias, indicando que debían estar en un punto para recibir los mercados, o para ir a firmar una escritura o se anunciaba al nacimiento de un niño o el fallecimiento de un familiar, con la hora de la misa y todo”, agrega.

–¿Cómo ve ahora al Huila, su tierra amada?

–“El Huila fue una tierra de grandes líderes, lamentablemente ahora no los tenemos. Aunque hay representantes y senadores, no hay liderazgo, no se aprovecha todo el potencial económico, cultural, histórico y patrimonial que tiene el departamento. Hace unos años una escuela de Gigante hizo un programa de reciclaje que recuperaba los cuadernos quitándoles la tinta y esa investigación fue noticia mundial, menos en el Huila. En el Huila nos debemos sentir orgullosos de lo que tenemos”.

–¿Qué le inspira Rivera?

–Su forma especial para redactar y describir historias. No hemos analizado aún todo lo que nos dejó José Eustasio Rivera y su obra, “La Vorágine, que es considerada como una obra precursora de la narrativa latinoamericana. En el 2024 se cumplen cien años de su primera edición y el Huila puede explotar el tema con una serie de conferencias, charlas, ediciones, programas de televisión…

–¿Y qué tal Jorge Villamil?

–Por favor. Ese es un tema apasionante, no es más sino escuchar y releer sus letras en bambucos y rajaleñas. Me fascina el tema “Vieja hacienda del Cedral” –“Viejo y amplio caserón, de recuerdos tan queridos, donde los cercos de piedra y añosos troncos de sauce duermen en silente olvido”–, Al sur, La Mortaja –que lo canta maravillosamente Helenita Vargas–, “Me llevarás en ti”, “El Barcino”, “Garza Morena”, “José Dolores” y narra todos los problemas de la violencia. Maravilloso Jorge Villamil. Cada vez que puedo escucho sus rajaleñas.

SU VIDA EN RUSIA

–¿Cómo fue su vida en la URSS?

“Un día me dijeron: ¿quieres irte de agregada cultural a URSS?

–¿A la URSS?, contesté con ingenuidad.

–Si, a Rusia.

–Si yo no sé hablar ruso.

–Pues aprende.

Y comencé a tomar clases de ruso. Lo primero que hice fue identificar el abecedario, luego aprenderme los números del uno al diez y algunas cosas sencillas como la lista del mercado. Al principio fue un poco complicado, pero después encontré a un estudiante colombiano que había ganado el concurso como mejor estudiante extranjero en hablar ruso. Era Rubén Darío Flórez. Excelente profesor. Un día me dijo que volvía a Colombia, pero que me dejaba un reemplazo, que también había sido ganador del premio. Era su hermano, Juan Carlos Flórez, hoy exconcejal de Bogotá.

Después de muchas clases, les comenté que no quería desacreditarlos como profesores y no recibiría más clases. Es que yo era muy mala estudiante”, cuenta ahora mientras suelta una de sus características carcajadas.

–Cómo era vivir en Rusia?

–Allá son famosas las sopas, como la shchi que es hecha con papas, desde luego las ensaladas rusas son muy famosas, los arenques, los guisados, los stroganoff, los pelmeni –muy parecidos a los raviolis— y desde luego los Bliní, que son muy parecidos a los creps…

–¿Y caviar?

–Por cantidades. Claro que ya llega un momento en que se cansa.

–¿Es verdad que allá bailó sanjuanero?

–Yo hice una gran amistad con los estudiantes colombianos que adelantaban sus cursos allá. Con ellos hacíamos recorridos por los museos o sitios de interés histórico y en varias oportunidades participamos en los encuentros culturales de Rusia y de las delegaciones diplomáticas. Una vez le dije a un muchacho que años después sería Médico: “Aquí no nos van a criticar si lo hacemos bien o mal, pero tenemos que mostrarles qué es un sanjuanero y, a decir la verdad, nos aplaudieron bastante”.

–¿Cómo fue su encuentro con Pierre Cardin?

–“Allá celebran el Día Internacional de la Mujer. Ese día no se trabaja y en la Embajada de Francia hicieron un festival del cuerpo diplomático. Yo pedí permiso para mostrar a Colombia. Llevé artesanías, desde luego réplicas de las estatuas de San Agustín, la famosa “chiva”, y el diseñador Francés Pierre Cardín fue invitado a la reunión, quedó emocionado con el costal y con los granos de café. Le di un casete con música colombiana.  

–¿Cómo fue su ingreso al CPB?

–Martha Josefina Alonso me invitó a formar parte del CPB. Yo trabajaba en Telecom, me quedaban cerca las oficinas del Círculo y adelantamos una labor con el comité de capacitación muy interesante. Nos reuníamos como Luz Stela Tocancipá, Jorge Salazar, Emiro Severiche y visitamos a las Facultades de Comunicación Social para averiguar cuáles eran los requisitos para estudiar y nos sorprendió que para ingenierías les pedían los más altos puntajes, en cambio para estudiar Periodismo, no. Nos pareció ilógico.

Antes de las entregas del Premio Nacional de Periodismo organizamos varios encuentros con estudiantes donde se les daban charlas sobre su carrera y se invitaban a destacados periodistas para que hablaran y los motivaran.

–¿Además del Periodismo qué le gusta hacer?

–Leer las poesías de José Eustasio Rivera, escuchar los bambucos de Jorge Villamil y soñar con los paisajes de san Agustín.

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