Sáb, 12/16/2017 - 11:57

Expulsado “Chuku” o “Dago”, narcotraficante panameño que desde Colombia coordinaba con el “Clan del Golfo” envíos de cocaína a Centroamérica

Como Juan Sebastián González Varela fue identificado el ciudadano panameño que sería el eslabón de una organización narcotraficante responsable del envió de varias toneladas de droga hasta Centroamérica. El gobierno del vecino país ofrecía por su ubicación una recompensa de 10 mil dólares.

Las investigaciones desarrolladas por la Policía Nacional se iniciaron en enero de este año, cuando el propio jefe de Policía de Panamá alertó de la presencia de Juan Sebastián González Varela “Chuku” o “Dago”, Carlos Enrique Candanedo, conocido como "Chino candanedo", y de Ismael Cueto Betancourt, o “El Flaco”, por quienes las autoridades de ese país ofrecían recompensas.

En una operación adelantada por los organismos de inteligencia de la Dirección Antinarcóticos y las fuerzas especiales se logró el pasado mes de julio ubicar y capturar a dos miembros de esta peligrosa red.

“Chuku” o “Dago” habría alcanzado a huir del lugar. Se tenía conocimiento que por varios meses se había ocultado en el Urabá antioqueño, zona de injerencia criminal del “Clan del Golfo”. Desde allí, de acuerdo con las investigaciones, coordinaba los envíos y las rutas de droga.

Las indagaciones indican que González Varela era cabecilla de una organización narcotraficante, liderada por un hombre de origen mexicano conocido en el mundo del delito como ‘Fakir’, según indicó el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

Así mismo, el general Jorge Hernando Nieto Rojas, director de la Policía Nacional, expresó que ‘Dago’ era considerado uno de los hombres más buscados de Panamá y un “objetivo de alto valor” para las autoridades de ese país.

Los acuerdos interagenciales de cooperación internacional fueron importantes para continuar tras la búsqueda de esta persona. El análisis de la información aportaba nuevas pistas y una comunicación daba fe de que “Chuku” se desplazaba de vez en cuando a Medellín y al municipio antioqueño de Copacabana, donde frecuentaba a algunas mujeres de la región a quien llevaba costosos detalles para contratar servicios sexuales.

Al país habrían llegado estas tres personas a principio de año con el único fin de establecer una alianza criminal con el “Clan del Golfo”, para trazar nuevas rutas que permitieran el envío de cocaína en lanchas rápidas tipo go-fast hasta Panamá, en donde se acopia la droga en tránsito para seguir a Europa y Norteamérica.

En la tarde del jueves, “Chuku” departía con varias mujeres en un finca de Copacabana, cuando fue abordado por los policías adscritos a la Dirección de Antinarcóticos. Sin pensarlo presentó una cédula de ciudadanía y se identificó con otro nombre. Desconocía que desde el pasado mes de julio se le seguía la pista para lograr su expulsion a Panamá .

Una vez “Chuku” fue entregado a las autoridades en Panamá, responderá por varios procesos que se le adelantan por los delitos contra la vida y la integridad de personas en la modalidad de homicidio, delitos contra la seguridad colectiva, posesión de tráfico de armas y explosivos, delitos de narcotráfico y desaparición de personas.

Tras la captura de los integrantes de esta red el pasado mes de julio, se conocieron más detalles del “modus operandi”, encontrando, por ejemplo, una alianza criminal con el cartel de Sinaloa.

Se sabía que en repetidas ocasiones viajaban a México para organizar los detalles de envíos de droga y también eran reconocidos por “el tumbe”, como se le llama en Centroamérica al hurto de alucinógenos a narcotraficantes menores.

La Policía Nacional en Colombia tenía conocimiento de que “Chuku” o “Dago”, huyendo de los operativos adelantados por las autoridades panameñas, llegó a Turbo en el Golfo de Urabá y de ahí se trasladó a Medellín, en donde ubicó finalmente su lugar de residencia.

Los nexos con el “Clan del Golfo” le permitieron adquirir una nueva identidad. Aquí en Colombia se presentaba como Juan David González Rojas, natural de Cartagena.

Con este nuevo documento compró bienes inmuebles en un populoso sector de la capital de la montaña. Desde allí, y a través de mensajes de texto de una aplicación telefónica, daba órdenes a sus hombres en Panamá para que desde las cárceles, extorsionaran y amenazaran a los colonos.

Este golpe contundente hace parte de la ofensiva nacional contra el crimen organizado, contemplada en el proceso de Modernización y Transformación Institucional (MTI) de la Policía Nacional, que a diario trabaja ‘Por una Colombia Segura y en Paz’.

 

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