Sáb, 04/25/2020 - 09:38

La soledad de la pandemia: fin de la última lágrima

“Las víctimas de la pandemia, no tienen ceremonias, nadie los despide y hasta las cenizas quedan confinadas en los cementerios hasta nueva orden”.

El contagio de la pandemia Covid19, que viene azotando a 189 países en el mundo, dejando cifras realmente aterradoras, a su paso, deja muchas escenas y momentos inéditos de la vida de las personas afectadas que nunca lo hubiéramos soñado.

Es un momento impredecible.

Los cortejos fúnebres ya son del pasado. Ya no hay, ni lágrimas, ni abrazos, ni flores. En su mayoría las carrozas van a los cementerios con el conductor que entrega la víctima de la pandemia y avisa su llegada para la cremación inmediata.

Es un drama que nadie hubiera contemplado nunca, sin despedidas, sin acompañamiento hasta el final, sin abrazos, sin recuerdos, sin el pesar que sentimos en otras situaciones similares. Únicamente soledad y tristeza.

“Por normas internacionales, nos explica el gerente de la organización los Olivos, Gerardo Mora Navas, tenemos protocolos en los procedimientos de cremación y en el manejo, con las precauciones necesarias, con trajes especiales y procesos concretos, muy definidos”.

Agrega: “los operarios que manejan el tema de las personas del Covid-19, usan tres trajes anti fluidos, que se los van quitando, primero en el centro hospitalario, luego en el cementerio y después para desinfectar la carroza.

DE LO NATURAL A LO VIRTUAL

“Surge la era digital para el tema exequial ante la imposibilidad de ir a los cementerios”

Son momentos difíciles. Las personas que mueren por la pandemia, no tienen velación, ni ceremonia religiosa. Van de la morgue directamente al proceso de cremación. No tienen acompañamiento de ninguna persona, solo los operarios de los hornos, que hacen un minuto de silencio antes de comenzar el proceso. Las cenizas quedan en custodia del parque cementerio, en el caso de Los Olivos.

La pandemia ha acelerado servicios novedosos que se encontraban en proceso, como la velación virtual, el acompañamiento durante el duelo posterior con exposiciones y conferencias para comprender el proceso de la pérdida de un ser querido. Mucha gente asiste a estos grupos que ayudan a superar el difícil momento.

Señala el gerente de los Olivos Gerardo Mora Navas, que las ceremonias religiosas, ahora serán más cortas, de 20 minutos, ya no asistirá tanta gente, porque no hay manera de compartir, por el contagio, ni los niños, ni los mayores de 65 años pueden asistir.

La cremación dura una hora en promedio, se creman los trajes utilizados con los implementos, en un cofre que no tiene pinturas, ni laca, ni adornos para evitar la contaminación.

También la consulta en las páginas de internet y en las redes sociales se ha incrementado. Las familias y las personas están tomando conciencia de la importancia de tener un plan exequial, que cubra la familia y que les ahorre problemas.

Siempre son momentos de sorpresa que se convierten en muy confusos cuando no se dispone de un instrumento, como el plan exequial que ahora tiene Asistencias para mascotas, bicicleta, repatriación, expatriación y otros servicios.

BENDICIONES POR CELULAR

También se han programado misas virtuales los lunes para recordar la memoria de quienes han fallecido recientemente y la bendición de las cenizas y ceremonias en el parque cementerio, que pueden ser seguidas por Streaming, desde cualquier parte, en el computador o por celular.

Mora Navas concluye afirmando que esta pandemia cambió el mundo y radicalmente, modificó hábitos y costumbres, que ahora serán diferentes, seguramente más sencillas.

“Estos momentos nos han enseñado a valorar la existencia, la responsabilidad social y a cuidar los espacios para compartir en familia, con amigos, para disfrutar el corto paso por la vida”.

Es también el fin de “la última lágrima”. (GRS).

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