Mar, 12/11/2018 - 08:32
Foto: ACNUR/Reynesson Damasceno. Venezolanos en Pacaraima, ciudad fronteriza con Venezuela, esperando en las dependencias de la Policía Federal, encargada de recibir a los solicitantes de asilo o permisos especiales de residencia en Brasil, el 16 de febrero de 2018.

Colombia firmó el Pacto Global para una Migración Segura, Ordenada y Regular

Colombia adoptó el Pacto para una migración ordenada, segura y regular porque ningún país solo puede hacerle frente al fenómeno migratorio”, afirmó Carlos Holmes Trujillo, Ministro de Relaciones Exteriores, quien suscribió el Pacto en Marrakech, Marruecos. ¿Qué está en juego con la aprobación de este pacto? ¿A qué se comprometen los Estados firmantes? Aquí les contamos.

El Ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Holmes Trujillo, firmó este lunes en Marruecos el Pacto Global para una Migración Segura, Ordenada y Regular.

Durante su intervención en la Conferencia Intergubernamental para la Adopción del Pacto Global para una Migración Segura, Ordenada y Regular, el Canciller Trujillo afirmó que “Colombia adopta el Pacto porque ningún país solo puede hacerle frente al fenómeno migratorio”.

Recordó que “los grandes movimientos migratorios no son una novedad. Lo que sí es nuevo es la velocidad, el volumen y la intensidad con la que se presentan los flujos migratorios, así como la inmediatez de su impacto y la escala transnacional y global tanto de sus causas como de sus consecuencias. Por esta razón, nuestra respuesta no puede ser improvisada. Ante un fenómeno global con desafíos globales, nuestra respuesta debe ser igualmente global”, sostuvo.

El jefe de la diplomacia colombiana señaló que “Colombia es un país emisor y receptor de migrantes, así como de tránsito de migrantes y recibimos con afecto a los connacionales que regresan. Cinco millones de compatriotas, cuya situación debemos proteger y contribuir a mejorar, residen en el exterior y ahora se presenta la llegada masiva de migrantes procedentes de Venezuela, que en los últimos tres años ha alcanzado la cifra de un millón cien mil personas”, expresó el Ministro.

El Canciller, quien explicó las acciones que el Gobierno del Presidente Iván Duque ha adelantado en el ámbito nacional, regional y multilateral para enfrentar la crisis migratoria que se vive el país, indicó las razones de Colombia para adoptar el Pacto:

• Porque ningún país solo puede hacerle frente al fenómeno migratorio.

• Porque la migración produce impactos nacionales, regionales y globales.

• Porque está en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

• Porque no es un tratado sino una manifestación colectiva de voluntades políticas en favor de la acción cooperativa.

• Porque respeta la soberanía normativa de los Estados y respeta su libertad para definir su propia política migratoria.

• Porque favorece, mediante la cooperación, la situación de 5 millones de compatriotas.

• No establece la obligación de recibir cuotas de migrantes.

• Fortalece la lucha contra la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes.

• No insta a la apertura total de fronteras ni a la llegada masiva de migrantes.

• Es un Pacto flexible para que cada país lo adopte a su propia realidad y necesidades.

• Porque es necesario abordar mediante la cooperación, las causas que obligan a millones de migrantes a buscar oportunidades de vida digna lejos de su patria.

• Favorece integralmente a los migrantes y los compatriotas que retornan, así como a las comunidades de acogida.

• Promueve la facilitación y abaratamiento de las remesas de los migrantes, que son el producto de su esfuerzo y sueño de progreso individual y familiar.

• Promueve, gracias a la cooperación, mecanismos de protección para las mujeres y los niños.

• Porque la cooperación permite prepararse frente a crisis migratorias.

• Colombia lo adopta porque el Pacto está sustentado en la cooperación, no es jurídicamente vinculante y respeta la soberanía para definir las políticas migratorias.

• Colombia lo adopta como un nuevo acto de fe en el multilateralismo.

Acerca del Pacto Global para una Migración Segura, Ordenada y Regular

El pacto se estructura en torno a 23 grandes objetivos. Entre esas metas, hay algunas genéricas como la cooperación para abordar las casusas que motivan la migración o mejorar las vías de migración legal. Pero también hay compromisos concretos, como medidas contra la trata y el tráfico de personas, evitar la separación de las familias, usar la detención de migrantes sólo como última opción o reconocer el derecho de los migrantes irregulares a recibir salud y educación en sus países de destino.

Los Estados se comprometen también a mejorar su cooperación a la hora de salvar vidas de migrantes durante sus viajes, con misiones de búsqueda y rescate, y garantizando que no se perseguirá legalmente a quien les dé apoyo de carácter "exclusivamente humanitario".

Además, los gobiernos prometen garantizar un regreso "seguro y digno" a los inmigrantes deportados y no expulsar a quienes se enfrentan a un "riesgo real y previsible" de muerte, tortura u otros tratos inhumanos.

Los países de origen deberán readmitir siempre a sus nacionales y ofrecerles documentación de identificación adecuados.

No es jurídicamente vinculante, pero es poderosísimo políticamente. No tenemos ninguna duda de que todos los Estados miembros se van a sentir políticamente comprometidos por él y en la práctica totalmente beneficiados.

El acuerdo no es vinculante y deja claro que cada Estado es soberano para determinar sus propias políticas en este ámbito.

“No es jurídicamente vinculante, pero es poderosísimo políticamente. No tenemos ninguna duda de que todos los Estados miembros se van a sentir políticamente comprometidos por él y en la práctica totalmente beneficiados”, explica a Noticias ONU, Juan José Gómez Camacho, el embajador de México ante la ONU, que ha liderado la negociación junto a su homólogo suizo.

La migración ha sido un asunto tradicionalmente reservado a la esfera nacional.  El embajador admite que, “un gran número de Estados” se rehusaban a “negociar su derecho soberano” a determinar su política migratoria. “Eso no ha cambiado”, puntualiza. “Pero hemos entendido todos que la única forma de abordar este fenómeno es a través de la cooperación.  Para que funcione tiene que haber coherencia y armonía ente las políticas impuestas por un país de origen de destino. Eso es lo que le da sentido al pacto”.

Estados Unidos no firmó 

La adopción oficial del documento tendrá lugar en una cumbre que se celebrará los días 10 y 11 de diciembre en Marrakech.

En las negociaciones, que arrancaron el pasado febrero tras una extensa fase de consultas, han participado todos los Estados miembros de la ONU, excepto Estados Unidos *. Washington anunció su salida el pasado diciembre al considerar que el pacto es "incoherente" con sus políticas migratorias. El embajador espera que se puedan incorporar en un futuro. “Nos encantaría que lo hicieran porque es un instrumento que ofrece soluciones, no impone obligaciones”, señala.

El embajador mexicano, junto a su homólogo suizo, han liderado un proceso que ha requerido “mucho trabajo y diplomacia fina” para lograr “reducir la tendencia a la discusión adversarial” en un tema “complejo, polarizado y politizado y con un entorno de opinión pública muy desfavorable”.

El embajador cree que uno de los primeros efectos del pacto será “comenzar una nueva narrativa sobre la migración no basada en percepciones y prejuicios, sino en evidencias”.

Los mitos sobre los migrantes

Durante el proceso de negociación se llevó a cabo un debate técnico “casi de descubrimiento de la verdad de la migración” que según el diplomático ayudarán a “derrumbar mitos muy importantes en el imaginario colectivo”.

Por ejemplo, la creencia de que la migración es un fenómeno del sur al norte, de países pobres hacia los ricos. “En realidad la mayor parte de la migración es sur-sur, intrarregional”, dice el embajador. “En América Latina un 60% de la migración se produce dentro de la región, en África es un 75%”, especifica.

Otro mito es que los países de origen de los migrantes son los que se benefician más de su trabajo en el extranjero. “Los migrantes hacen una contribución económica extraordinaria en los países donde están trabajando. Las remesas, tan importantes como son para algunos países, solo representan un 15% de los ingresos del migrante; el otro 85% se queda en el país de destino”, aclara.

En el mundo, existen 250 millones de migrantes, que representan un 3,3% de la población mundial. Sin embargo, contribuyen un 9% del PIB mundial, con casi 7 trillones de dólares al año.

“Los migrantes tienen que ser reconocidos no solo porque son seres humanos y sus derechos tienen que ser respetados en todas partes, sino porque además son contribuyentes centrales en el desarrollo internacional”, concluye Gómez Camacho.

* Tras el acuerdo en Nueva York, Israel, Australia, y algunos países de Europa del Este han anunciado que no ratificarán el pacto.

Inmigrante legal, ilegal, refugiado… ¿Cuál es la diferencia?

El pacto y la Conferencia de Marrakech se centran en los migrantes. La migración legal, o regular, se refiere a las personas que entran o se quedan en un país del que no son ciudadanos a través de canales legales. “Su posición en el país es conocida por el Gobierno y están en conformidad con las leyes y regulaciones”, explica Louise Arbour. “La gran mayoría de la gente que cruza una frontera lo hace a través de canales regulares”, por ejemplo, con una visa de estudiante o de trabajo o a través de procesos de reunificación familiar.

La migración ilegal “es la situación de las personas que están en un país y cuyo estatus no está en conformidad con los requisitos nacionales”. La mayoría de los inmigrantes indocumentados ha entrado al país de forma legal, por ejemplo, con una visa de turista, y se quedaron cuando caducó. “Pueden ser regularizados y, si no, necesitan volver a su país de origen”, puntualiza Arbour.

Los refugiados son personas que se encuentran fuera de su país de origen por temor a la persecución, al conflicto, la violencia generalizada, u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público y, en consecuencia, requieren protección internacional. La definición de refugiado se puede encontrar en la Convención de 1951 y en los instrumentos regionales relativos a los refugiados, así como en el Estatuto del ACNUR.

¿Qué está en juego con la aprobación de este pacto?

Los últimos datos de la Organización Internacional para las Migraciones muestran que en lo que va de año 3,341 personas han muerto o desaparecido en las rutas migratorias de todo el mundo, la mayoría en el Mediterráneo, donde 2133 personas se han ahogado intentando cruzar para alcanzar las costas europeas.

La migración es cada vez más difícil. La OIM destacó por ejemplo un incidente en el que el barco pesquero español ‘Nuestra Madre Loreto’, “estuvo varado en el mar durante una semana después de rescatar a 12 migrantes que salieron de Libia en un bote inflable. Ningún país europeo les permitía atracar en sus puertos. Finalmente desembarcaron en el puerto de Haywharf, en La Valeta, según informó el periódico 'Times of Malta. El mismo medio asegura que el Gobierno maltés trata ahora de acordar el reparto de estos inmigrantes con otros países como España.

Sin embargo, muchos países necesitan trabajadores extranjeros. “La demografía sugiere que, si quieren mantener su nivel económico actual o incluso hacer crecer la economía, tendrán que recibir a extranjeros bien formados que cumplan con la demanda del mercado laboral del país”, señaló Arbour. “Fomentar una cultura de exclusión en este caso es contra productivo”.  

Entonces, ¿cómo se puede regular la migración para que funcione para todos? El Pacto Mundial de Migración está precisamente diseñado para ello, con medidas nacionales, regionales e internacionales.  “No hay duda de que veremos una mejora en la recogida de los beneficios de la migración y, lo que es muy importante, una reducción de los aspectos negativos como la migración irregular, la gente moviéndose de forma caótica y peligrosa”, dice la representante especial.

Arbour cree que si se adopta el pacto veremos “una gran mejora en los aspectos de desarrollo, humanitarios y en los beneficios económicos que la migración puede producir si todo se aborda de una forma cooperativa”.

Si siempre ha habido migraciones, ¿por qué hay que preocuparnos ahora?

Es cierto que la migración no es un fenómeno nuevo, pero en los últimos años, el número de migrantes ha crecido mucho y se prevé que siga haciéndolo debido al cambio climático, explica Arbour.

“Hoy el 3,4% de la población es migrante. En el año 2000 era un 2,7%”, dijo. “Es un fenómeno que hasta ahora ha aumentado. ¿Seguirá creciendo? Si miramos a la demografía y otros factores, como el cambio climático, sí, se espera que veamos a más gente en tránsito”.

Celebración durante la conferencia

El 10 de diciembre, la Declaración Universal de los Derechos Humanos cumplió 70 años y al evento conmemorativo asistieron el Secretario General, Antonio Guterres; la presidenta de la Asamblea General, María Fernanda Espinosa; y la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. 

Guterres lanzó la Red de Migración que agrupará a todas las agencias de la ONU que, tienen la migración como parte de su mandato. Estará liderada por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), pero también formará parte la Oficina contra la Droga y el Delito (UNODC), que se encarga del tráfico de personas, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR).

Guterres indicó la conveniencia de la celebración de los primeros 70 años de la Declaración en el marco del encuentro en Marrakech, ya que el Pacto representa un paso importante “para conseguir la seguridad y dignidad de millones de personas”.

“En él se expone en términos prácticos cómo los Estados miembros y otras partes interesadas pueden respetar, proteger y hacer efectivos los derechos humanos de todos los migrantes, de conformidad con la Declaración Universal”, resaltó.

El Secretario General recordó que las personas que redactaron hace 70 años los 30 artículos sentaron las "bases de la libertad, la justicia y la paz en el mundo", tras el Holocausto y “la carnicería” que supuso la Segunda Guerra Mundial.

Asimismo, mostró su preocupación ante el actual retroceso de las garantías fundamentales; la presión que soportan sus defensores; la desigualdad de género; la ola de xenofobia, racismo e intolerancia y el crecimiento del autoritarismo.

Guterres manifestó que la solución a los problemas que padece la sociedad “reside en mantener nuestro compromiso común de defender los derechos humanos y la dignidad e igualdad inherentes a cada ser humano”.

“Los derechos humanos son la piedra angular de la soberanía de los Estados, son un instrumento para ayudar a los Estados y a las sociedades a crecer y a resistir. Ayudan a empoderar a las mujeres y las niñas.  Ayudan a avanzar en el desarrollo. Ayudan a prevenir los conflictos y a garantizar un mundo justo, equitativo y próspero.

Sin embargo, el titular de la ONU recordó que queda mucho trabajo por hacer para lograr que los derechos humanos “sean una realidad para todos”.

El Pacto Mundial es un documento vital

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, destacó la vigencia de la Declaración ya que nos une “como seres humanos, independientemente de nuestro sexo, raza, creencia, orientación sexual, nacionalidad, situación migratoria o cualquier otro factor.

Bachelet también resaltó la importancia de la adopción del Pacto Mundial para la Migración al que calificó como “vital” para los derechos humanos. El texto no solo demuestra que es posible la cooperación multilateral, sino que produce mejores resultados “que el aislacionismo y el desprecio por los demás”.

“Los seres humanos hambrientos y desesperados que buscan la seguridad y la dignidad necesarias para vivir no son una invasión hostil o un maremoto catastrófico. Son víctimas, no perpetradores; son personas como nosotros, cansadas y necesitadas. Y se están moviendo -muchos de ellos- porque no tienen ninguna otra opción”.

No obstante, reconoció que, aunque ningún Estado tiene la obligación de acoger a todas las personas que llegan a sus fronteras, los seres humanos están obligados a admitirlos “por el imperativo de la compasión”.

“La sangre solo tiene un color. El dolor es el mismo independientemente del idioma en que gritemos. Todos somos iguales, sin importar el lugar de nacimiento, el género, raza, etnia o creencia, nuestro estado de discapacidad o nuestra posesión de documentos administrativos específicos”, dijo.

La Alta Comisionada recordó la vigencia de la Declaración Universal, “un documento vivo, tan poderoso y válido hoy como lo fue en las cenizas y escombros de la destrucción mundial”, capaz de guiar al mundo hacia mayores niveles de paz, dignidad y justicia.

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